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Referentes políticos y sindicales construyen poder para desplazar a Passaglia. El salto de Ismael y los errores ajenos sobre los que construyó la victoria.

Redacción 17/10/2020 11:30

San Nicolás es una ciudad esencialmente industrial, con algunas explotaciones agropecuarias y una intensa actividad comercial. Histórico bastión del peronismo, que ha detentado a lo largo de los años una hegemonía absoluta, no es ajena a las alternativas políticas nacionales y en algunos casos el peronismo ha cedido y perdido terreno. Los 1999 y 2019 son un claro ejemplo de ello. Sin embargo, sin prisa pero sin pausa, figuras diversas del peronismo local se van agrupando para disputarle el poder al passaglismo, que ha construido su hegemonía sobre la base de un PJ desarticulado que ha dado la espalda a referentes políticos y sindicales.

En ese predominio peronista, se recorta el nombre de José María Díaz Bancalari, figura central de la politica nicoleña con trascendencia provincial y nacional. En las elecciones para cargos ejecutivos de 2011, debido al desgaste natural que implica toda conducción, el espacio conducido por Díaz Bancalari fue derrotado por una escisión del mismo sector encabezada por Ismael Passaglia, quien fue impulsado por Eduardo Di Rocco, ambos, integrantes del gabinete de ministros del gobernador Felipe Solá.

Passaglia fue electo intendente dentro del Frente Social, colectora del Frente para la Victoria en 2011, instancia en la cual Di Rocco cumplía funciones con el por entonces ministro Florencio Randazzo.
 


El nuevo escenario produjo en el peronismo nicoleño una disgregación tal que, desde entonces, ofreció el terreno adecuado para la permanencia del éxito electoral de Passaglia, un dirigente con gran capacidad de adaptación y sentido del oportunismo. La muestra más cabal de esto último es la elección de 2015, cuando fue reelecto compitiendo por el Frente para la Victoria e inmediatamente dio el salto a las filas de Cambiemos. Passaglia dejó el cargo para el que había sido elegido por los vecinos de San Nicolás y se fue a cumplir funciones para María Eugenia Vidal, figura central de una política completamente opuesta a lo expresdo por el oficialismo nicoleño. La vacante tomada por su hijo Manuel, actual intendente de Cambiemos, selló lo que para muchos seguidores de la política local fue una traición.

Lo sucedido en octubre pasado evidencia la dispersión del peronismo de San Nicolás: aun con el recuerdo fresco del salto de Passaglia y a pesar del triunfo del Frente de Todos en el orden provincial y el nacional, la elección de 2019 fue testigo de un histórico corte de boletas que permitió que el distrito continuara pintado de amarillo.

 

 

Desde La Cámpora, había surgido la figura de Cecilia Comerio, quien a pesar de contar con dos mandatos como senadora no logró el reconocimiento de los nicoleños. Confiado en el arrastre de la sábana nacional y el empuje en que terminó convirtiéndose el actual gobernador Axel Kicillof, en el peronismo de esta ciudad de la Segunda sección electoral desactivaron todos los espacios del disgregado peronismo -la Junta Electoral del PJ bonaerense, en un acto de preferencia por Comerio, bajó las tres listas del peronismo que quisieron competir con ella en las PASO.

Así, se avanzó desconociendo y destratando reconocidos dirigentes políticos, importantes dirigentes gremiales y actores sociales, cerrándose en su propio entorno, lo que se demostró luego de las elecciones con designaciones en cargos provinciales y nacionales esclusivamente a sus seguidores.

Lo cierto es que el peronismo de San Nicolás continúa disgregado y sin fuerzas. La historia reciente confirma, además, que el espacio de Comerio tiene importantes limitaciones para enfrentar electoralmente al clan Passaglia. Lo dicho: los nicoleños, a pesar de elegir a Alberto Fernandez y a Kicillof, le dieron la espalda a la candidata de La Cámpora, con un corte de boleta histórico que alcanzó los 20.000 en un padrón de 115.000 votantes.

Seguidores del peronismo nicoleño coiciden en señalar que referentes políticos y sindicales de peso fueron soslayados y el resultado fue un armado endeble. Cuando se consulta sobre esas desplazados, los nombres se repiten: Andrés Quinteros (exdiputado provincial y colaborador histórico de Di Rocco), Lisandro Bonelli (diputado provincial por el Frente Renovador y actual Jefe de Gabinete del ministro de Salud de la Nación, Gines González García) y Marcelo Carignani (con dos mandatos como intendente, exsenador provincial y referente del bancalarismo). A ellos, se suma otro lote de importantes dirigentes gremiales nucleados en la CGT local.

 

 

Un punto aparte merece Naldo Brunelli, reconocido dirigente gremial metalúrgico tanto a nivel local como nacional de UOM, a quien desairaron en sus aspiraciones políticas seccionales como legislador.

El peronismo nicoleño está disgregado y sobre esa atomización cosecha sus frutos Passaglia. Sin embargo, figuras diversas de ese peronismo referenciado con el bancalarismo comienzan a emerger y parecen desembocar en un mismo lugar. De diversa trayectoria política algunos y sindical otros, iniciaron el camino de volver a aglutinar a sus pares de cara a las próximas contiendas electorales. Intentan que el peronismo de San Nicolás recobre el protagonismo “en defensa de una sociedad que está siendo maltratada por los Passaglia”, esgrimen. En ese armado, sobresale la figura de Gustavo Díaz Bancalari, quien ya hizo una buena elección en 2011, venciendo ampliamente en las PASO a Bonelli y representando al Frente para la Victoria para enfrentar al passaglismo.