ELECCIONES 2019 | CAMBIEMOS

Macri en Córdoba: euforia de diseño, un ojo en Rosario y un pleno a la grieta

El Presidente volvió a mostrarse enérgico y a los gritos ante un auditorio que lo esperó casi cuatro horas. Sus palabras y sus gestos estuvieron concentrados en antagonizar con el acto del peronismo.

CÓRDOBA (Enviado especial) Para la relojería de la Casa Rosada, el acto para cerrar la campaña federal para las PASO debía comenzar a las 18 y la irrupción del líder del PRO estaba prevista para las 18.30. Pero Mauricio Macri finalmente se posó en el centro de la escena 360 cuando habían pasado 20 minutos de las siete de la tarde. La inusual impuntualidad de la maquinaria electoral de Cambiemos tuvo una justificación estratégica: el Presidente no iba a decir una palabra hasta que el Frente de Todos no iniciara su acto de cierre en la ciudad santafesina de Rosario. Así transcurrió el plato fuerte del acto cordobés para Juntos por el Cambio, con un contrapunto de audiencias en tiempo real, donde el candidato a la reelección volvió a mostrarse eufórico y decidido ante un auditorio provincial que ya forma parte de sus zonas de confort.

 

 

Quizás por la incomparable acústica de la Plaza de la Música, el evento organizado con diez días de anticipación tuvo momentos íntimos, con un público que promediaba los 60 años. Los organizadores esperaban reunir a unas 6.000 personas. La cifra fue cumplida, pero los asistentes esperaron por casi cuatro horas al principal orador del evento, luego de escuchar una decena de breves discursos ofrecidos por los primeros candidatos a diputados nacionales del oficialismo.

 

 

 

"Ahora tienen mucha más responsabilidad que hace cuatro años. Tienen que volver a inyectar desde el centro del país esa energía arrolladora", arengó el Presidente, que dedicó parte de su breve enunciación a reafirmar sus antagonismos con la otra escena política que transcurría en Rosario, donde los candidatos del Frente de Todos colmaron los alrededores del Monumento a la Bandera. Aunque el equipo de campaña del oficialismo buscó mantener esa tensión, la masividad del acto rosarino demostró que la apuesta por el antagonismo también podía tener costos negativos. 

 

Los candidatos se encargaron de minimizar ese fenómeno. "Acá venimos porque queremos venir, acá no hay olor a choripán ni nos acarrea nadie", dijo el ex intendente y funcionario del Ministerio del Interior Luis Juez y cosechó una de las primeras ovaciones de la tarde, cuando todavía faltaba media hora para que el Presidente ingresara al microestadio como una estrella de rock.

 

 

 

Aunque fue uno de los que menos habló, Juez transmitió la naturaleza de la arenga que poco después encabezaría Macri con la misma euforia que busca transmitir en los últimos días de la campaña previa a las PASO. "Todos tenemos amigos que están enojados y los tenemos que ir a buscar. Tenemos que explicarles que se merecen una nueva oportunidad y que no es un problema del Presidente", aseguró el dirigente del Frente Civico en la ronda de discursos breves que ofrecieron los candidatos a diputados nacionales. 

 

El primero de esa nómina, Mario Negri, tomó el mismo guante, pero orientó los dardos al gobernador provincial Juan Schiaretti. "Quiero que le digamos a aquellos cordobeses que le ofrecen solo una boleta para elegir un representante provincial que no importa el color político; acá no se está jugando el destino de una provincia, se juegan los próximos 30 años de los argentinos", insistió. "Por eso no hay que conformarse con boletas cortas, hay que votar la boleta larga porque no es lo mismo los Fernández que Mauricio Macri presidiendo la Argentina", bramó el legislador poco antes de presentar al Presidente y decirle que Córdoba es su provincia, un gesto invaluable para un primer mandatario de origen porteño.

 

 

 

A pesar de la tardanza, originada por el antagonismo preferido del Gobierno, Macri no ahorró gritos y gestos para mostrarse enérgico y seguro ante unas primarias donde Córdoba le aportaría un 50% de voluntades, frente al 30% que le adjudican al Frente de Todos. El cálculo, que proviene de las entrañas del Ejecutivo, refleja una pérdida de diez puntos para el oficialismo y un aumento de la misma cifra para el peronismo, que elevó los 20 puntos que tenía a partir de la transferencia de votos del Frente Renovador a la fórmula Fernández - Fernández y de una pérdida de votos de Schiaretti.

 

El Presidente cerró su visita número 21 a la provincia con una escenografía con la que buscó mostrarse con todos los aspirantes de la boleta que encabeza. En el acto estuvo acompañado por Negri, Juez, Soher El Sukaria, Hugo Romero, Leonor Martínez Villada y el actual diputado por la provincia Héctor Baldassi.
 

 

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