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Todo por Vidal: cómo funcionó la maquinaria PRO al servicio de su figura estelar

El Gobierno puso a toda su tropa a disposición del lanzamiento de campaña en Buenos Aires. Mimos, arenga y polarización, en público, y mapeo con clases e instructivos, en privado.
Por 13/07/2019 16:08

El presidente Mauricio Macri tiró este sábado toda la carne a la parrilla. Puso la maquinaria PRO completa al servicio del lanzamiento de campaña de María Eugenia Vidal, su figura estelar y gobernadora de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país que concentra el 37% del padrón. El evento, que se realizó en un hotel céntrico de la capital bonaerense, tuvo dos caras: una pública y otra privada. La que mostraron a quienes quisiera verlo, con el Presidente, la gobernadora y sus respectivos compañeros de fórmula en el escenario, hablándoles a la plana mayor de dirigentes de Juntos por el Cambio y al votante; y la otra, la que no se vio, donde los responsables de las usinas de campaña nacional y provincial bajaron línea y dieron clases de cómo encarar el último tramo de una pelea camino a las PASO que, por acción de los dos principales contendientes, se polariza como nunca antes. Macri tiene a su principal espada gobernando la principal provincia, lo que convierte a la mandataria en la llave para abrir la puerta a su reelección. “No me veo un minuto gobernando sin tener a María Eugenia Vidal en Buenos Aires”, dijo Macri. Elocuente.

 

 

HACIA AFUERA. “Arrancamos desde un punto de partido horrible, lleno de mentiras; una cáscara dentro de la cual había estafa, mentiras, destrucción”, arrancó Macri al suceder en la palabra a la gobernadora. Marcaba el inicio de un discurso centrado en la polarización y en el cual enfocó los reflectores en su figura más taquillera.

Antes, en un tiro directo a su principal adversario, Vidal cuestionó a Axel Kicillof: el kirchnerismo “dice con caras nuevas que ahora nos va a cuidar cuando representa a la provincia del pasado”. “Esa provincia donde se inauguraban UPAS sin médicos, se instalaban bingos para perjudicar a los trabajadores”, descargó.

Escuchaban todos, la mayoría de los cuales habían vestido un rato antes guardapolvos de alumnos aplicados, tomando nota del minucioso instructivo con el cual el PRO hace gala de organización y disciplinamiento.

 

 

HACIA ADENTRO. Durante el evento en el coqueto Hotel Grand Brizo, que tuvo en Vidal el discurso más enérgico, se dejó en claro la importancia fundamental de militar por la reelección de la mandataria y, en ese sentido, se detallaron los segmentos del electorado en los cuales focalizar la tarea, la importancia de mostrar las medidas y obras que se hicieron y la necesidad, en un escenario ultra polarizado, de salir a responder las agresiones de la oposición, en una pelea golpe por golpe con la que el macrismo eligió encarar esta última etapa proselitista hacia las PASO.

Salvai pidió "humildad y convencimiento", y aclaró a los candidatos que para ganar la elección ya no alcanza el 41% de los votos obtenidos en 2017. "Deben salir a convencer."

El jefe de gabinete Vidal, Federico Salvai, y el de Macri, Marcos Peña, ambos en sus roles de mano de derecha y jefes de campaña de sus respectivos jefes políticos, fueron quienes plantearon el escenario electoral y pusieron en claro lo que pretenden de cada uno de los candidatos. Fue a puertas cerradas, antes del mensaje público de los mandatarios, cuando también hablaron Miguel Ángel Pichetto y Daniel Salvador.

El hombre fuerte de Vidal pidió “humildad y convencimiento” de los postulantes, a quienes aclaró que, para ganar la elección, ya no alcanza el 41% de los votos obtenidos en 2017. Van por más: deben convencer a electores que no hayan votado por el cambio.

Trazó, además, un completo panorama de lo que se elige este año, lo que pone en juego el oficialismo y la estrategia a desarrollar en cada punto del territorio. Como una suerte de ordenador, Salvai detalló además algunos eventos inmediatos de campaña y alertó a los postulantes sobre las encuestas. Quizás para desalentar temores, el jefe de Gabinete pidió a los candidatos que no sigan las encuestas que salen publicadas en los medios ya que, en general, están mal formuladas, dijo.

“No sirven las victorias parciales”, dijo Peña en igual sintonía. Y empujó a sus candidatos a militar para “ganar todo” porque –arengó- “podemos ganar todo”.

 

 

Sin estridencias pero con frases punzantes, el brazo derecho de Macri arengó a la platea bonaerense. “Tenemos que ir a buscar el voto hasta el último día, con mucha convicción”, les dijo. “Nunca dejamos de poner la cara, tenemos que defender la camiseta pensando que estamos perdiendo la elección. Pensemos en el futuro de nuestros hijos y nietos”, remarcó.

“Venimos de estar muy cascoteados” en los últimos meses, dijo el jefe de Gabinete de Macri, y pidió a los dirigentes que “salgan a buscar el voto con convicción”.

Marcos Peña pidió "fidelizar" al elector de Cambiemos, "no perder tiempo" con el votante kirchnerista e ir detrás del que "está en el medio", el que busca un cambio "pero le duele la economía."

Peña detalló además los tipos de votantes que la usina que comanda detecta en este escenario electoral: el elector de Cambiemos, al que hay que “fidelizar” porque se deja “avasallar” por el “kirchnerismo”; y el votante K, “que nunca vamos a convencer” –dijo- y al que pidió respetar. “No nos enojemos (con ellos), no perdamos tiempo”, dijo. Y un tercer votante “que está en el medio”, que busca un cambio “pero le duele la economía”. Según Peña, a ese vecino “hay que identificarlo” para “generar cercanía y conversar con él”.

En un salón auditorio repleto de bonaerenses, el ministro de Asuntos Públicos, Federico Suárez, se encargó de mostrar en pantalla gigante la estructura de campaña vinculada a las redes y las cuadrículas de electorado más municipal. En esa tarea fue ayudado un momento por el titular de Educación, Gabriel Sánchez Zinny, quien también expuso, aunque desde un lugar más técnico, sobre el electorado.

 

 

Hubo, además, un discurso encendido por parte del vicegobernador Salvador, quien se entusiasmó con la lógica PRO antipopulista, con destellos del fantasma Venezuela y con una bandera de “gesta histórica”.

“Estoy convencido de que en este tiempo estamos en esta gesta histórica”, aseguró el compañero de fórmula de la mandataria. Pero aclaró que “el populismo”, al que describió como “la descalificación de la cultura del esfuerzo y el trabajo”, está “al acecho”. Y remarcó que para garantizar la continuidad y para “terminar definitivamente” con el populismo “es fundamental ganar esta elección”, para lo cual estimó necesario que “Vidal sea nuevamente la gobernadora” de la provincia de Buenos Aires.

El evento, que duró dos horas, no contó con afiches ni carteles ni música de fondo y tampoco vecinos curiosos rondando el lugar: la calle 51 entre 9 y 10, donde se ubica el hotel donde se realizó el evento, estuvo cortada al peatón.

Al término de la cumbre, todos los candidatos de la provincia de Buenos Aires, intendentes y legisladores de Juntos por el Cambio se fueron a pie, al menos hasta los autos, ubicados a unos metros frente al Teatro Argentino, evitando cruzarse con electores descontentos, esos a los que buscan convencer.