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Macri: “No me veo un minuto gobernando sin tener a Vidal en Buenos Aires”

El Presidente ponderó a su principal espada electoral y pidió no volver “al pasado” de “mentiras y destrucción”. Y prometió “sacarle la pata de encima a la gente” con impuestos tramposos.
Por 13/07/2019 13:26

“No me veo un minuto gobernando sin tener a María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires”. El elogio del presidente Mauricio Macri a la gobernadora bonaerense durante el lanzamiento de la campaña y presentación de candidatos en la capital bonaerense pone de relieve la importancia que tiene la mandataria para la reelección a la que aspira el jefe de Estado: es la figura más taquillera y locomotora del tren de Juntos por el Cambio en el principal distrito electoral del país, que contiene el 37% del padrón. Durante su discurso, además, Macri cavó en la grieta, pidiendo a los argentinos “no volver al pasado” de “mentiras y destrucción” y prometió “sacarle la pata de encima a la gente” con impuestos tramposos que atribuyó a gestiones anteriores. “El pasado no va a dar ninguna solución”, insistió. Y cerró: “Los argentinos juntos somos imparables”.

La asistencia perfecta de funcionarios y candidatos en el Hotel Grand Brizo del microcentro de La Plata da cuenta de la centralidad que el Gobierno otorga en la campaña hacia las PASO del 11 de agosto al territorio bonaerense. Escuchando en primera fila a Macri, Vidal y sus respectivos compañeros de fórmula, Miguel Ángel Pichetto y Daniel Salvador, estuvo la plana mayor del gobierno nacional, incluido el jefe de Gabinete Marcos Peña.

“Arrancamos desde un punto de partido horrible, lleno de mentiras; una cáscara dentro de la cual había estafa, mentiras, destrucción”, arrancó Macri su discurso al suceder en la palabra a la gobernadora.

 

 

Siempre con tono inclusivo, destacó el “camino duro” que le tocó transitar pero que la gente se animó “a decir basta”; “No es fácil ir a dormir todas las noches en un mundo que está volátil”, indicó Macri, siempre volviendo a la dificultad de gobernar cuando se viene con “una herencia pesada”.

Dijo que la Argentina que comanda logró “un apoyo del mundo como nunca antes” lo tuvo y destacó la “calma” de los argentinos que lo votaron cuando “muchos estaban gritándole al oído” que “todo era una catástrofe”.

“La mayoría de los argentinos mantuvo la calma. Dijo ‘vamos a bancar, porque estamos convencidos de que esto que estamos haciendo es distinto. Al menos tenemos a gente que dice la verdad’”, parafraseó a “la gente”.

 

 

“Cuando le mentís en la cara a la gente es faltarle el respeto”, descargó para cerrar la idea del mal que le hizo al país la administración pasada comandada por CFK, aunque jamás la nombró, ni a ella ni a ningún otro candidato de la oposición.

Macri aseguró que los argetinos “estamos en un país que arranca, que ha recuperado buena voluntad en el mundo”, y afirmó que los líderes de ese mundo “piden por favor que sigamos así”. “Estamos haciendo una revolución de energía, vamos a alimentar con energía a otras partes del mundo”, se envalentonó.

“El mundo está aturdido con este aparato maquiavélico (el teléfono), y una noticia tapa a la otra (…) Pero este es el momento en el que los argentinos se guardan un poquito de su tiempo para decidir”, dijo en alusión a la elección del candidato al cual votar.

Pidió a sus candidatos y militantes “contar todas las cosas que están sucediendo” y destacó que “todo lo logrado es poco comparado con lo que se espera, pero infinito comparándolo con cómo estábamos”, y allí mencionó el estallido de 2001, “el colapso”.

 

 

Para graficar la situación en la que encontró el país cuando llegó a la Casa Rosada y hacía adónde logró torcer el rumbo, dijo: la Argentina “era un tren que iba a toda marcha para estrellarse contra la pared y lo hemos girado. Y lo logramos porque hubo equipo”, indicó.

En el tramo final de su alocución le puso palabras a lo que ya denotaba la presencia de las principales figuras cambiemitas, el espesor de la figura de Vidal en el mapa político argentino. “No me veo un minuto gobernando sin tener a María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires”, concedió mirándola a los ojos y arrancando el aplauso siempre dispuesto de los presentes.

Tuvo, además, un párrafo para otras de las piezas clave de la elección, sobre todo en territorio bonaerense, donde los votos se cuentan de a montones: los jefes comunales, primer contacto directo con el votante. “Todos los intendentes son inteligentes. No puedo imaginar que ustedes piensen que el 10% de lo que han hecho lo podrían haber hecho sin este presidente y esta gobernadora”, indicó.

“Ustedes saben lo que puede pasar en la Argentiína (…) el mundo quiere comprobar si somos capaces de votar en la dirección correcta (…) la mayoría está esperando (…) es muy importante que saquemos esta incertidumbre”, le habló directamente a los votantes.

Y en un combo de promesa y crítica al pasado, dijo: “Necesitamos un presupuesto más sano, y sacarle la pata de encima a la gente, que son los impuestos tramposos”, que atribuyó a las pasadas gestiones.

En la última línea de su discurso, volvió a machacar con la necesidad de no volver a aquel pasado de “mentira” y “destrucción” con el que arrancó a hablar. “El pasado no va a darnos ninguna solución”, dijo. Y clausuró apelando a la una emotiva argentinidad: “Los argentinos juntos somos imparables”.