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Un día peronista

Un día peronista

17/06/2019 8:02

Quizá en honor a la decisión de Macri de sumar a un peronista a su fórmula, los muchachos –en sus diferentes vertientes- se impusieron este domingo. Hasta el kirchnerista Melella que le estaba ganando a la peronista Bertone. El general debe estar sonriendo desde el más allá.

Pero además de ola peronista, este domingo dejó un dato extra sumamente importante: en el medio de un panorama teñido de oficialismos aparecieron los 2 primeros quiebres, Tierra del Fuego y Santa Fe. Merece detenerse en este detalle.

Luego de las PASO del 28 de abril en la que Bonfatti fue el más votado, pero los dos sectores peronistas superaron ampliamente al Frente Progresista (FP), en este mismo medio escribimos la nota “Santa Fe dio la nota”. 

Ahí advertimos que “Santa Fe da la nota porque se abre la puerta para que se produzca un cambio local, a diferencia de las 5 comicios previos provinciales de este año… si Perotti (ganador de la primaria) logra retener solo la mitad de los electores de María Eugenia Bielsa, tiene todo el derecho a un regreso del justicialismo al poder… Por estas horas circulan muchos análisis improvisados sobre alianzas entre dirigentes para re direccionar votos de cara a la general, o una eventual polarización entre 2. Si leyeran en profundidad la complejidad santafesina, se darían cuenta que los ciudadanos toman sus decisiones más allá de los acuerdos de cúpulas”. Todas esas observaciones se verificaron este domingo 16 de junio.

 

 

En los estudios previos se notaba un desgaste del ciclo del socialismo pese al buen desempeño del gobernador Lifschitz (aprobación promedio del 70 %). Esto indica que la derrota del FP es pura y exclusivamente responsabilidad del candidato Bonfatti. Con una imagen positiva en los cuantitativos, pero dejando muchos interrogantes sobre sus eventuales vínculos con el narcotráfico (que surgían en los focus), quedó por debajo de las expectativas, perdiendo además la senaduría por el departamento Rosario (casa matriz del socialismo). Como dijimos en su momento: Santa Fe puede abrir una caja de pandora entre las primarias y la general.

Perotti fue premiado luego de perder 2 veces la carrera y 7 recorridas provinciales. Es un elogio a su persistencia y su habilidad para reunir debajo de una misma carpa a todas las tribus peronistas, en un contexto más favorable al justicialismo. El cambiemita Corral logró lo que parecía imposible (siendo su primera presentación en sociedad a nivel provincial): mantener el porcentaje piso de las PASO frente al embate socialista de licuar su electorado en pos de una polarización para frenar a Perotti. Evidentemente no funcionó.


También dijimos en aquella nota que ”el agridulce triunfo del FP empieza a poner interrogantes sobre la solidez de los socios políticos del proyecto Lavagna”. Dicho y hecho: el ex ministro basó sus esperanzas presidenciales en 3 supuestos a) que el socialismo se imponía en Santa Fe; b) que la convención radical daba libertad de acción; y c) que Schiaretti iba a encolumnar a los gobernadores peronistas detrás de su candidatura. Las tres fallaron.


Un párrafo adicional para la isla del fuego. La gobernadora Bertone recibió una brasa caliente, una provincia en crisis terminal. Y siendo opositora al gobierno nacional y frente a un modelo que descree de los subsidios a la industria local, luchó hasta dónde pudo. Evidentemente no le alcanzó (al cierre de esta columna estaba perdiendo y sin posibilidad de segunda vuelta) y se termina imponiendo un radical K.


Los triunfos de Gildo Insfrán y “el Alberto” Rodríguez Saá ya forman parte del folclore del movimiento que creó el general. Quizá sea un homenaje en el día del padre a quien no tuvo hijos.