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Javkin cosechó 34,5% de los votos, sacándole un punto y medio de diferencia al peronista Sukerman. Los votos del radical Jorge Boasso fueron clave para el ganador.
Por 17/06/2019 0:57

Con lo justo, Pablo Javkin consiguió la intendencia de Rosario y de esta forma el Frente Progresista respira aliviado porque mantiene la ciudad más importante de Santa Fe y su bastión que gobierna hace 30 años. En segundo lugar quedó el representante de Juntos, Roberto Sukerman, que marcó un techo histórico para el peronismo y quedó apenas 1,5% abajo. Cambiemos por poco no quedó cuarto de cuatro candidatos.

La polarización y paridad que se pronosticó en la previa se cumplió a rajatabla este domingo: 34,5% para Javkin y 33% para Sukerman. Finalmente, logró sacar una ventaja en la última ola quien cargaba con la responsabilidad de mantener la gestión de 30 años del Frente Progresista luego de haberle ganado la interna al socialismo. “Siempre nos quedará Rosario”, parecen suspirar los socialistas.

El susto no fue en vano. Con la derrota ya asegurada en la gobernación, el socialismo cortó uñas hasta lo último para que el ex ARI se quedara con la intendencia de Rosario. Los trece puntos de diferencia que el Frente Progresista le sacó al peronismo en las PASO se fueron diluyendo como en un Pacman hasta reducirse a apenas a 8 mil votos de un total de 520 mil emitidos.

 

 

Fueron clave los votos del radical Jorge Boasso, quien había perdido en la interna de Cambiemos pero decidió apoyar a Javkin con pasado en el radicalismo. En las últimas semanas, el candidato había buscado conectar con el electorado antiperonista.

La paridad fue tal que durante parte del escrutinio Sukerman quedó arriba. Por eso cuando Javkin se adelantó y cerca de las 21.30 se reconoció ganador, desde el búnker peronista estallaron y abrieron el micrófono. 

En un tono beligerante, el candidato justicialista advirtió que la votación estaba abierta, que contarían hasta el último minuto los votos y levantó un manto de sospecha sobre la actuación del Frente Progresista en el escrutinio. “Es una irresponsabilidad decir que ganó con esta paridad. Recordarán en 2015 que ni siquiera abrieron las urnas. Nosotros no vamos a ser cobardes”, lanzó. Y remató: “Además, si tiene esa cara ganando, no tiene sangre en las venas”.

 

 

“Cuando las elecciones son reñidas, es difícil reconocer la derrota”, dijo el ganador. La tendencia marcó una diferencia a favor del oficialismo y al filo de la medianoche Sukerman reconoció la derrota.

El candidato de Cambiemos, Roy López Molina, quedó en tercer lugar pero casi muerde la lona y el cuarto puesto. Poco más de dos mil votos lo salvaron del papelón. La mochila de plomo de la gestión nacional lo condenó de tal manera que pasó de tener todas las chances en 2017 de ganar la intendencia a esta situación.

La centroizquierda Ciudad Futura se midió por primera vez para la intendencia de la mano de su referente Juan Monteverde. Seguramente será materia de análisis el rechazo de formar una interna junto al PJ que le hubiese dado otro empujón a Sukerman.