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Tras la borrachera, el mercado espera sondeos y se pregunta por la deuda

La fórmula Macri-Pichetto hizo pensar en un oficialismo fortalecido y con mejor gobernabilidad después de 2020. Y F-F es mejor que el kirchnerismo puro. Cómo pagar sigue siendo el gran desvelo.
La fórmula Macri-Pichetto hizo pensar en un oficialismo fortalecido y con mejor gobernabilidad después de 2020. Y F-F es mejor que el kirchnerismo puro. Cómo pagar sigue siendo el gran desvelo.
Por 13/06/2019 14:15

La semana financiera tuvo un lunes, un martes y un miércoles espectaculares, días en los que muchos ganaron dinero grande con una recuperación general de las acciones, los bonos y el peso. Comprar con el rumor y vender con la noticia es una máxima siempre vigente, así que no debe sorprender que este jueves los mercados hagan una pausa para tomar ganancias y pensar más fríamente el futuro. Y ahí aparecen los temas de siempre. ¿Le alcanzará a Mauricio Macri con haber sumado a Miguel Ángel Pichetto para ganar? ¿Cuán moderado sería el post kirchnerismo? Y, sobre todo, gane quien gane, ¿la deuda pública es pagable?

Los indicios de la fórmula Macri-Pichetto generaron euforia en los inversores y la espuma siguió subiendo tras su confirmación el martes a la tarde. Así, el índice bursátil S&P Merval ganó un impactante 12,28% en pesos entre el lunes y el miércoles, porcentaje que crece en dólares, dada la baja de la divisa superior al 2,5% en el mismo lapso. En tanto, el riesgo país, esto es el diferencial de rendimiento entre el riesgo cero (los Bonos del Tesoro de  Estados Unidos) y el nacional, se desplomó 8,67% en esos días y un 15,8% en lo que va de junio, alejándose de los fatídicos 1.000 puntos básicos e, incluso, perforando a la baja los 900.

Gustavo Neffa, socio y director de Research for Traders, le dijo a Letra P que “la Bolsa se disparó a un máximo histórico en pesos y el riesgo país se derrumbó de un modo pocas veces vista en el último tiempo”. De acuerdo con él, “el mercado percibió que Pichetto le podía aportar al oficialismo votos de indecisos y, sobre todo, de peronistas adversos al kirchnerismo que hasta ese momento parecían dispuestos a votar a Alternativa Federal”.

 

 

El resto pasó por lo que, se supone, el ahora ex jefe de los senadores peronistas puede aportar en caso de un triunfo de Juntos por el Cambio, sobre todo “acercando, con su capacidad de negociación, posiciones con otros sectores en el Congreso, particularmente cuando se trate de aprobar las reformas clave: la previsional, la laboral y la tributaria”, añadió Neffa.

Pablo Castagna, director de Portfolio Personal Inversiones, coincidió en diálogo con este portal al señalar que “la fórmula (con Pichetto) es competitiva y sirve para mejorar la imagen de un Macri que venía devaluado”.

Asimismo, añadió un dato interesante, dado lo crucial que es para el oficialismo que las variables financieras se mantengan estables si es que quiere dar la pelea grande. “Ayuda más que lo que habría hecho una fórmula PRO pura a mantener la estabilidad financiera de acá a (las PASO de) agosto y, además, asegura gobernabilidad a futuro si les toca ganar”, dijo.

 

 

Para mejor, para Castagna el mercado intuye que la definición del tablero electoral le trae una especie de “sale o sale”.

“Lo que se ve es que los dos espacios grandes van en busca de los indecisos y que habrá más polarización. Primero Cristina (Kirchner) con la fórmula Fernández-(Alberto) Fernández, que impactó y hasta diría que positivamente en el mercado, que leyó que eso implicaba menos populismo que el temido. El contraataque de la fórmula de lo que ahora se llama Juntos por el Cambio le gusta todavía más, porque siempre es preferible un jugador como Macri de la mano del Fondo Monetario Internacional. Y al nombrar como compañero de fórmula a Pichetto retomó el protagonismo, se metió en el partido para pelear voto a voto”, indicó.

“En resumen, el plan A, el plan B, todo da buenos indicios en el sentido que la deuda se va a seguir pagando mientras se la pueda y que, si se llegan a complicar los números, cualquier presidente que salga de las elecciones se va a sentar amigablemente a ver cómo lo soluciona. Por eso se dio la reacción positiva de los últimos días”, sumó el economista de Portfolio Personal.

 

 

“Los mercados leyeron la jugada de sumar a Pichetto como una sorpresa positiva y descuentan un vuelco a favor del oficialismo. Pero eso se va a ir verificando o no en las próximas semanas, cuando se conozcan las encuestas con el nuevo escenario”, advirtió Neffa.

El analista financiero Christian Buteler dio cuenta, ante la consulta de Letra P, de la cautela que deja la espuma cuando baja. “Hay que advertir que, en lo político, Pichetto no tiene votos como para hacer que el oficialismo gane la elección ni mucho menos. Además, hay que ver qué potencia puede tener el armado de Lavagna y Urtubey, si son capaces de regenerar la expectativa anterior sobre una tercera fuerza en condiciones de agrupar a todos los desencantados con el Gobierno y que no quieren volver al pasado”, dijo.

“Entonces, muchos compraron para no quedarse fuera de la suba, pero cuando todo decante, volverán las preguntas de fondo que se le hacen al Gobierno, básicamente cómo salimos de este pozo”, agregó.

Resultó interesante al respecto lo que ocurrió con la licitación de Letras del Tesoro en dólares (Letes) que finalizó el martes.

 

 

Por un lado, el Gobierno recibió ofertas por prácticamente el doble de lo que vencía, equivalente a unos $830.000 millones. La Lete corta, con vencimiento en septiembre, es decir antes de las elecciones, captó 600 millones de dólares a una tasa nominal anual del 4,44%, mientras que la larga, a enero, esto es tras el cambio de mando, juntó 300 millones de dólares al 7,01%.

 

"Muchos compraron para no quedarse fuera de la suba, pero cuando todo decante, volverán las preguntas de fondo que se le hacen al Gobierno, básicamente cómo salimos de este pozo”, dijo Christian Buteler.

 

“La lectura sobre las Letes es dual. Por un lado, es positivo que se le ofrezca dinero al Gobierno para cuando haya terminado su mandato. Pero es negativo que, para una colocación de tan corto plazo, y en dólares, la tasa haya sido del 7%”, evaluó Buteler.

Si se mantiene la calma financiera, crecen las chances de Macri y si vuelven las turbulencias, lo hacen las de los Fernández.

Lo dicho: el partido que se juega en el mercado financiero es muy importante para el desenlace electoral. Si se mantiene la calma, crecen las chances de Macri y si vuelven las turbulencias, lo hacen las de los Fernández.

“Hacia adelante se puede proyectar que las acciones seguirán subiendo, más allá de alguna toma de ganancias en el corto plazo. Los bonos de deuda, en cambio, dan un potencial más limitado a una caída adicional del riesgo país. Incluso si Macri fuera reelecto, podría bajar hasta los 700 puntos básicos, algo que tampoco le permitiría a la Argentina a salir al mercado voluntario”, aventuró el hombre de Research for Traders.

“La plata del FMI ya no alcanza para 2020, cuando el Gobierno va a necesitar unos 35 mil millones de dólares para hacer frente a los compromisos”, advirtió.

“Más allá de la conformación de las fórmulas, los problemas son los mismos de siempre: ¿cómo vamos a pagar la deuda cuando se acabe el dinero del FMI y cómo vamos a bajar la inflación de forma consistente?”, resumió Buteler.

Tras la borrachera, el mercado espera sondeos y se pregunta por la deuda

La fórmula Macri-Pichetto hizo pensar en un oficialismo fortalecido y con mejor gobernabilidad después de 2020. Y F-F es mejor que el kirchnerismo puro. Cómo pagar sigue siendo el gran desvelo.

La semana financiera tuvo un lunes, un martes y un miércoles espectaculares, días en los que muchos ganaron dinero grande con una recuperación general de las acciones, los bonos y el peso. Comprar con el rumor y vender con la noticia es una máxima siempre vigente, así que no debe sorprender que este jueves los mercados hagan una pausa para tomar ganancias y pensar más fríamente el futuro. Y ahí aparecen los temas de siempre. ¿Le alcanzará a Mauricio Macri con haber sumado a Miguel Ángel Pichetto para ganar? ¿Cuán moderado sería el post kirchnerismo? Y, sobre todo, gane quien gane, ¿la deuda pública es pagable?

Los indicios de la fórmula Macri-Pichetto generaron euforia en los inversores y la espuma siguió subiendo tras su confirmación el martes a la tarde. Así, el índice bursátil S&P Merval ganó un impactante 12,28% en pesos entre el lunes y el miércoles, porcentaje que crece en dólares, dada la baja de la divisa superior al 2,5% en el mismo lapso. En tanto, el riesgo país, esto es el diferencial de rendimiento entre el riesgo cero (los Bonos del Tesoro de  Estados Unidos) y el nacional, se desplomó 8,67% en esos días y un 15,8% en lo que va de junio, alejándose de los fatídicos 1.000 puntos básicos e, incluso, perforando a la baja los 900.

Gustavo Neffa, socio y director de Research for Traders, le dijo a Letra P que “la Bolsa se disparó a un máximo histórico en pesos y el riesgo país se derrumbó de un modo pocas veces vista en el último tiempo”. De acuerdo con él, “el mercado percibió que Pichetto le podía aportar al oficialismo votos de indecisos y, sobre todo, de peronistas adversos al kirchnerismo que hasta ese momento parecían dispuestos a votar a Alternativa Federal”.

 

 

El resto pasó por lo que, se supone, el ahora ex jefe de los senadores peronistas puede aportar en caso de un triunfo de Juntos por el Cambio, sobre todo “acercando, con su capacidad de negociación, posiciones con otros sectores en el Congreso, particularmente cuando se trate de aprobar las reformas clave: la previsional, la laboral y la tributaria”, añadió Neffa.

Pablo Castagna, director de Portfolio Personal Inversiones, coincidió en diálogo con este portal al señalar que “la fórmula (con Pichetto) es competitiva y sirve para mejorar la imagen de un Macri que venía devaluado”.

Asimismo, añadió un dato interesante, dado lo crucial que es para el oficialismo que las variables financieras se mantengan estables si es que quiere dar la pelea grande. “Ayuda más que lo que habría hecho una fórmula PRO pura a mantener la estabilidad financiera de acá a (las PASO de) agosto y, además, asegura gobernabilidad a futuro si les toca ganar”, dijo.

 

 

Para mejor, para Castagna el mercado intuye que la definición del tablero electoral le trae una especie de “sale o sale”.

“Lo que se ve es que los dos espacios grandes van en busca de los indecisos y que habrá más polarización. Primero Cristina (Kirchner) con la fórmula Fernández-(Alberto) Fernández, que impactó y hasta diría que positivamente en el mercado, que leyó que eso implicaba menos populismo que el temido. El contraataque de la fórmula de lo que ahora se llama Juntos por el Cambio le gusta todavía más, porque siempre es preferible un jugador como Macri de la mano del Fondo Monetario Internacional. Y al nombrar como compañero de fórmula a Pichetto retomó el protagonismo, se metió en el partido para pelear voto a voto”, indicó.

“En resumen, el plan A, el plan B, todo da buenos indicios en el sentido que la deuda se va a seguir pagando mientras se la pueda y que, si se llegan a complicar los números, cualquier presidente que salga de las elecciones se va a sentar amigablemente a ver cómo lo soluciona. Por eso se dio la reacción positiva de los últimos días”, sumó el economista de Portfolio Personal.

 

 

“Los mercados leyeron la jugada de sumar a Pichetto como una sorpresa positiva y descuentan un vuelco a favor del oficialismo. Pero eso se va a ir verificando o no en las próximas semanas, cuando se conozcan las encuestas con el nuevo escenario”, advirtió Neffa.

El analista financiero Christian Buteler dio cuenta, ante la consulta de Letra P, de la cautela que deja la espuma cuando baja. “Hay que advertir que, en lo político, Pichetto no tiene votos como para hacer que el oficialismo gane la elección ni mucho menos. Además, hay que ver qué potencia puede tener el armado de Lavagna y Urtubey, si son capaces de regenerar la expectativa anterior sobre una tercera fuerza en condiciones de agrupar a todos los desencantados con el Gobierno y que no quieren volver al pasado”, dijo.

“Entonces, muchos compraron para no quedarse fuera de la suba, pero cuando todo decante, volverán las preguntas de fondo que se le hacen al Gobierno, básicamente cómo salimos de este pozo”, agregó.

Resultó interesante al respecto lo que ocurrió con la licitación de Letras del Tesoro en dólares (Letes) que finalizó el martes.

 

 

Por un lado, el Gobierno recibió ofertas por prácticamente el doble de lo que vencía, equivalente a unos $830.000 millones. La Lete corta, con vencimiento en septiembre, es decir antes de las elecciones, captó 600 millones de dólares a una tasa nominal anual del 4,44%, mientras que la larga, a enero, esto es tras el cambio de mando, juntó 300 millones de dólares al 7,01%.

 

"Muchos compraron para no quedarse fuera de la suba, pero cuando todo decante, volverán las preguntas de fondo que se le hacen al Gobierno, básicamente cómo salimos de este pozo”, dijo Christian Buteler.

 

“La lectura sobre las Letes es dual. Por un lado, es positivo que se le ofrezca dinero al Gobierno para cuando haya terminado su mandato. Pero es negativo que, para una colocación de tan corto plazo, y en dólares, la tasa haya sido del 7%”, evaluó Buteler.

Si se mantiene la calma financiera, crecen las chances de Macri y si vuelven las turbulencias, lo hacen las de los Fernández.

Lo dicho: el partido que se juega en el mercado financiero es muy importante para el desenlace electoral. Si se mantiene la calma, crecen las chances de Macri y si vuelven las turbulencias, lo hacen las de los Fernández.

“Hacia adelante se puede proyectar que las acciones seguirán subiendo, más allá de alguna toma de ganancias en el corto plazo. Los bonos de deuda, en cambio, dan un potencial más limitado a una caída adicional del riesgo país. Incluso si Macri fuera reelecto, podría bajar hasta los 700 puntos básicos, algo que tampoco le permitiría a la Argentina a salir al mercado voluntario”, aventuró el hombre de Research for Traders.

“La plata del FMI ya no alcanza para 2020, cuando el Gobierno va a necesitar unos 35 mil millones de dólares para hacer frente a los compromisos”, advirtió.

“Más allá de la conformación de las fórmulas, los problemas son los mismos de siempre: ¿cómo vamos a pagar la deuda cuando se acabe el dinero del FMI y cómo vamos a bajar la inflación de forma consistente?”, resumió Buteler.