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Después de inaugurar un parque eólico junto al gobernador Weretilneck, fue a un pueblo a pedir que militen “en defensa del cambio”. En abril, la alianza que comanda quedó tercera cómoda.
Por 22/05/2019 15:54

En medio de pases de factura, rispideces por la entrega militante en la campaña provincial y llamado a voto útil en Cambiemos, el presidente Mauricio Macri viajó a Río Negro para inaugurar un parque eólico y arengar a una tropa dividida que sigue en ebullición. En Darwin, una pequeña localidad del valle medio, resaltó los valores de su gobierno y cómo le “da pelea” a los problemas económicos del país. Además, llamó a continuar el modelo que instaló en 2015. Antes, se había mostrado con autoridades rionegrinas.

La gélida mañana en la estepa patagónica no impidió un acto a los pies de un molino de viento del parque eólico de Pomona. Ese pequeño municipio cercano a Choele Choel fue el destino del Presidente. Broma futbolística de por medio, Macri enalteció la gestión y hasta felicitó al gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, quien se impuso sobre el peronista Martín Soria.

 

 

“La Argentina se ha comprometido en esta nueva etapa, como parte central del cambio que emprendimos hace tres años y medio, a volver a poner el foco en generar energía, en ser importantes productores mundiales de energía”, dijo Macri. Al instante, cerró el breve discurso pidiendo “seguir trabajando juntos”.

En helicóptero, se dirigió hasta el gimnasio municipal de Darwin. Esta localidad, a la vera de la ruta nacional 22, es un poblado pequeño que sobrevivía del ferrocarril que cruzaba buena parte de la Patagonia norte, desde el sur bonaerense (Bahía Blanca) hasta Neuquén. Hoy, continúa su vida a la par del desarrollo frutícola en la región y trabaja en desarrollos de proyectos ganaderos: una actividad en franco crecimiento provincial.

 


Macri y el intendente Mansilla, en Darwin.

 

El mandatario exhortó a intendentes, representantes institucionales y militantes a que “no aflojen” y trabajen por la “continuidad” del cambio. Atentos lo escuchaban los diputados Sergio Wisky y Lorena Matzen; el intendente anfitrión, Víctor “Curi” Mansilla; Miguel Martínez, de Ingeniero Huergo; Hugo Funes, de Chimpay; el de Sierra Grande, Nelson Irribarren, hoy en uso de licencia por su rol en vialidad nacional de la provincia rionegrina; y Aníbal Tortoriello, de Cipolletti.

Pero en Cambiemos Río Negro el clima no es el mejor. Wisky y Matzen quedaron enfrentados por la campaña provincial. El barilochense había deslizado un voto útil (a favor de Juntos Somos Río Negro) y detonó la interna. El delegado del Ministerio del Interior en la provincia, Juan Martín, lo había cruzado y le exigió trabajo para darle a la coalición posibilidades de ganar. Para colmo, el próximo 23 de junio habrá elecciones municipales y entrará en juego Cipolletti, la principal ciudad en manos de Cambiemos.

“Es fundamental retenerla”, le dijo a Letra P un integrante de la mesa provincial. Luego, con las presidenciales, se decidirán bancas en el Congreso. Esa elección abrió una nueva competencia puertas adentro y reflotó la cruda división que dejó a la deriva la campaña el 7 de abril.