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Exigen el 16% que perdieron el año pasado frente a la inflación, pero no hay nuevos paros a la vista. La encrucijada del Gobierno y el negociador menos pensado.
Por 08/03/2019 15:35

En la última jornada de paro de un inicio de ciclo lectivo enmarcado en el conflicto, los nubarrones negros no se disipan sobre la paritaria docente bonaerense, aunque habrá una tregua al inicio de la semana venidera. Pese a que los gremios exigen una convocatoria “urgente” a la mesa de discusión salarial y el gobierno –pasado el mediodía de este viernes- aún no había fijado fecha para un nuevo encuentro, diversas voces que integran el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) confirmaron a este medio que el lunes –y muy probablemente toda la semana que viene- no habrá paro. La pérdida adquisitiva del año pasado sigue siendo el eje del conflicto. Y no se negocia.

Más allá de esto, se dejó en claro que, de no existir en lo inmediato un llamado del Ejecutivo para destrabar el conflicto, se pondrán en marcha asambleas y plenarios de delegados gremiales resolutivos para definir el plan de acción a implementar en lo que ya sería la tercera semana de marzo.   

“El acuerdo tiene que ser integral”, coincidieron dirigentes de distintos gremios consultados por Letra P. Dejaron en claro que, a pesar de estar encausada la negociación por 2019 (con el regreso de la cláusula gatillo), en el FUDB no firmarán acuerdo alguno si no existe un reconocimiento de la pérdida del poder adquisitivo de 2018 “acorde” al desfase que marcan entre el aumento recibido (32%) y la cifra de inflación anual del Indec del año pasado (47,6%).
 


Una oferta de ese tono hizo el gobierno en la última reunión, aunque sólo dirigida al salario inicial (20% del total de los docentes) por lo que fue rechazada por los sindicatos que considerar que esa oferta provocaría “un achatamiento de la pirámide salarial” del sector.  

“Está trabado por eso”, sintetizaron para señalar que en lo único que se puede ceder en próximas reuniones es “si se ofrece un esquema de cuotas, que se vaya incorporando en cada tramo de revisión y aplicación de cláusula gatillo”. Caso contrario advirtieron que el vidalismo tendrá que seguir manejándose como lo hizo en 2018: otorgando en aumento vía decreto “porque nosotros no le vamos a firmar”.

Los gremios que integran el FUDB mantienen sus movimientos en bloque pero no dejan de existir matices en lo que refiere a la metodología de protesta. Según pudo saber este medio, existen diferencias de criterio en cuanto a la postura a tomar ante la falta de convocatoria gubernamental. Hay quienes pretenden que los tiempos se marquen desde los sindicatos, fijando plazos de antemano para una respuesta estatal que, de no obtenerse, daría como resultado jornadas de paro –sin descartas que sea por tiempo indeterminado. Otros, sin embargo, prefieren mantener cierta moderación por el momento para “no alimentar” el discurso de dirigentes del oficialismo que se posan sobre una supuesta “intencionalidad política” de los gremios.



No obstante, desestiman que esas diferencias sean desencadenantes de cortocircuitos internos de mayor tenor o movimientos por separado de algunos de los miembros del Frente de Unidad, algo que, consideran, “daría una imagen de debilidad importante” al reclamo docente.

Por lo pronto, la expectativa está en la jugada que hará el Ejecutivo. En los sindicatos estiman que, a diferencia de lo sucedido en 2018, no hay voluntad de que se estire el conflicto en un año electoral. “Fue muy fuerte el golpe que recibieron esta semana. Quieren cerrar, tienen plata pero no terminan de definir si garantizan el acuerdo con nosotros por la situación económica”, deslizó un integrante del FUDB.

En esa línea, otro dirigente gremial resaltó que el vidalismo “está en una encrucijada que ellos mismos generaron” porque si conceden una recomposición salarial por 2018 a todo el personal docente, automáticamente se despertará un reclamo del mismo tenor por parte de los trabajadores estatales. Mientras que, del otro lado, en el FUDB no están dispuestos a desistir de un reclamo salarial que generó numerosas medidas de fuerza el año pasado.
 


Con la negociación 2018 irresuelta, el gobierno de Vidal buscó experimentar con otros funcionarios que hagan las veces de interlocutor con los representantes sindicales. En lo formal, son los mismos actores del año pasado los que interactúan en la paritaria docente.

Sin embargo, previo al segundo mitin paritario del año, el Ejecutivo activó un negociador distinto para intentar destrabar el conflicto salarial más extenso de la historia paritaria bonaerense: el secretario de Derechos Humanos, Santiago Cantón. Según pudo saber Letra P, Cantón mantuvo un encuentro con el titular del Suteba, Roberto Baradel –como emisario del FUDB- para buscar acercar posiciones en un contexto donde los canales de diálogo con los ministros a cargo de la negociación formal se fueron cerrando.

Tras ese encuentro informal, la segunda paritaria no tuvo el nivel de tensión que registró la primera, se acercaron posiciones en lo que refiere a 2019 pero 2018 sigue siendo el punto de estancamiento. De ese momento, los contactos informales entre las partes mermaron aún más. La semana entrante será clave para saber si se descongela el diálogo o si se agudiza el conflicto.