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El futuro titular de la cartera de política exterior expuso en el Consejo de las Américas, donde dejó trazos de lo que viene. "Vemos a la región muy alterada", dijo. Los casos Venezuela y Bolivia.
Redacción 02/12/2019 17:59

Aunque aún restan cuatro días para ser anunciado en su futuro puesto y ocho para asumir en el nuevo gobierno, Felipe Solá hace semanas que viene trabajando como un canciller en funciones, en representación Alberto Fernández. Así volvió a hacerlo este lunes, como orador en el Consejo de las Américas, reunido en el hotel Alvear. Allí dejó grandes trazos de la política exterior que el presidente electo plantea, sobre todo, para la región: una posición desideologizada, con la idea de sostener a la Argentina como parte del conservador Grupo de Lima y sin planes de reactivar sellos regionales apagados, como la Unasur.

"La Argentina va a continuar en el Grupo de Lima, es allí donde debemos dar el debate de lo que pensamos", avisó el futuro inquilino del Palacio San Martín. "Tenemos que desideologizar las relaciones con el mundo. Esto es paradójico, desideologizar no quiere decir que uno pierda identidad. A vece la identidad se lleva como una mochila. Nuestra identidad, léase 'ideología', la tenemos. Pero nunca vamos a ponerla por delante, de manera de impedir la relación con el que piensa distinto", amplió.

Igualmente, Solá puso reparos sobre la agenda de ese grupo en el que los Estados Unidos tiene puesta su mirada: "No puede ser que el único punto que genera la unidad es que se hable de Venezuela. Hay una cantidad de factores mucho mas importantes, el subcontinente de América del Sur cada vez pierde más peso relativo, somos el continente más desigual del mundo".

 

 

"Vemos a la región que esta muy alterada y no sabemos si vivimos coyunturas o situaciones a largo plazo", se preguntó el próximo canciller argentino. "Estas situaciones no deberían condicionar nuestra posición -continuó- Lo que sí, como nunca sucedía desde hace mucho tiempo, el subcontinente no tiene una unidad que le permita resolver sus propios problemas, discutirse hacia adentro. ese sistema de contención y exposición de diferencias entre países ha desaparecido. Existen varias siglas en Sudamérica y en el mundo comercial que nos rodea, pero ninguna de esas siglas explica la razón de ausencia de este mecanismo. Consideramos que no tenemos que reinventar nada, serán cuatro años donde buscaremos hacer funcionar lo que uno encuentra y cambiar aquello que es una traba. Mucho menos nos reinventaremos por la nostalgia, por lo tanto no imaginen que haya que crear algo que ya estaba".

"Respecto a Bolivia", advirtió Solá, "consideramos que no es legítima la presidencia de (Jeanine) Añez, pero no haremos nada que pueda paralizar o debilitar o ralentizar las elecciones en el mes de enero. Tenemos nuestro pensamiento, pero no haremos nada que nos dificulte una relación con la futura Bolivia".

"No creemos que tenga destino Prosur -el Foro para el Progreso de América del Sur creado este año por un acuerdo de los gobiernos conservadores de Chile y Colombia-. Algunos creen que debería llamarse 'Pronorte', pero fue momentáneo", bromeó Solá, dejando en simultáneo un claro mensaje a Sebastián Piñera e Iván Duque.

 

 

También habló de la Unasur y el Mercosur. "Como creemos que no debemos refundar nada, sino que somos parte de la historia, de lo que se trata es de hacer funcionar lo que existe, por el bien de los argentinos", señaló sobre la Unasur. En cambio, sobre el órgano regional de intercambio comercial, bombardeado por el gobierno de Jair Bolsonaro, Solá recordó que "el canciller (brasileño, Ernesto) Araujo dijo que el Mercosur, así, no sirve, pero que puede ser un futuro sudeste asiático. Todavía no podemos saber qué quiso decir con eso. Ambicionamos sentarnos a discutir con el canciller y Bolsonaro, y con el sector privado brasileño, para saber qué futuro ven para el Mercosur, si es una plataforma para la llegada de multinacionales asiáticas". "Nuestra idea con Brasil es: no nos impongan nada y tampoco vamos a imponer nosotros", cerró.

En otro orden, el futuro canciller confirmó que "volverán las cuestiones comerciales al Ministerio de Relaciones Exteriores". "Se llamará nuevamente Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto", aclaró.