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La mano justa de Massa para Fernández

Frío y adusto, es quien más suena como sucesor de Patricia Bullrich. Formado en un think tank macrista y apuntado por sus vínculos con la DEA, aún genera dudas en el albertismo y el kirchnerismo.

Aunque suene paradójico, el futuro ministro de Seguridad de Alberto Fernández podría salir del menú de empleados que actualmente tiene la cartera que conduce Patricia Bullrich. Si las versiones crecientes se confirman, el cargo podría recaer en manos de Diego Gorgal, un cuadro joven, con formación teórica y experiencia de gestión acercado al Frente de Todos por Sergio Massa y que, actualmente, es docente del Instituto Conjunto de Conducción Estratégica (ICCE), creado por la ministra del macrismo para la formación de altos mandos policiales y personal civil a cargo de las fuerzas de seguridad interior.

Esa condición, la de ser un cuadro seleccionable por Bullrich para la formación de policías y funcionarios - dicta un curso de “Planeamiento Estratégico de la Seguridad-, es la que describe con mayor crudeza a Gorgal. Si bien este hombre de 43 años, gesto adusto, sonrisa cara y gestor de una impronta rígida no trae en sus bolsillos una lógica punitivista ni de persecución, su perfil lo convierte en un docente aceptable para la ministra de la mano dura macrista. Y eso dice mucho.

Autor, junto al legislador provincial Ramiro Gutiérrez del Código Penal que Massa presentó durante la campaña presidencial de 2015 –que el massismo llamó Código Justo–, y que habría sido ministro si el líder del Frente Renovador hubiese ganado las presidenciales de 2015, el nombre de Gorgal “todavía genera ciertas dudas” en un sector del albertismo por estar más alineado con la política de “mano dura” que tradicionalmente cuestionó el kirchnerismo. Sin embargo, en los últimos días, las chances de que el massista suceda a Bullrich a partir del 10 de diciembre se incrementaron.

 

 

Cuando se encasilla a los expertos en seguridad, a Gorgal no le gusta que se lo señale como un hombre de derecha. No quiere ser una cara vinculada a la mano dura. Le gusta otra clasificación, la de "mano justa", utilizada -en general- más para cuestionar presuntas políticas "blandas" que para pedir la moderación de las "duras". De hecho esa fórmula, "mano justa", es algo más que una definición para este licenciado en Ciencia Política de la Universidad Católica Argentina (UCA) y con un máster en Políticas Públicas de la Universidad de Georgetown. Es también el nombre del libro que cofirmó con dos funcionarios de alto rango del gobierno de Mauricio Macri: el ministro de Justicia, Germán Garavano, y el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco.

A su pertenencia actual a un instituto que forma parte del organigrama del Ministerio de Seguridad y a su libro firmado con Garavano y Burzaco pueden sumarse más vínculos con el macrismo, los que hacen a su origen: Gorgal y Burzaco fueron los hombres que estuvieron a cargo de los equipos de seguridad del Grupo Sophia, think tank conducido por Horacio Rodríguez Larreta que el ahora massista -Massa y el jefe de Gobierno porteño tienen una amistad larga y fiel- integró entre 1996 y 2003. "El área de Justicia y Seguridad de la fundación fue uno de los primeros ámbitos en la Argentina en los que se comenzó a pensar la seguridad de una manera integral y desde la perspectiva de las políticas públicas", le dijo Gorgal a La Nación en un artículo publicado en 2015. Lo que diferenció a Gorgal de sus compañeros del Sophia es que mientras él dio el salto a la gestión de la mano del peronismo, el resto terminó siendo el germen del PRO, el sello con el que Macri llegó a presidente.

DE SOPHIA A JUANJO. Gorgal se capacitó en seguridad en Estados Unidos y llegó a la vida pública de la mano de su padrino político, Juan José Álvarez, quien fue ministro de Justicia y Derechos Humanos durante la gestión de Eduardo Duhalde como presidente interino. Álvarez, histórico hombre del duhaldismo, fue quien acercó a Gorgal -tenía entonces 28 años- al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, primero como subsecretario de Seguridad durante la gestión de Aníbal Ibarra, por debajo suyo en el organigrama, y luego como secretario, cuando dejó su lugar para volver a ser diputado nacional, en 2005. Un año después, tras la destitución de Ibarra por la tragedia de Cromañón, Gorgal asumió como ministro de Gobierno de Jorge Telerman.

Más adelante, cuando Massa rompió con el kirchnerismo en 2013, Álvarez se convirtió en jefe de campaña del Frente Renovador y posicionó a Gorgal como uno de sus principales referentes en materia de seguridad, uno de los caballitos de batalla del futuro presidente de la Cámara de Diputados y uno de los puntos de conflicto con el kirchnerismo, que siempre lo acusó de hacer “demagogia punitivista” y de estar alineado con las políticas que impulsan Estados Unidos, en general, y la Drug Enforcement Administration (DEA), en particular, para el combate al narcotráfico.

 

 

Aun así, Gorgal supo en su momento marcar sus diferencias con el propio Massa. Fue en plena campaña presidencial de 2015, cuando criticó públicamente su propuesta de involucrar a las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior y le aconsejó en privado al líder del Frente Renovador que desistiera de impulsarla. “Es un grueso y peligroso error”, escribió en una columna que publicó en La Política Online, en la que hizo referencia al “fallido caso de México” en la lucha contra el narcotráfico. Massa había anunciado que Gorgal sería su ministro de Seguridad en caso de ser electo presidente.  

“Es un técnico, muy formado. Y tampoco tendrá carta blanca para hacer cualquier cosa. El marco lo está poniendo Alberto”, dicen en la mesa del presidente electo, en referencia a las definiciones que trazó Fernández en seguridad, materia en la que tiene su mirada como abogado penalista. Algo de ese marco esbozó el presidente electo en la entrevista que brindó a Página/12 este domingo. "Cuando cambian el protocolo y se autoriza a un agente de policía a disparar por la espalda a alguien que se está escapando, que fue lo que se hizo después de Chocobar, lo hacen para que ese policía pueda argumentar que actuaba en cumplimiento de un deber. Es una causa de justificación que le quita responsabilidad -explicó Fernández-. Porque no pueden decir que actúan en legítima defensa si alguien se está escapando y le disparan por la espalda. Por eso cambiaron el protocolo, para proteger a los asesinos que tiran por la espalda".

Un experto en seguridad eligió otra forma de definir a Gorgal: "No es un tipo que vaya a poner a la policía a perseguir manteros senegaleses o a llevarse pibes porque tienen un porro. Pero si es ministro, en el Departamento de Estado lo van a celebrar". Esto mismo se encargó de aclarar el propio Gorgal a La Nación: "Hemos incrementado enormemente la cantidad de personas arrestadas por infracción a la ley de drogas; en su mayoría son mulas o los que manejan los búnkeres, el chofer del camión o el sereno del galpón, que nos llevamos por delante. Estamos gastando plazas carcelarias en delincuentes de baja intensidad en lugar de ir por los de alta intensidad".

Otro de estos especialistas, que supo compartir paneles de debate con Gorgal y que fue víctima de su trato gélido y hasta fóbico, lo resume de manera más ocurrente: "Lo que pasa con Gorgal es que nunca sabemos dónde está parado pero, en realidad, siempre sabemos dónde está parado". 

UN CONSEJO PARA ALBERTO. En particular, Fernández ya dio algunos lineamientos puntuales sobre una de las áreas más sensibles de su futuro gobierno. Se pronunció en contra de la llamada “doctrina Chocobar”, criticó los protocolos de seguridad que instauró la ministra Bullrich y se mostró a favor de la despenalización del consumo personal de marihuana, al tiempo que calificó de "rotundo fracaso" la política conocida de lucha contra el narcotráfico. "Hemos intentado con la guerra contra el narcotráfico una y mil veces y no hemos resuelto el problema de las adicciones. La solución no es andar persiguiendo a los fumadores de porro”, dijo durante la campaña. Además, anunció la creación de un Consejo de Seguridad que elaboraría doctrinas sobre política criminal, con representación de las fuerzas, sectores académicos y la oposición.

La idea de la creación del Consejo de Seguridad llegó a Fernández vía Gustavo Béliz y varias de las propuestas que el presidente electo esbozó en la materia provienen de la tarea que hicieron los equipos técnicos del Frente de Todos durante la campaña. Coordinados por Nicolás Trotta y Virginia García. En el grupo de seguridad trabajaron la doctora en antropología Sabina Frederic, la exministra de Seguridad Cecilia Rodríguez, el extitular de los Cascos Blancos Gabriel Fuks, la exlegisladora Silvia La Ruffa y el exdiputado Franco Caviglia, entre otros. Gorgal no tuvo injerencia en esa etapa y su nombre empezó a sonar con más fuerzas después de las elecciones. De hecho, cuando el equipo técnico de seguridad empezó a reunirse, los coordinadores extendieron un llamado a Gorgal para que participe de esos trabajos. Pero el exfuncionario porteño y asesor massista nunca se sumó. Así, las tareas de diagnóstico y de elaboración de propuestos de este equipo concluyó sin intervención alguna de quien suena para conducir el ministerio.

 

 

Los reparos que un sector aplica a una conducción massista del Ministerio de Seguridad, en cabeza de Gorgal, sin embargo, no son inconciliables. “El tema todavía está en discusión, pero nadie lo está vetando”, le dijo a Letra P un dirigente que sigue de cerca las negociaciones por el armado del gabinete. 

Quienes lo conocen afirman que tiene una personalidad "fría" y un trato distante, pero que tiene una gran capacidad de trabajo. Profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, Gorgal es autor de numerosos artículos y libros referidos a la política de seguridad, particularmente enfocados en reformas institucionales y políticas de drogas. Entre sus publicaciones, figuran dos en colaboración con dirigentes macristas: además de Mano Justa está Rehenes de la violencia, que escribió Burzaco en colaboración con Gorgal y otro cuadro surgido del Grupo Sophia: la gobernadora María Eugenia Vidal.