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Sin remedio: lo que deja Vidal en el área de Salud

Desinversión, desfinanciamiento, bajos salarios y hospitales en ruinas, según los trabajadores del sector. Las banderas que levanta la actual gestión para apuntalar su relato. El lado B del SAME.
Desinversión, desfinanciamiento, bajos salarios y hospitales en ruinas, según los trabajadores del sector. Las banderas que levanta la actual gestión para apuntalar su relato. El lado B del SAME.
Por 15/11/2019 18:44

Desinversión, desfinanciamiento y desjerarquización profesional. Falta de equipamiento y de personal, malas condiciones laborales, bajos salarios e infraestructura edilicia en estado terminal. Según el gremio que nuclea a los profesionales de la salud de Buenos Aires, María Eugenia Vidal deja una pesada herencia en el área tras sus cuatro años de gobierno. A contramano de ese lapidario diagnóstico, la gestión que conduce Andrés Scarsi tiene otra mirada: destaca como logros el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME), un plan de obras en las guardas de hospitales, la implementación de centros de atención primaria en el área metropolitana y la inversión en insumos y aparatología.

Según la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la provincia de Buenos Aires (Cicop), que estuvo casi toda la gestión de Vidal en litigio paritario y con medidas de fuerza de por medio, la actual administración bajó el presupuesto asignado a salud: pasó de 6,3% a 5,5% del presupuesto provincial, en tanto que la inversión en obras no superó el 3% del presupuesto, afirmó a Letra P.

El gremio cuestiona, además, la fragmentación del sistema -incluido el publicitado SAME, que no tiene un hilo con el proceso de internación-, el “desentendimiento” por parte del Estado de los 220 hospitales municipales y la precarización del personal que trabaja en los Centros de Salud del AMBA. Respecto al salario, el gremio subraya que los trabajadores de la salud no se repusieron de los “15 puntos perdidos el año pasado”. Entre las críticas, enuncian además que aumentó la violencia en los hospitales y que no se establecieron concursos para cargos.

 

 

CORTE DE CINTAS. “La salud no es un edificio. Yo no vine a la gobernación para cortar cintas y decirle a la gente que tiene un hospital que después no tiene”. Con esa respuesta a una lluvia de críticas por la suspensión y o paralización de obras desde el inicio de la gestión Cambiemos en el orden nacional y bonaerense, Vidal anticipaba en octubre de 2017 su política sanitaria para lo que restaba de su mandato.

Un informe publicado por la Fundación Soberanía Sanitaria desató la controversia en aquel momento. “En enero de 2016, existían siete hospitales de alta complejidad y numerosos centros de medicina nuclear en muy avanzado estado de obra. Además de las obras físicas, los proyectos sanitarios y la adquisición de gran parte de los equipamientos se encontraban completados. En los últimos dos años, estos proyectos están paralizados o abandonados, afectando la capacidad de respuesta del sistema de salud”, arrancaba el estudio.

“En enero de 2016, existían siete hospitales de alta complejidad y numerosos centros de medicina nuclear en muy avanzado estado de obra... En los últimos dos años, estos proyectos están paralizados o abandonados, afectando la capacidad de respuesta del sistema de salud.”

Vidal salió a defenderse de las críticas diciendo “construir un edificio es la parte más fácil”. “Lo que vale la pena es poner equipamiento de última generación, que haya insumos, enfermeras y médicos. O seguridad. Y tecnología, para que la gente sepa cuánto hay que esperar en una guardia”, añadió la gobernadora.

Sus dichos iban a contramano de lo ocurrido en diversos hospitales públicos bonaerenses a causa de la desinversión que siempre denunciaron –y continúan denunciando– los gremios. Los hospitales Rodolfo Rossi, Sor María Ludovica y San Martín –de los más prestigiosos de la provincia de Buenos Aires; los tres ubicados en La Plata– fueron noticia a nivel nacional e inclusive en la prensa extranjera cuando, debido a la falta de suministro eléctrico, los médicos debieron utilizar técnicas manuales para suplantar la falta de respiradores mecánicos y hasta celulares para alumbrar durante una intervención quirúrgica. Incendios en el Arturo Oñativia de Rafael Calzada (Almirante Brown) y el Luis Güemes de Haedo (Morón) y accidentes por pacientes que cayeron por el hueco de un ascensor en el hospital Evita, de Lanús, daban cuenta del estado edilicio de los hospitales a dos años de asumida la gestión Vidal. El encadenamiento de sucesos motivó un pedido de interpelación al ministro Scarsi por parte de legisladores de la oposición que el vidalismo legislativo se encargó de desactivar.

 

 

GESTIÓN. En 2017, ante la demanda de obras de infraestructura Vidal decidió contener la situación motorizando el Plan Integral de Renovación de Guardias Hospitalarias. Lanzó la premisa de poner en valor las 58 guardias de los hospitales públicos.

Fuentes del ministerio de Salud consultadas por Letra P para el presente informe informaron que se hay “remodelado y terminado 55” guardias y aseguraron que para fines de noviembre se completará con las tres restantes. Indicaron que para ello se proyectó invertir más de $3 mil millones, monto que aún no se ejecutó.

Fuentes de la cartera que conduce Scarsi mencionaron –sin detalle– que se realizaron obras en los quirófanos de los hospitales Penna (Bahía Blanca), Ramón Carrillo (Tres de Febrero), Simplemente Evita (González Catán), Presidente Perón (Avellaneda), Eva Perón (San Martín) y El Dique (Ensenada).

Para Fernando Corciglia, titular de CICOP, establecer un plan de obras enfocado de manera casi exclusiva en la reparación de las guardias conlleva un problema clave, pues –dice– no se actúa sobre la emergencia particular de cada nosocomio, por lo que no se resuelve el problema inmediato ni tampoco el mediato.

 

 

“El plan de guardias fue una decisión unilateral que no pasó por las mesas técnicas con los sindicatos, tal como se había acordado. Por eso, la supuesta prioridad no fuera tal. En muchos hospitales la urgencia era arreglar la instalación eléctrica, el techo de las salas, etc., es decir, no hubo articulación para establecer prioridades reales”, dijo Corciglia a este medio.

“Además, se planteó que las guardias son el corazón del sistema de salud cuando, en realidad, la prioridad debe ser la red primaria, la básica, la que previene, porque la guardia siempre es una consulta tardía a la que se llega cuando no se resolvieron las instancias anteriores”, amplió el concepto.

 

 

INVERSIÓN. La falta de insumos, los problemas de equipamiento y la falta de profesionales es otro de los históricos reclamos que atravesaron la gestión Vidal. El ministerio de Salud intenta echar por tierra la crítica afirmando que siempre hubo insumos suficientes y que, además, se realizaron compras de equipamiento por un total de $804.094.499. Las compras, no obstante y según las propias fuentes, se realizaron recién en 2018, dos años después de iniciado el actual mandato.

Oficialmente, se informó a este portal que “el equipamiento adquirido está siendo entregado actualmente en 56 hospitales provinciales y se trata de más de 1.100 equipos de diversa complejidad: tomógrafos y resonadores, cámara gamma, angiógrafos, ecógrafos e incubadoras.

CICOP refuta los dichos. Afirma que durante estos cuatro años hubo “faltante de vacunas y reactivos de laboratorio, sin stock de insumos”. Y respecto de la aparatología, indica que la compra no estuvo acompañada por los necesarios recursos humanos, por lo que “no se puede utilizar en la medida que se precisa”, indicaron.

 


 

INSUFICIENTE. El SAME, que en la actualidad llega a 118 de los 135 municipios bonaerenses, es una de las banderas que levanta Vidal en su gestión en Salud. Importado del modelo puesto en funcionamiento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en territorio bonaerense se traduce en “más 500 ambulancias recorriendo la Provincia, con 100 bases operativas que atienden la línea 107 y con una inversión de casi $3.000 millones”, informaron a este medio.

El sistema, que en CABA fue exitoso, encuentra en Buenos Aires un problema que lo vuelve –por lo menos– ineficaz pese a la buena prensa: los gremios del sector que consideran que la asistencia en la calle es necesaria pero que requiere de una red obligada de hospitales y salas para el tratamiento del paciente que llega. Y eso, en Buenos Aires, no funciona, advierten. “La política que se ha implementado atiende a un sistema fragmentado, sin un hilo conductor. Y, entonces, muestra constantes falencias”, afirman los médicos.
 

DOS. La gestión vidalista en Salud tuvo dos períodos. El primero, con Zulma Ortiz al frente. El actual, con Scarsi. La salida de la primera estuvo envuelta en la controversia por el aborto no punible. El gremio exige la adhesión al Protocolo de Aborto No Punible, que se aplica en once provincias, pero de la que Vidal tomó distancia y ordenó uno propio, más restrictivo.


El programa Salud en tu Barrio fue otro de los caballitos de batalla de Vidal en lo concerciente al área. Fuentes oficiales informaron la puesta en valor de 461 Centros de Atención Primaria (CAPS) en 24 municipios del conurbano bonaerense. De ese total, 90 obras están finalizadas; 147, en ejecución; 45, en licitación; y 43, en relevamiento, indicó el Gobierno. La inversión –informó– en 2018 fue de 1.025 millones de pesos, mientras que en lo que va de 2019 la inversión estimada es de 3.183 millones. La suma da un total de 4.208 millones pesos, según el relevamiento de Salud informado a Letra P.

Este sistema también es cuestionado por los trabajadores de la salud. Afirman que sufren malas condiciones de empleo y falta de estructura de equipos interdisciplinarios. “Los salarios son menores y en condiciones menos estables y sin un equipo básico de trabajo con médicos, enfermeros, trabajadores sociales y demás”, indicaron.

Respecto de lo salarial, tras cuatro años de litigio con la mandataria, en julio pasado el sector cerró paritaria con un aumento de bolsillo promedio del 34%. Aunque con varios items pendientes de lo perdido en años anteriores.