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El titular del Palacio San Martín firmó designaciones en puestos clave y desató la bronca en el peronismo, con una Cancillería en números rojos. El concurso adelantado y la puja por un puesto crucial.
Por 21/10/2019 19:00

El canciller Jorge Faurie designó en los últimos días dos nuevos embajadores en lugares clave, en el marco de un movimiento general que apunta a sembrar funcionarios de su confianza antes de las elecciones presidencial. La decisión agita las aguas del servicio exterior argentino y generó críticas por el desembolso de recursos en un momento en el que la Cancillería, como casi todos las dependencias del Estado, atraviesa una delicada situación financiera.

Desde las elecciones primarias del 11 de agosto, Faurie ordenó dos docenas de traslados y designó a embajadores en Yemen, Omán y Haití, pero la semana pasada avanzó en el nombramiento de representantes permanentes en en la Organización de Estados Americanos (OEA) y en la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Ese paso fue el último movimiento de una operación de blindaje promovida por el canciller, que incluyó la firma que autorizó el traslado del jefe de Ceremonial de la Cancillería, Marcelo Suárez Salvia, para colocarlo al frente de la delegación consular argentina en Nueva York.

La resolución, fechada el 11 de octubre, generó un estallido interno en la Cancillería, ya que esa ciudad no sólo es uno de los destinos más cotizados en el mundo diplomático, sino que además tiene una importancia estratégica para las futuras negociaciones con los acreedores extranjeros que deberá afrontar el próximo gobierno.

Desde el Palacio San Martín defienden a los nuevos embajadores argumentando que en 2015 el kirchnerismo colocó cinco embajadores entre las primarias y las elecciones generales. En ese momento, con un resultado favorable en las PASO, Cristina Fernández de Kirchner firmó los decretos que colocaron a los representantes argentinos en Túnez, Grecia, Irlanda, República Checa y Ucrania, destinos marginales si se los compara con la trascendencia geopolítica que tienen los destinos elegidos por Faurie para sus funcionarios.

La designación de Carlos Cherniak en la FAO, efectivizada la semana pasada a través de un decreto presidencial, fue recibida como una provocación por los encargados de trazar la hoja de ruta de la política exterior del Frente de Todos, porque uno de los nombres que suena en el peronismo para ocupar el Palacio San Martín es el de Felipe Solá, que ocupó en el pasado la cartera de Agricultura y sabe la trascendencia del organismo en ese tema. 

Solá, que ya entabló diálogo con los diplomáticos enfrentados al oficialismo, salió inmediatamente a cuestionar la designación de Cherniak, un funcionario de carrera que tuvo buena relación con el kirchnerismo pero que se alineó con la gestión de Cambiemos, pero también la de Daniel Raimondi, que mediante otro decreto presidencial recalará en la OEA.

 

 

La llegada de Raimondi a la OEA también levantó críticas en el peronismo, donde la interpretan como un intento de darle continuidad a la alineación actual de nuestro país con las políticas del organismo que dirige Luis Almagro, que se diferencian de manera abismal de los lineamientos que anticipó que tendrá Alberto Fernández si llega a la Casa Rosada.

TODO PARA LOS AMIGOS. La designación de esos representantes de primera línea estuvo precedida por el traslado de dos docenas de funcionarios consulares, con rango político, que acentuó incomodidad puertas adentro del Ministerio de Relaciones Exteriores. Además de postergar los ascensos de diplomáticos de carrera, cada movimiento de este tipo implica el desembolso de una suma de dinero nada desdeñable.

Usualmente los funcionarios que son trasladados reciben hasta 50.000 dólares, en virtud de un salario suplementarios y de recursos para afrontar los gastos para instalarse en su nuevo destino. El mismo monto percibirán cuando el próximo gobierno nacional los convoque de regreso el 10 de diciembre, tal como anticipó Solá que ocurrirá.

 

 

En una situación de normalidad, el uso de esos recursos no deberían ser un problema pero no es lo que ocurre hoy en el Palacio San Martín. Argentina tiene un rojo cercano a los 150 millones de dólares, producto de la falta de cumplimiento con la cuota obligatoria que cada país debe aportar a los organismo multilaterales.

Pese a la omisión oficial del tema, la situación es delicada al punto de que el país corre riesgo de perder durante las próximos meses su potestad de voto en las Naciones Unidas si no hace los desembolsos ordinarios.

APUESTA A FUTURO. Los movimientos de Faurie para mantener su influencia en la Cancillería también incluyen su intervención personal en el perfil de los futuros funcionarios diplomáticos. Hace algo más de un mes, en Cancillería se sorprendieron al conocer que el ministro había ordenado adelantar la fecha en la que se realiza el Coloquio de Aptitud Diplomática, el último escalón que deben superar quienes cursan el Instituto del Servicio Exterior de la Nación.

Tradicionalmente, en esa última instancia eliminatoria los estudiantes deben enfrentar una mesa de cuatro embajadores de carrera, ante quienes rinden un examen pero también son evaluados por sus condiciones personales y desempeño humano. Insólitamente, Faurie ordenó adelantar la fecha del coloquio del 2019 al 4 y el 8 de noviembre, casi pegado a las elecciones presidenciales, y asegurarse que va a poder participar personalmente de la selección de los futuros diplomáticos.