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Télam hoy: oficialismo y tierra arrasada

En una situación crítica, la agencia estatal se suma a la TV Pública y Radio Nacional como vocera de la campaña oficialista.
En una situación crítica, la agencia estatal se suma a la TV Pública y Radio Nacional como vocera de la campaña oficialista.
Por 13/10/2019 11:36

A días de cumplirse un año de la finalización de uno de los conflictos sindicales más prolongados de los últimos tiempos, la agencia estatal de noticias Télam es tierra arrasada. Empleados que auto-gestionan su jornada laboral, teléfonos cortados, jefes de sección ausentes, directivos que no visitan la redacción desde 2018 y áreas paralizadas completan el estado de situación crítico de un emblema del periodismo argentino, que hoy funciona a pulmotor.

La gestión de Hernán Lombardi en la agencia Télam será recordada por el malogrado despido de 354 trabajadores a mediados de 2018, pero también por una larga lista de proyectos y áreas que paulatinamente fueron desmanteladas. El recuento de los daños incluye el cierre de la histórica área de publicidad y las secciones de tecnología; derechos humanos; historietas e ilustraciones. También se discontinuó el servicio de radio; el “reporte nacional” -un servicio con noticias nacionales para los diarios provinciales- y  el suplemento literario. Otro hito fue la desarticulación  o cierre de numerosas corresponsalías y la sección interior, que coordinaba el trabajo entre la sede central de Buenos Aires y las provinciales. Los trabajadores, por su parte, se quedaron sin médico de planta, sin comedor y más recientemente (e insólito para una redacción de noticias) sin teléfono. Además, el recorte en áreas administrativas, hizo que muchas tareas vinculadas a la gestión de los recursos humanos recaigan sobre jefes periodísticos de sección.  

Los comienzos de Cambiemos en la agencia, sin embargo, no presagiaban este desenlace. Para Ariel Bargach y Mariano Suárez, periodistas de la empresa desde hace más de 20 años y autores del libro “Télam. El hecho maldito del periodismo argentino”, el desembarco de Cambiemos en la agencia fue amable y con voluntad de diálogo: “Ocurre con todas las gestiones que llegan con mucho crédito político. Se produce una primavera periodística de mayor libertad y luego toman el control de las áreas más sensibles de la redacción con personas de su confianza”, afirman.

El ingreso de nuevos jefes con trayectoria en periodismo pero sin ejercicio en la gestión de una agencia de noticias, ni conocimiento del funcionamiento del Estado, generó una “sensación de orfandad y falta de conducción”, asegura Bargach. Más tarde, agrega Suárez, “se producen problemas estructurales en la administración de la empresa que empiezan a generar conflictos de toda envergadura que se reflejan en el servicio periodístico”.

EL MODELO. Entre los distintos proyectos que pasaron por Télam en la larga década kirchnerista, sobre el final de aquel periodo se consolidó la idea de una agencia abierta interesada en favorecer el mayor alcance de sus contenidos. En ese marco se promocionó la marca telam.com.ar donde podían leerse gratis notas completas de la cablera y se permitió el acceso público al archivo fotográfico, que podía ser consultado por cualquier ciudadano. En la actualidad ambos proyectos fueron discontinuados por Cambiemos. Más problemática aún fue la decisión de acabar con las suscripciones bonificadas que el kirchnerismo mantenía con medios comunitarios, cooperativos y otros de menor porte. Un hecho significativo teniendo en cuenta el alto costo de la suscripción a los servicios de una cablera: según el tarifario de Télam para 2019 el costo mensual del servicio puede alcanzar hasta 113 mil pesos, inaccesible para un medio pequeño.

RETIRADA AMARILLA. Para propios y extraños fue siempre notorio que el servicio informativo del portal web telam.com.ar, la parte pública y vidriera de la agencia, es menos diverso y plural que el servicio de la cablera que se dirige a abonados que pagan por el contenido. Sin embargo, un análisis sobre los cables de la sección Política del último mes parece desmentirlo. En el arranque formal de la campaña, Télam, como la TV Pública y Radio Nacional, también se vistió de amarillo electoral.

 

 

De los 880 de cables publicados en la sección Política referidos a las elecciones generales, que la agencia despachó desde 7 de septiembre -inicio formal de la campaña- hasta el 7 de octubre, el 55% tiene como protagonista a algún referente de Juntos por el Cambio. Si buceamos en ese universo amarillo, solo Macri en su rol de candidato protagoniza 212 cables, un cuarto del total emitidos en todo el mes. El primer mandatario firma incluso una columna de opinión el 8 de septiembre: "Podemos ser mejores, por Mauricio Macri, Presidente de la Nación", un extraño privilegio que no tiene, hasta ahora, ningún otro candidato a la presidencia.

EL HECHO MALDITO. Fue en medio del Mundial de Fútbol 2018 cuando muchos de los 354 despedidos se enteraron que lo eran al encontrar, sin previo aviso y de manera unilateral, las indemnizaciones depositadas en sus cuentas bancarias. El conflicto sindical desatado puso a Télam en la agenda nacional y se extendió por 119 largos días. La disputa por las fuentes de trabajo se resolvió a favor de los trabajadores, pero el daño ocasionado todavía no se puede medir. “Desde que terminó el conflicto jamás recibí una orden de nadie, si no vengo a trabajar nadie se da cuenta”, reconoce Suárez.

Durante 2016, a comienzos de la actual gestión la agencia, produjo 160.766 cables. Dos años después, en medio del conflicto gremial la productividad cayó a la mitad y en 2018 entregó apenas 88.696 despachos, lo que generó bajas y conflictos con los suscriptores. La gestión de Lombardi creó una especie de “redacción paralela” en el predio de Tecnópolis, que no solo no resolvió la crisis periodística sino que, además, aumentó los costos que buscaba disminuir y, a nivel humano, acabó profundizando una grieta entre jefes, editores y redactores que tardará en cerrar cuando las cosas vuelvan a la normalidad. Como nota de color y síntoma de la acefalía que vive la agencia, solo los despedidos (y luego reincorporados) afiliados al Sindicato de Prensa de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa) tienen en su poder 114.127.716 millones de pesos en conceptos de indemnización que nadie sabe cómo ni a quién devolver.