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La diputada del Frente Renovador rescata el debate del aborto como lo mejor del Congreso en 2018. Dice que hay dirigentes “vanidosos y mezquinos” y que "la gente necesita que se vaya Macri".
Por 04/01/2019 10:25

Aunque 2018 quedará en las estadísticas como uno de los que registró menor actividad legislativa en los últimos 15 años, será recordado sin dudas por el debate histórico sobre la ley de interrupción voluntaria del embarazo, aprobada en la Cámara de Diputados y rechazada finalmente en el Senado. La diputada del Frente Renovador Cecilia Moreau fue, pañuelo verde en mano, una de las protagonistas de esa discusión, que volverá al Congreso en 2019, en pleno año electoral.

Antes de salir rumbo a la Costa Atlántica, Moreau analizó el año legislativo, alertó sobre la “tristeza” que ve en la sociedad y pidió a los dirigentes que dejen de lado la “vanidad” para armar una oferta electoral competitiva que pueda ganarle a Mauricio Macri. En diálogo con Letra P contó, además, cómo fue compartir el recinto con su papá, el histórico dirigente de la UCR y diputado por Unidad Ciudadana, Leopoldo Moreau.

 

DE VACACIONES. Este viernes parte rumbo a la costa para pasar una semana en Pinamar, donde llevará a su hija, Francisca (de 12 años), para que comparta tiempo con sus amigos. Las acompañará Carmela Moreau, hermana de la diputada y dirigente que trabaja por la candidatura de Agustín Rossi 2019. Los planes de leer y mirar series quedarán para el regreso al hogar. El resto del verano, Moreau se sumará a recorridas del Frente Renovador en localidades bonaerenses para apoyar la candidatura de Sergio Massa.


-¿Qué balance hace del 2018 en el Congreso?

-En general fue muy poco productivo. Como oposición hicimos pedidos de sesiones especiales, pero muchas veces no se llegó al número y tuvimos muy pocas sesiones ordinarias. Creo que quedó a la vista una de las grandes mentiras de Cambiemos. Venían a reconstruir la república y resulta que en la Justicia se pelean la banda de (Daniel) Angelici y la de (Elisa) Carrió. Y la casa de la democracia, que es el Congreso, está cerrada. Y en esto lo rescato a Emilio Monzó, que intentó hacer funcionar algunas cosas y terminó pagando los costos en el Gobierno. Pero sin dudas lo más importante, el fenómeno social y político más conmovedor del año fue lo que se logró gracias al movimiento feminista, a las pibas en la calle. 

-¿Eso fue lo que empujó el debate por el aborto?

-No solo el aborto sino que empezamos a discutir la ampliación de derechos, a entender la sexualidad de otra manera. Y gracias a eso también tratamos otras leyes importantes, la ley Micaela contra la violencia de género, la ley Brisa (aunque el Ejecutivo no la reglamentó), la ley Justina. Fueron todas las leyes que tuvieron más que ver con los reclamos que venían desde la calle. Pese a que fue un año malo, en estas cosas pudimos avanzar. 

 

 

-Dentro del Congreso, el debate por el aborto generó un trabajo conjunto entre legisladores de todos los bloques. ¿Eso tiene impacto a futuro en otros temas?

-Creo que sí. Dentro del Congreso sirvió mucho, hubo un trabajo transversal muy importante, desde el PRO hasta las distintas expresiones de izquierda. Se vio un corte en lo generacional, casi todos los que trabajamos para que saliera la ley tenemos más o menos la misma edad, manejamos los mismos códigos. Creo que nos subestimaron, pensaron que no pasábamos ni el debate en comisión. Pero lo que pasó nos sorprendió a nosotros mismos, fue muy bueno cómo nos pusimos de acuerdo, el ejercicio que hicimos. Y después eso volvió a verse en la ley Micaela, en el debate por la ley de Educación Sexual Integral (ESI). En todos esos proyectos laburamos en conjunto y cuando tuvimos diferencias nos sentamos y discutimos. Se creó un muy buen grupo humano. Obviamente, después es difícil cuando alguno vota el Presupuesto que ajusta, por ejemplo, el área de Mujer, pero son las reglas de la política.

-Si tuviera que imaginar ahora cuál será el escenario electoral de 2019, ¿qué diría?

-Creo que va a ser muy duro y la campaña va a ser muy agresiva, en medio de una situación social que tiende a empeorar. Hay que tener mucho cuidado. No hay onda para salir a repartir globitos, alegría ni falsas esperanzas. La dirigencia política se tiene que poner de acuerdo en temas grandes antes de salir a hacer campaña a ver cómo frenamos esto. Tenemos el 62% de inflación en alimentos en un año, la gente está muy mal, hay mucha tristeza. Lo que veo es que la gente está quebrada y eso es lo que busca este Gobierno, que sientas que no tenés derecho a estar mejor.

 

-¿Cómo fue compartir el año en la Cámara de Diputados con su papá, Leopoldo Moreau?

-Antes de que asumiera yo me imaginaba una situación, por eso tomé la precaución de no compartir comisiones con él.  Al principio fue difícil, pero después hasta encontramos en el Congreso un ámbito para compartir. A veces vamos a comer juntos cuando tenemos sesión. Por ahí me pongo un poco nerviosa cuando veo cómo pelea con alguno, porque es muy temperamental, me da un poco de miedo. En general creo que tiene razón pero no comparto la forma. 

-¿Se trasladan los debates del Congreso a la mesa familiar?

-Y...alguna vez viene y hace como que les habla a mis hermanos, por ejemplo, del Presupuesto. ¡Y yo sé que es un metamensaje para mí! Pero está todo bien. Nos ha tocado votar juntos y en contra. Pero está todo bien, no hablamos mucho del tema.

 

-Cuando dice que la dirigencia se tiene que poner de acuerdo en los grandes temas, ¿se refiere a un acuerdo opositor?

-Como mínimo. No hay clima para que los dirigentes discutan. Tenemos que hacer una campaña corta que no sature a la gente. La gente está descreída porque votó de buena fe al Gobierno, algunos no sabían muy bien por qué querían un cambio. Hoy vemos que hay un nivel de escepticismo muy grande y una desilusión que se vuelve contra toda la política.

-¿Cree que la oposición puede llegar unida a las elecciones?

-Creo que tenemos dirigentes políticos muy vanidosos y muy mezquinos y me parece que antes que pensar en ellos tienen que anteponer lo que la gente necesita. Y la gente necesita que se vaya Macri, porque cuatro años más de Cambiemos serían terribles. Si eso implica que la oposición haga una gran PASO, será así, hay que escuchar a la gente. El resto que se resuelva en terapia.