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El presidente de San Lorenzo tiene una estrecha relación con el gobernador, quien lo suma a eventos para mostrarse juntos. Se entusiasma con el Gobierno socialista para su plan de pelear la Ciudad.
Por 09/07/2018 10:49

“El del socialismo en Rosario es el modelo de gestión que queremos replicar en Capital”. Con ese antecedente, Matías Lammens trabaja su anhelo de crear una nueva fuerza y ser candidato a jefe de Gobierno porteño en 2019.

El presidente de San Lorenzo forjó un vínculo personal con el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz. Ambos construyeron una relación “muy fuerte”, cuentan de ambas partes: mantuvieron reuniones, degustaron asados para conocerse y descubrieron que comparten visiones e ideología. Envalentonados, sueñan con el resurgimiento de una coalición progresista protagonista en el mapa político del país.

Una vez consumada la relación, el socialista y el azulgrana pasaron a un segundo plano. En las últimas semanas, los “equipos técnicos” de Lammens desembarcaron en Rosario para conocer in situ la experiencia de gobierno insignia del Partido Socialista, que ya acumula casi 27 años en la Intendencia.  

Se reunieron con el secretario de Salud, Leonardo Caruana, para indagar en lo que realmente es un sistema modelo en Latinoamérica, y con la actual directora del Ente de Coordinación Metropolitana (ECOM), la arquitecta Mirta Levin, para hablar de planeamiento urbano.  

Unos días después, Lammens fue invitado, y en primera fila, por Lifschitz a la conferencia que dio en Buenos Aires junto al ex presidente del Gobierno de España, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Antes del evento, el cuervo tuvo la fortuna de ser uno de los pocos que mantuvo un encuentro reducido con el europeo.

 

 

“Comparten visión e ideología, es apresurado hablar de cuestiones electorales. Hoy no se habla en esos términos”, dicen desde el lado del gobernador.  “Tienen una muy buena relación personal, el respeto político es mutuo. El vínculo de Matías es con Miguel y su equipo chico, no significa que se traduzca electoralmente, pero queríamos conocer la experiencia de Rosario de primera mano”, avalan desde el sector del capitalino.

Como el PRO y el PJ rechazan la reforma constitucional en Santa Fe, Lifschitz ve cómo languidece su chance de ir en busca en un nuevo mandato. Y si bien no queda claro cuál será su futuro político, especula con la construcción de una tercera fuerza nacional, más allá de Cambiemos y el PJ / kirchnerismo. Él quiere ser “protagonista” y, para no repetir la experiencia frustrada del FAUNEN, apuesta a “mostrar signos de renovación”.

Lammens, por su parte, está en otra etapa. Tiene 38 años y se prepara para debutar en la política grande en el bastión del PRO. Tiene un plafón no menor con la experiencia azulgrana y ahora cree que hay margen en la CABA como para desarrollar una alternativa progresista, “no gorila, pero con preocupación por los valores republicanos y liberales”.

Las “políticas sociales” establecidas en Rosario en las últimas dos décadas son un ejemplo, consideran cerca de Lammens, un “grado de adelanto significativo” con respecto a la Capital. Por el momento es solo eso, pero de los dos lados no descartan que a futuro la “relación personal” entre Lifschitz y Lammens se traduzca en algo más.

Lammens fortalece el lazo con Lifschitz y mira el modelo Rosario

El presidente de San Lorenzo tiene una estrecha relación con el gobernador, quien lo suma a eventos para mostrarse juntos. Se entusiasma con el Gobierno socialista para su plan de pelear la Ciudad.

“El del socialismo en Rosario es el modelo de gestión que queremos replicar en Capital”. Con ese antecedente, Matías Lammens trabaja su anhelo de crear una nueva fuerza y ser candidato a jefe de Gobierno porteño en 2019.

El presidente de San Lorenzo forjó un vínculo personal con el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz. Ambos construyeron una relación “muy fuerte”, cuentan de ambas partes: mantuvieron reuniones, degustaron asados para conocerse y descubrieron que comparten visiones e ideología. Envalentonados, sueñan con el resurgimiento de una coalición progresista protagonista en el mapa político del país.

Una vez consumada la relación, el socialista y el azulgrana pasaron a un segundo plano. En las últimas semanas, los “equipos técnicos” de Lammens desembarcaron en Rosario para conocer in situ la experiencia de gobierno insignia del Partido Socialista, que ya acumula casi 27 años en la Intendencia.  

Se reunieron con el secretario de Salud, Leonardo Caruana, para indagar en lo que realmente es un sistema modelo en Latinoamérica, y con la actual directora del Ente de Coordinación Metropolitana (ECOM), la arquitecta Mirta Levin, para hablar de planeamiento urbano.  

Unos días después, Lammens fue invitado, y en primera fila, por Lifschitz a la conferencia que dio en Buenos Aires junto al ex presidente del Gobierno de España, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Antes del evento, el cuervo tuvo la fortuna de ser uno de los pocos que mantuvo un encuentro reducido con el europeo.

 

 

“Comparten visión e ideología, es apresurado hablar de cuestiones electorales. Hoy no se habla en esos términos”, dicen desde el lado del gobernador.  “Tienen una muy buena relación personal, el respeto político es mutuo. El vínculo de Matías es con Miguel y su equipo chico, no significa que se traduzca electoralmente, pero queríamos conocer la experiencia de Rosario de primera mano”, avalan desde el sector del capitalino.

Como el PRO y el PJ rechazan la reforma constitucional en Santa Fe, Lifschitz ve cómo languidece su chance de ir en busca en un nuevo mandato. Y si bien no queda claro cuál será su futuro político, especula con la construcción de una tercera fuerza nacional, más allá de Cambiemos y el PJ / kirchnerismo. Él quiere ser “protagonista” y, para no repetir la experiencia frustrada del FAUNEN, apuesta a “mostrar signos de renovación”.

Lammens, por su parte, está en otra etapa. Tiene 38 años y se prepara para debutar en la política grande en el bastión del PRO. Tiene un plafón no menor con la experiencia azulgrana y ahora cree que hay margen en la CABA como para desarrollar una alternativa progresista, “no gorila, pero con preocupación por los valores republicanos y liberales”.

Las “políticas sociales” establecidas en Rosario en las últimas dos décadas son un ejemplo, consideran cerca de Lammens, un “grado de adelanto significativo” con respecto a la Capital. Por el momento es solo eso, pero de los dos lados no descartan que a futuro la “relación personal” entre Lifschitz y Lammens se traduzca en algo más.