En 2016, la quita de retenciones a la exportación de maíz, impactó de lleno en los costos de producción del sector porcino. Por aquel entonces, se calcula que en territorio bonaerense el 20% de los pequeños productores dejaron la actividad. “No nos extrañemos que ahora se duplique ese porcentaje”, alertó en diálogo con Letra P el titular de la Asociación de Productores Porcinos de la Provincia de Buenos Aires (Aproporba), Alejandro Lamacchia, quien dio cuenta de un escenario de “emergencia” para el sector a raíz de un cóctel de problemáticas que van desde los efectos expansivos de la sequía, pasando por las importaciones de carne cerdo y un precio del cereal que no para de subir: “Es el 70% del costo”, describe para marcar también una serie de medidas tomadas por el Gobierno “que también perjudican” y que, a pesar de los múltiples planteos a funcionarios “no se obtuvieron respuestas”.
En cuanto a esto último, Lamacchia detalló que para la actividad existe un perjudicial “IVA técnico” instaurado con la reforma tributaria y a partir del cual se efectuó una reducción del 21 al 10,5% en el Impuesto al Valor Agregado para la comercialización de carne de cerdo: “El problema es que vendemos al 10,5% pero compramos al 21%. Eso genera un IVA técnico que no se le devuelve al productor”. En este sentido, el titular de Aproporba observó que ese “IVA técnico” derivo en un “aumento de la informalidad” ya que “muchos productores se ven en obligación de comprar sin factura”.
Asimismo, vienen reclamando un resguardo del Gobierno ante la avanzada importadora, proveniente, fundamentalmente, de países como Brasil, Dinamarca y EE.UU: “El sector no le tiene miedo a la importación, lo que quiere es que haya equidad, que tengamos las mismas condiciones que los países que ingresan carnes de cerdo”.
En este punto, subrayó: “Pedimos los controles. Importan carne congelada y la venden en mostrador como carne fresca, con fecha de vencimiento de 48 horas, es un riesgo para la salud pública”.
"Los tiempos de los funcionarios no son los tiempos de los productores. En el interior, muchos están dejando la actividad”.
Ante esos planteos, Lamacchia sostuvo que obtuvieron una respuesta insuficiente de los funcionarios: “Que lo iban a estudiar. Pasa que los tiempos de los funcionarios no son los tiempos de los productores. En el interior, muchos están dejando la actividad”.
Al avizorar una crisis mucho más aguda que la de 2016, el titular de Aproporba remarcó que en aquel año quienes abandonaron la actividad “eran productores pequeños, de 40 madres. Ahora, lo están dejando productores de 100, 150 madres, 3500 animales, granjas importantes. Recientemente hablé con un productor de 250 madres que vendía todos los animales, iba a limpiar los galpones con la hidrolavadora y hasta ahí llegaba porque es insostenible. Antes, cosechaba maíz, se lo daba al cerdo y duplicaba. Ahora, cosecha maíz, lo vende todo y a la granja la cierra”.
“La granja no es como quiosco, los animales son seres vivos, trabajamos de lunes a lunes y es una inversión de miles de dólares por cada madre”, enfatizó el productor para marcar que, con los valores de venta congelados desde febrero y el precio del principal insumo (el maíz) en constante alza, “cada productor pierde entre 500 y 800 pesos por cada capón que vende”.
Minutos después de ser informado de una nueva reunión de la Mesa Provincial Porcina -que se desarrollará en Las Armas, el próximo martes-, Lamacchia apuntó hacia las políticas del Gobierno bonaerense para el sector: “La Provincia de Buenos Aires otorga un sistema de créditos que el 50% es un fondo no reembolsable y el 50% restante, dinero a devolver pero a tasa del 38/40%. Si se está fundiendo el productor, ¿a quién se le ocurre que pueda tomar un crédito a esa tasa?”
Pidiendo la confección de un “plan porcino por escrito” y una agenda del sector al 2030, Lamacchia también requirió “integrar la mesa de carnes a nivel nacional”, teniendo en cuenta que allí “la mayoría son del sector bovino” y “todas las resoluciones salen para ese sector”. “Todo pasa por el sector bovino, todas decisiones”.
"Si se está fundiendo el productor, ¿a quién se le ocurre que pueda tomar un crédito a tasa alta?"
Al observar que las políticas emanadas del Ministerio de Agroindustria se destinan a “ganadería bovina, soja y trigo”, el titular de Aproporba apuntó hacia Etchevehere, al compararlo con su antecesor en el cargo: “Con (Ricardo) Buryaile no teníamos tantos problemas como ahora, que parece como si estuvieran más alejado del pequeño productor”.
En un reciente documento de la entidad, firmado por Lamacchia, se aseveró que “desde esta crisis, se tuvieron varias reuniones con el Gobierno nacional, que son quienes definen los escenarios para el desarrollo”. Sobre estos encuentros, describió con ironía: “Se caracterizaron por ser amables, formales, de buen diálogo, excelente café, pero sin respuestas donde no faltó una foto”.
“Si nos van a convocar a una mesa de competitividad específica, no queremos ministros soberbios y apurados para que nos expresemos, porque mientras nosotros nos pagamos los pasajes, la comida, el hotel -ya que cuando organizan una reunión no tienen en cuenta al que viaja de más lejos, y los funcionarios que nos reciben lo hacen en el horario de su trabajo a pesar que los sueldos se pagan del pueblo- lo menos que esperamos es comprensión, paciencia para escuchar, aun lo que no desean, y si no tienen esa virtud, vuelvan a la actividad privada”, puntualizó.