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Lo elaboran los ministros de la gobernadora, María Eugenia Vidal. La intención es “prevenir” conflictos a futuro o desastres electorales. Demorará varios meses y luego habrá bajada de línea.
Por 07/09/2017 10:09

Los problemas que desde el primer día genera el intendente de Mar del Plata, el aliado Pro, Carlos Arroyo. La frustrante tarea proselitista en Quilmes, donde los múltiples desembarcos de funcionarios no evitaron la derrota del jefe comunal, Martiniano Molina.

O los descalabros de los intendentes que hacen apuestas faraónicas que terminan en un caos, como fue el recital del Indio Solari en Olavarría, organizado en marzo pasado por su intendente, Ezequiel Galli.

 

 

Estos y otros casos registrados en comunas oficialistas motivaron el inicio de una tarea de “prevención” de desastres, en el ámbito del gabinete de la gobernadora, María Eugenia Vidal.

La idea, según pudo saber Letra P, comenzó a gestarse tras las PASO, aunque no fue inspirado exclusivamente en el resultado electoral negativo de algunas comunas.

De hecho, muchas de las gestiones “observadas” por el gobierno bonaerense tuvieron una performance razonable en la elección interna.

Con una mirada a largo plazo, y en una coyuntura de expansión para Cambiemos, el oficialismo observa que muchas de las desinteligencias presentadas por jefes comunales, podrían haberse evitado, o contenido, con un mejor asesoramiento.

Por eso, el plan tuvo un primer esbozo en el ministerio de Economía, con números en mano, y tendrá ahora una coordinación con otras áreas de corte político.

La idea es trazar un “protocolo” de gestión, que atienda el tema financiero, el territorio, y su mapa político local. Donde además se observe la personalidad y la historia de su jefe comunal.

“Cuando se habla de atender una gestión – cuenta a este portal una fuente del oficialismo- existe un blanco, un ámbito en el que nadie se mete, pero es fundamental para resolver o entender esa coyuntura, y es el carácter de quien conduce ese municipio”.

Desde Cambiemos entienden que hay jefes comunales que precisan una “bajada de línea”, para atender los dos años que restan para el final de su mandato.

El protocolo, que podría estar resuelto para fin de año, será una suerte de “coucheo” de gestión, y también asesoramiento político para los jefes comunales del oficialismo.

Con una campaña que, según reconocen en Cambiemos, entra en una fase menos nacional y más anclada en lo local, desde el vidalismo miran con detalle el desempeño político de su tropa territorial.

En la primera sección electoral, Nicolás Ducoté no pudo sostener la victoria que tuvieron en las PASO sus pares del Pro en la primera sección electoral.

El joven macrista no logra impulsar su gestión y naufraga ante las batallas constantes que le da el peronismo, que por estas horas dirime en su propia interna la pelea de 2019.

Igual sucede en la tercera sección, donde Molina perdió en Quilmes, y padece constantes vaivenes en su estructura.

Los casos se extienden al interior, donde Mar del Plata resulta el caso más emblemático.

 

 

Carlos Arroyo, el intendente vecinalista Pro, resulta un “indomable” difícil de contener.

Con un municipio intervenido, y tras una muy forzada lista de unidad que empujó al sexto lugar al candidato del intendente, Cambiemos espera que en cualquier momento estalle esa bomba.

El ministro de Gobierno, Joaquín de la Torre, fue el encargado de operar en el distrito y fue quien le dio la “mala noticia” al jefe comunal, que desde ese instante le cortó el diálogo.

Desde el gobierno esperan sostener hasta el límite esa intendencia, aunque tiene alistados varios candidatos.

Posicionada como líder de su espacio, además de jefa del Estado provincial, Vidal imagina una segunda etapa de su mandato con una estructura territorial más organizada.

Y con intendentes más aggiornados al estilo vidalista.