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“Quiero encontrar con vida a Santiago, porque yo sé que mi viejo no está vivo”

El hijo de Jorge Julio López participó de la movilización por Maldonado. Miguel Graziano, autor del libro que investiga el caso del testigo desaparecido, lo acompañó y escribió para Letra P.

Por 04/09/2017 16:19

“Fuerza compañero”, le dice un hombre que pasa a su lado. “Estuviste justo, en el momento preciso”, le agradece una mujer. “Muy valiente y muy sensato lo que estás diciendo”, lo abraza una pareja. Los militantes lo reconocen y le piden una foto, quieren que pose con la columna de La Plata que espera sobre Diagonal Sur para entrar a la Plaza de Mayo. Y después con otra. Es viernes y Ruben López camina con una bandera con el rostro de su padre sobre sus espaldas, como una capa. Y le dice a quien quiera escucharlo: “Estamos acá por Santiago Maldonado, para acompañar a la familia y reclamar por su aparición con vida”.

Es el hijo de Jorge Julio López, desaparecido en dictadura, testigo y querellante en el primer juicio que se realizó después de la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final, y vuelto a desaparecer el 18 de septiembre de 2006, un día antes de la sentencia al ahora ex comisario Miguel Osvaldo Etchecolatz. Camina entre la multitud con la intención de llegar al palco para ponerse a disposición de la familia de Maldonado, desaparecido durante un operativo de Gendarmería Nacional el primero de agosto de 2017 mientras participaba de un corte de ruta de la Lof mapuche del departamento de Cushamen, provincia de Chubut, violentamente reprimido.

Hay 250 mil personas en la plaza pero la presencia de este hijo tiene algo especial. El nombre de su padre fue usado para deslegitimar el reclamo por Santiago, para instalar que se trataba de un reclamo político partidario de quienes eran responsables por la desaparición de López, ocurrida durante el gobierno de Néstor Kirchner.

“¿Podemos hacer un video?”, le pregunta una mujer. Ruben accede y ella enfoca con su teléfono: “Para todos los que preguntan dónde está López cuando pedimos aparición con vida de Santiago. Acá está el hijo de Julio López”, dice. Él agrega: “Aparición con vida ya de Santiago Maldonado”.

Después de un año lleno de malas noticias, Ruben llegó a la marcha con bronca. Cinco minutos después de su encuentro con el paisaje de miles y miles de personas pidiendo en paz por Santiago le cambió el humor. Es lo que produce el encuentro con los otros, los abrazos, las palabras de aliento.

Esta nota comenzó poco antes, a metros de la subida a la autopista La Plata - Buenos Aires, en un auto en el que Letra P compartió el viaje con Ruben y Pastor Asuaje, el único de los sobrevivientes de los chicos de poco más de 20 años que en 1973 fundaron la Unidad Básica en la que militaba López.

-Saltaste la grieta y dejaste en evidencia que había una manipulación política.

-Olvidate. Me parecía que había que obviar eso, acá estamos pidiendo por Santiago.

-Un año en el que tuviste que tomar posición por muchos temas.

-Fue un año muy difícil. Empezó con el 2x1, siguió con que le iban a dar la prisión domiciliaria a Etchecolatz, después entraron a robar a la casa de Walter (Docters) –un sobreviviente que tiene custodia en la vereda las 24 horas del día-, después se supo que Etchecolatz todavía formaba parte de la Policía de la Provincia, Hebe (de Bonafini) salió a decir que mi papá era guardiacárcel y finalmente la desaparición de Santiago y la utilización del nombre de mi viejo. Yo estaba en mi casa y veía que la gente compartía en Facebook una campaña en la que decía quién era, lo que estaba haciendo y preguntaba #DóndeEstáSantiagoMaldonado. Se me ocurrió que también tenía que estar y fue una explosión. Todavía no tuve tiempo de agradecer a todos los que difundieron aquella foto y se están haciendo amigos a través de las redes sociales.

-Dijiste (en una entrevista con 221Radio): "Sé que a mi viejo vivo no lo voy a encontrar; quiero encontrar vivo a Santiago".

-Obviamente estoy pidiendo aparición con vida de mi viejo. Pero a diez años, once, ¿mi viejo vivo? El día que me digan acá está el cuerpo voy a tener mi primer año de luto, pero ¿encontrarlo con vida? Hoy hay que pelear por Santiago. Si me decís a quién querés encontrar con vida te digo que a Santiago, porque yo sé que mi viejo no está vivo. Con Santiago tengo esa esperanza, es más joven, puede resistir.

-Apuntas a la hipótesis de que se lo llevó Gendarmería.

-No hay dudas. Y alguien lo está tapando. Por qué, no lo sé, pero puedo tener teorías: no lo podían decir antes de las PASO, no puede aparecer Santiago muerto. No termino de entender, lo mismo que me pasa con mi viejo. Hay muchas cosas que no termino de entender.

-A tu papá, con el paso del tiempo…¿cuál es la hipótesis que más te cierra?

-Con el paso de los años, no sé si Etchecolatz o algún secuaz, pero estoy convencido de que lo quisieron apretar para que se desdiga. Hoy lo entiendo: quizás el juicio se caía. Pero no tengo ni una prueba. Ni siquiera una prueba mediática. Hoy hasta tengo que decir en potencial que Etchecolatz podría ser culpable. A este tipo le importa tres carajos que yo lo condene, olvidate, pero ni siquiera lo puedo decir porque la causa judicial no avanza.

-Sos un tipo muy distinto a aquel que eras hace diez años.

-Conocí un montón de gente y me fui involucrando, primero con la Fundación (Construyendo conciencia), después empecé a participar de la Mesa por los Derechos Humanos de La Plata y estoy en política.

-Seguro ya te revisaron el Facebook. Te van a preguntar si sos kirchnerista.

-A ver, no voy a decir que soy kirchnerista. Obviamente que si fui candidato a concejal en Berisso es porque me consultaron. Y me gustan algunas de las ideas que llevó adelante el gobierno anterior, pero tengo una crítica muy importante: mi viejo no está. Entonces si me aceptan con esa crítica, bienvenido sea. Sino que me cierren las puertas, no tengo problemas. Ahora, yo no le puedo echar la culpa a Néstor de que a mi viejo lo desaparecen. El día que hablé con él le podría haber dicho “no lo protegieron”. Alguien se equivocó, también se equivocó la Justicia, no lo protegieron, le tocó a mi viejo como le podría haber tocado a cualquiera de los testigos. Los que se lo llevaron pensaron que era el más débil. Esa idea es la que se afirma cada vez más.

"A diez años, once, ¿mi viejo vivo? El día que me digan acá está el cuerpo voy a tener mi primer año de luto, pero ¿encontrarlo con vida? Hoy hay que pelear por Santiago."

-Además, Etchecolatz ha sido un gran provocador: en el juicio por el centro clandestino de La Cacha llegó a mostrar un papel con el nombre de tu papá.

-Cuando pasó lo del papelito ese día fui a hablar con (el fiscal especial Marcelo) Molina y le pedí que lo llamara. Fue hace cuatro años y nunca lo llamó. Entonces, ¿qué podés esperar de Molina o de la fiscalía?

-Sin embargo, también hicieron cosas. Incluso algunas que no tenían mucho asidero, como el rastrillaje en el Parque Pereyra Iraola a partir de un supuesto testigo de identidad reservada que nunca apareció.

-Fue todo una payasada porque el testigo no existía, se revisó todo y no había nada. Ni hueso de gato encontramos. La denuncia fue realizada por (Alejandro) Sánchez Kalbermatten, pero nunca presentó al testigo. El día que fue a la fiscalía intenté preguntarle por qué no lo llevaba, pero tenía que hacerle las preguntas a través de mi abogado. Me echaron de la oficina. Después se hizo el operativo, en el que se trabajó muy bien, con la participación del Equipo Argentino de Antropología Forense y la utilización de un georadar. Para esas cosas estaba el gobierno anterior.

-¿Cómo?

-El día que pasó lo del Parque Pereyra tuve que hablar con (el ex jefe de Gabinete) Aníbal Fernández porque necesitábamos un georadar urgente. Lo llame y le expliqué la situación. Él me puso en contacto con (la ex ministra de Seguridad) Nilda Garré y al otro día a la mañana tenía el georadar en la estación mientras se hacían los trámites en el juzgado. Vinieron y lo hicieron. Para esas cosas estaban.

 

 

-En estos días también hubo una polémica porque Aníbal Fernández te envió un saludo en el que te mencionó como un “querido amigo”.

-Estuve nueve o diez años tratando con él. Hay una relación de afecto y podés coincidir o no pero cada vez que le pedí algo me dijo sí o no. No es un tipo vueltero como otros ministros que te dicen que sí y después te dan una palmadita en la espalda. Aníbal era blanco o negro. Y siempre estamos en contacto. El otro día demostró ese respeto que nos tenemos mutuamente. Aníbal siempre estuvo al lado, polémica más o menos, estaba.

-Hay sospechas de que la primera versión de que tu papá tenía algo que ver con la policía, unos días después de que se produjo su segunda desaparición forzada, se la tiró Aníbal Fernández a Hebe.

-No sé de dónde salió. Hebe hace esa declaración saliendo de Casa Rosada. A ver, alguien le tiró letra, no sé cuál fue la intención, no tengo idea, y Hebe agarró a López de enemigo.

-Había salido de una reunión con Fernández y Néstor Kirchner…

-No lo sé. Tampoco se lo puedo preguntar a Aníbal, como si es verdad que dijo que para él mi viejo podía estar tomando el té en la casa de la tía.

-Lo dijo. Más allá de que la familia, en aquel momento, también dudaba sobre lo que había pasado.

-Para mí a mi viejo le había pasado algo emocional, pero lo importante es que después siempre estuvieron, hasta el 9 de diciembre (de 2015) yo tenía teléfonos de gente importante que si me pasaba algo, de cualquier índole, tenía un problema y estaban ahí.

 

El año pasado, después de seis o siete meses, me atendió (el secretario de Derechos Humanos, Claudio) Avruj, pero lo tuve que putear un poco. En cambio, cuando pedí la audiencia con (la gobernadora María Eugenia) Vidal me dijeron que no.

 

-Pero lo de Hebe te duele.

-A fines de marzo o primeros días de abril, un compañero me invitó a una charla en la Asociación Madres de Plaza de Mayo, él sin saber lo que había pasado. Le expliqué, pero como mantuvo su invitación, fui a acercarme. Le dicen que está el hijo de López. Terminó la charla y me pidieron que suba a sacarme una foto, yo estaba lejitos, al fondo, pero fui, cuando ya no quedaba nadie, la crucé para presentarme. Le dije que quería hablar con ella. “Con eso no tengo nada que ver”, me respondió. Se sacó el pañuelo y se fue.

-Sus declaraciones empiezan a ser usadas por otros. (NdlaR: Baby Etchecopar consideró que Santiago Maldonado “es un delincuente” y un “hijo de puta” y afirmó que López “era un buchón de la cana”).

-No escuché lo que dijo Etchecopar pero me contaron. Me dan ganas de cagarlo a trompadas, pero es lo que quieren, me están pinchando el culo para que les pegue un cachetazo, provocando hasta ver hasta dónde la gente va. No hay que responder con violencia. Es un provocador, un vende humo, putea a la gente y lo siguen escuchando. Ahora salió (Jorge) Asís a insistir con que mi viejo está enterrado en el Parque Pereyra. Yo entiendo que los periodistas tienen que proteger a alguien que les da la información pero Asís es otro que tendría que ser llamado por la Justicia. Que diga qué datos tiene o que se saque la careta si está operando.

-¿Qué sospechás?

-Que está rosqueado por alguien de (el ex gobernador Felipe) Solá, porque dice que “el gobierno de Solá fue muy bueno”. Esas boludeces, que está enterrado acá… El fiscal tendría que agarrarlo de las pestañas porque hay un límite para guardarse la información, sino es cómplice.

"Cuando como civil que conducís varias fuerzas federales tenés que estar en el medio, no te podés poner del lado de los muchachos. Si (Patricia Bullrich) hasta dio el nombre de un testigo protegido. Una payasada. Hay que hacerle juicio político tanto a ella como al juez y al fiscal."

-Estás enojado.

-Todos me notaron enojado. Es que son muchas cosas, pasaron más de diez años desde la condena a Etchecolatz y ninguno había sido capaz de darse cuenta que cobraba como policía. Ahora, pensemos que todos lo protegieron, perfecto. Lo protegieron los jefes de policías, los ministros, alguien lo avalaba administrativamente, corporativamente. Ahora, ¿a los jueces no se les ocurrió pedir echarlo de la policía? Es más, desde 1986 que lo tendrían que haber echado. Solá, (Daniel) Scioli, los anteriores, háganse cargo. Por ahí no les cabe penalmente, pero alguien les tendría que haber pasado la información.

-No te callás la crítica con los sectores con los que tenés afinidad.

-Todavía formaba parte de la Policía. Es qué significa: que si mañana lo llaman es jefe de la policía por el cargo que tiene, me caliento porque no pueden ser tan burros.

-Una buena para el actual gobierno, que descubrió que todavía cobraba y lo exoneró. ¿Cómo es la relación con los funcionarios actuales?

-El año pasado, después de seis o siete meses, me atendió (el secretario de Derechos Humanos, Claudio) Avruj, pero lo tuve que putear un poco. En cambio, cuando pedí la audiencia con (la gobernadora María Eugenia) Vidal me dijeron que no, que me pasaban con alguien más. Era (el secretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires) Santiago Cantón. Me costó que me atienda, pero el primer día dejamos en claro que no pensamos igual y no quiere decir que no podemos trabajar algunas cosas. Incluso me mandó un mensaje con lo que estaba pasando por esta utilización política. Los puntos en común los estamos laburando, los demás no, pero lo que se puede laburar, se labura. La Fundación está haciendo maquetas de los sitios de memoria, que los va a promocionar la secretaría de Derechos Humanos de la provincia.

-¿Qué cosas son las que no te gustan del actual Gobierno?

-No pueden estar negando que Santiago Maldonado fue secuestrado por Gendarmería. Comparto lo que dice la familia de Santiago. Este Gobierno no estuvo a la par de la familia como sí lo estuvo Néstor. Vuelvo al principio, Néstor estuvo siempre al lado nuestro. Y lo dijo en Cadena Nacional. ¿Alguien toma la dimensión de lo que es admitir que tenés un desaparecido? Ahora (la ministra de Seguridad) Patricia Bullrich dice que no cree que sea una desaparición forzada. ¿Desde cuándo es juez o fiscal para dictaminar y contrariar a la justicia? Ella tiene que poner a disposición de los investigadores las herramientas suficientes para que el Estado, o el Gobierno que administra el Estado, encuentren a Santiago.

De todas maneras, de la ministra no se puede pretender nada porque no tiene capacidad. Esto no es joda. Cuando como civil que conducís varias fuerzas federales tenés que estar en el medio, no te podés poner del lado de los muchachos. Si hasta dio el nombre de un testigo protegido. Una payasada. Hay que hacerle juicio político tanto a ella como al juez y al fiscal o al que le haya tomado declaración, porque se supone que su identidad es secreta, que el nombre del testigo va a una caja fuerte. No te cuidan estos hijos de puta. Quién va a brindar un testimonio si al otro día te mandan al frente.

-Tenés bronca.

-Estoy embroncado. Pero es una bronca que me permite poder salir, acompañar y estar presente.

-Y cuando salís a la calle pasan cosas buenas.

-Mucha gente se acerca a darme un abrazo.

Alguien le coloca un prendedor. Ruben cruza la Plaza de Mayo rumbo al palco donde espera poder darle un abrazo a la familia Maldonado. Los que lo reconocen se acercan a darle aliento, otros le avisan a sus compañeros para que lo vean. “Es el hijo de Julio López”, señalan. Los periodistas lo rodean ni bien cruza la valla en el espacio reservado a la prensa. Un movilero cuenta al teléfono que “el hijo de Jorge Julio López se puso a disposición de la familia Maldonado” y le da play a su grabador. La voz de Rubén suena en la radio: “Comparar si es más o menos desaparecido Santiago Maldonado que Julio López es una equivocación muy grande”, afirma. La plaza ya casi está desconcentrada cuando Ruben emprende el camino de regreso a La Plata. Una murga toca por diagonal Sur.

-¿Cuándo te enteraste de la represión?

-A las diez de la noche, cuando llegué a mi casa.

-¿Y qué pensás?

-Estuvo todo armado, olvidate.