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Cambiemos quebró la lógica “económica” de los triunfos de medio término

Le torció el brazo a la campaña “anti-ajuste” de la oposición. Los oficialismos habían perdido con De Narváez y Massa en años con actividad contraída. Qué espera el Gobierno para octubre.
Por 13/08/2017 23:22

Ni el propio Gobierno Nacional se imaginaba un desempeño electoral nacional tan contundente que como el que ocurrió en esta PASO legislativa en el marco de una actividad económica que recién empezaba a dar señales de recuperación. En las semanas previas a los comicios, el propio ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, manifestó en sendas reuniones con empresarios la perspectiva de un mejor octubre gracias a una actividad más reactivada que la actual. El funcionario trató de aplacar los ánimos alterados del Círculo Rojo ante lo que entendían era una arremetida importante de Cristina Fernández en territorio bonaerense.

Pero el resultado aún parcial de las urnas es otro récord político de la gestión que encabeza Mauricio Macri. El oficialismo quebró en esta elección la lógica de los gobiernos perdiendo comicios de medio término con la oposición, en años en los que la economía no mostraba buena cara. En las últimas dos legislativas, el kirchnerismo en el poder había sido derrotado primero por el empresario Francisco De Narváez (en el 2009) y luego por Sergio Massa (en el año 2013). Recordó este dato hace unos días el ex ministro de Economía y hoy integrante del Frente 1 País, Roberto Lavagna. En un informe de su consultora Ecolatina se precisó que sería difícil que Cambiemos hiciera una buena elección en el contexto actual. Se hacía foco, sobre todo, en lo caliente que está el tema del empleo en algunas zonas del conurbano bonaerense, donde la suba de tarifas y la caída del consumo generaron cierres de fábricas y comercios. Nada de esos factores parece haberse reflejado en el voto, aún en proceso. Hasta cerca de la medianoche el candidato Esteban Bullrich vencía a CFK en la provincia por cerca de 5 puntos, con márgenes nada rimbombantes a favor del kirchnerismo en distritos como Avellaneda y Lomas de Zamora, dos de los distritos fieles y que más sufrieron el impacto de la crisis fabril y comercial. Pero el voto crisis tampoco impactó en zonas del interior del país donde hubo sacudones negativos fuertes. En Córdoba y Santa Fe hubo al inicio del gobierno de Cambiemos golpes relevantes en el empleo automotriz; y en tierra socialista el sector lechero padeció la crisis del consumo y los malos manejos empresarios.

La oposición con CFK, Sergio Massa y Florencio Randazzo eligieron la contienda de la crisis, una receta que había rendido más allá de las legislativas. Pero esta vez el voto bolsillo no pegó en la mayoría de la población. En el kirchnerismo estimaban recuperar adhesiones en barrios de emergencia y en sectores sindicalizados, todos afectados por la crisis, pero hasta la medianoche CFK sacaba en provincia de Buenos Aires menos votos que los cosechados por Aníbal Fernández en la elección para gobernador del 2015. No hubo sobre-cosecha de votos de sectores postergados, fue esa parte de la consternación en el bunker del microestadio de Arsenal de Sarandí, polo de Unidad Ciudadana.

En Cambiemos sabían que una parte de la población, el voto duro, seguiría acompañando, y que podían sumar algo por fuera. Referían a un voto clase media que no estaba ahogado por la economía y tenía margen para respaldar. De todos modos, no imaginaban que habría tan poca rebelión de los golpeados por la economía. Parte del beneplácito del oficialismo partía de ese punto: se votó más mirando al futuro que con el bolsillo actual.

En este contexto, fuentes oficiales celebraban por adelantado una semana económica con paz cambiaria. Especulan con que el dólar se consolidará en una franja estable, y que el camino hasta octubre estará más tranquilo desde los político. En esos dos meses, tanto en Hacienda como en el ministerio de la Producción que conduce Francisco Cabrera observan que habrá algunos indicadores más que mostrar para que los comicios definitivos consoliden lo que para Cambiemos era una segunda vuelta antes de las PASO, y que ahora es un sendero con menos conflicto a la vista.