ECONOMÍA REAL

Serio: por caída del consumo, supermercados analizan achicar y cerrar locales

Son los híper de capitales internacionales, que, además, se ven afectados por los altísimos costos de alquiler. Carrefour importó de Francia un equipo de gerentes que evaluará los ejercicios.

Lo sabían casi todos en la industria del consumo masivo. Era cuestión de tiempo que los efectos de la caída del consumo y otros factores exógenos empezaran a impactar directamente en la perspectiva del negocio del supermercadismo. La situación crítica empezó a analizarse casi a principios de año y se ejecutó en partes desde entonces y hasta julio próximo: salvo el gigante de capitales nacionales Coto, el resto de los grandes hipermercados con casa matriz en el exterior iniciaron procesos de reestructuración para achicarse o, directamente, cerrar bocas de expendio. Naturalmente, quedó en stand by cualquier proceso de inversión y expansión.

 

La información a la que accedió Letra P ya la manejan los proveedores, el primer eslabón que, además de dialogar con los supermercados, presiente la tormenta un tiempo antes, cuando las sucursales empiezan a comprar menos o dejan de hacer pedidos de mercadería. En ese sector, ponen blanco sobre negro y dan datos claros: la francesa Carrefour habla de reducción de personal y hasta trajo gerentes parisinos para ordenar los números internos; Jumbo elevó retiros voluntarios en buena parte de sus tiendas Easy y mantiene fuertes conflictos sindicales en Disco, mientras que la estadounidense Walmart estaría considerando el cierre de uno de sus locales más emblemáticos. “El problema que tienen es que, luego del derrumbe del consumo y lo caras que están las locaciones, no pueden equiparar rentabilidad por metro cuadrado”, contó a este medio un ejecutivo de la cámara alimenticia Copal.

 

Para el sector supermercadismo, estaba casi cantado que esto podía ocurrir. Será por eso que ya en octubre de 2015 la mayoría jugó fuerte a la candidatura de Daniel Scioli a la presidencia. En el rubro ni siquiera tenían, por entonces, una apuesta ideológica al modelo “K”, sino una simple visión de negocios. El kirchnerismo fomentó a niveles récord el subsidio al gasto de las clases media baja y baja. Este segmento representa la base de la pirámide del consumo, un 80% del gasto total. Un cliente fiel hasta en las malas, incluso en una década con inflación récord. Era natural que los empresarios jugaran a conservar el statu quo. Hoy, más allá de la elegancia en los planteos y la cercanía al poder de algunos de los ejecutivos, no están conformes con el desarrollo del negocio. Ya se lo hicieron saber al Gobierno de Mauricio Macri y hasta le entregaron un informe con quejas por la enorme carga impositiva nacional, provincial y municipal, otro de los factores que juega en contra del repunte.

 

¿Cómo es hoy la situación que evalúa el sector para una continuidad del negocio más ordenada y rentable? En el caso de Jumbo, desde hace al menos un año viene cerrando sucursales. En cuanto a Disco (también de la firma chilena Cencosud), hay dos o tres locales en la Ciudad de Buenos Aires en los que existen conflictos gremiales espesos, a los que no les ven buen final. La cadena Easy, del mismo grupo, viene con achiques en el local de Constituyentes casi General Paz. Ya en 2016, la empresa Jumbo había cerrado siete sucursales.

 

Pero las realidades son distintas: según detallaron proveedores, Walmart está considerando retirarse de la operación en uno de sus primeros locales en el conurbano. Es el situado a la vera de la Autopista Buenos Aires-La Plata, a la altura de Sarandí, metros después del peaje Dock Sud mano a provincia. El alquiler del local es caro y las ganancias no alcanzan para cubrir los números.

 

Para Carrefour, los galos que fueron pioneros en llenar el país de locales, el contexto es desfavorable por varias razones. En primer lugar, la apuesta a los Carrefour Express (bocas pequeñas instaladas en los barrios luego de la compra de los locales de la extinta cadena Eki) tiene rendimientos dispares. Han alquilado, abierto y cerrado muchos locales en la provincia de Buenos Aires, a la espera de resultados positivos que solo se dieron en contadas ocasiones y, en esos casos, sí hubo buenos rindes. Así y todo, los franceses parecen no estar conformes con algunos factores de la operación en Argentina. Hace unas semanas, desembarcó en el país un grupo de técnicos directamente desde París. Y hasta trajeron de Brasil a una ejecutiva gala para cumplir con la función de CEO. Está encargada de ver los libros contables y finanzas. Una especie de auditora directa. Carrefour lo que tiene es un plan de retiros, no de cierres de locales. Reducciones, como denominan en la jerga de los proveedores a este tipo de decisiones. Cabe destacar que, hace unos meses, el CEO de Carrefour, Daniel Fernández, salió a cruzar una versión bastante sólida de 250 despidos masivos, aunque reconoció las afectaciones al negocio generadas por la caída del consumo.

 

La excepción a la regla parece ser Coto. La empresa de Alfredo Coto sigue en plan de abrir grandes superficies, un juego contra-cíclico cuando todos sus pares se mueven hacia otras costas.

 

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