Elecciones 2017

Cruje el armado del Barba Gutiérrez por su apoyo a Randazzo

El ex intendente de Quilmes, que es uno de los armadores sindicales del ex ministro, perdió a dos de sus hombres de mayor confianza que se niegan a ir en contra de Cristina.

El último fin de semana se puso en evidencia lo que para muchos ya es un secreto a voces: las bases de algunos sectores que apoyan a Florencio Randazzo no ven con buenos ojos un posible enfrentamiento del ex ministro con Cristina Fernández de Kirchner.

 

En esta ocasión, el que sufrió el golpe fue el ex intendente de Quilmes Francisco “El Barba” Gutiérrez, uno de los principales operadores de la Tercera sección y a quien se consigna como quien consiguió el apoyo de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) para el ex funcionario kirchnerista.

 

Sólo quienes conocen de cerca la política de Quilmes registraron que, durante el acto de inauguración de la unidad básica que el Sindicato de Obreros Curtidores abrió en Florencio Varela, el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, estuvo secundado, en otros, por el metalúrgico quilmeño Adrián Pérez.

 

Este joven dirigente, que ostenta el cargo de tesorero en la seccional Quilmes, Florencio Varela y Berazategui de la UOM, es considerado el ahijado político de Gutiérrez, quien, durante su segunda gestión municipal, lo puso al frente del área de recolección de residuos después de la estatización del servicio.

 

En los últimos tiempos, Pérez viene jugando en línea con Abel Furlán, diputado del Frente para la Victoria y dirigente del sindicato metalúrgico de la seccional Zárate-Campana que sigue alineado a la ex presidenta.

 

La aparición de Pérez en el acto del sábado pasado, en el que incluso fue orador, termina por confirmar los rumores de una ruptura entre el discípulo y su mentor.

 

Consultado por Letra P, el metalúrgico evitó sentar postura sobre el tema y señaló que la prioridad que tiene hoy es el conflicto paritario del sector, que este miércoles iniciará paros parciales en reclamo de una mejora salarial.

 

La realidad es que, después de la contundente derrota electoral en manos de Martiniano Molina, el cocinero PRO que le arrebató el municipio en 2015, Gutiérrez perdió peso dentro de la interna kirchnerista y apostó a un acercamiento a Randazzo.

 

En rigor, la esposa del Barba, la diputada provincial Evangelina Ramírez, ya había formado parte de la mesa provincial que apoyaba en 2015 la precandidatura presidencial del chivilcoyano, aunque es cierto también que el Barba fue uno de los dirigentes que intentó, sin éxito, que el ex ministro aceptara la candidatura a la gobernación que le ofrecía Cristina.

 

A partir de la reunificación de la CGT, el ex intendente de Quilmes se alzó con la Secretaría de Interior de la central obrera y se mostró activo en la normalización de regionales, lo que no impidió que fuera considerado por sus pares un dirigente kirchnerista.

 

Sin embargo, la relación entre Gutiérrez y el núcleo duro kirchnerista volvió a deteriorarse los últimos meses con la reactivación de la política de los intendentes de la Tercera.

 

A partir de una reunión en Berazategui en la que los jefes comunales de los distritos vecinos a Quilmes (Patricio Mussi, de Berazategui; Julio Pereyra, de Florencio Varela, y Jorge Ferraresi, de Avellaneda) intentaron hacer base en la interna del PJ quilmeño, Gutiérrez, que todavía es presidente del consejo partidario local, hizo público su acercamiento a Randazzo y sus intenciones de ayudar al armado del ex ministro en esos distritos, en sintonía con la definición de la UOM a nivel nacional, expresada en la voz de Antonio Caló.

 

Pero la sangría de dirigentes que sufre Gutiérrez no se limita al ámbito sindical.

 

Su sobrino, David Gutiérrez, quien acompañó al Barba en toda su gestión como secretario privado primero y dos veces electo como primer concejal, tampoco se suma al armado randazzista en Quilmes.

 

David tiene mandato en el Concejo Deliberante hasta 2019 y es el presidente del Polo Social, el viejo sello electoral que creó el propio Barba junto al cura Luis Farinello, entre otros, y que le sirvió al metalúrgico para llegar a intendente en una colectora del FpV con la que desplazó al entonces delfín de Aníbal Fernández, Sergio Villordo.

 

“Yo contra Cristina no juego”, dijo el sobrino, desmarcándose de la estrategia electoral de su tío. No fue el único. Otros funcionarios de su gestión, sobre todo la estructura de dirigentes y militancia joven, también se resisten a hacer campaña por Randazzo en el distrito.

 

Resta ver si los distanciamientos no forman parte de una estrategia conocida: poner parte de una fuerza en diferentes vertientes para no absorber los costos de una nueva derrota.

 

Fuentes del entorno del Barba aseguran que está decidido a presentar batalla en la interna, aún a costa de pagar con el desmembramiento de núcleo político más cercano.

 

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Javier Milei, Maximiliano Pullaro y Pablo Javkin en la celebración del Día de la Bandera en Rosario.

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