LIMAR EL ACATAMIENTO

Pelo x pelo: el plan "capilar" del Gobierno para sacarle volumen al paro nacional

La Casa Rosada evitará una foto con el triunvirato cegetista, pero dejó la presión sobre cada gremio en manos del ministro de Trabajo Jorge Triaca, que apuesta a desgranar una eventual convocatoria.

Por ahora la decisión está tomada: la administración del presidente Mauricio Macri no realizará ningún llamado al triunvirato unificado de la Confederación General del Trabajo para evitar la realización de un eventual paro nacional. El discurso público de la Casa Rosada volverá a repetir la máxima que ordenó el jefe del Estado y sus voceros sostendrán, una y otra vez, que la política económica del Gobierno no se negocia bajo presión y que los números que sostienen las centrales obreras distan mucho de la información que baraja el oficialismo. 

 

Detrás de esa primera línea discursiva, la tarea de Cambiemos sobre la CGT ha quedado en manos de su mejor interlocutor disponible, el ministro de Trabajo Jorge Triaca, que ya comenzó contactos "capilares" con los dirigentes sindicales con los que mantiene una relación más fluída y con aquellos que pueden jugar un papel determinante en la realización de un posible paro nacional. En ese abanico de contactos, los teléfonos que sonarán en los próximos días son los del titular de la Unión Tranviarios Argentinos (UTA) Roberto Fernández, uno de los primeros en reclamar un plazo de diez días para que la CGT defina la medida de fuerza nacional. 

 

La apuesta del Gobierno será desgranar lentamente el poder de movilización de gremios determinantes, como el de los colectiveros, cuya estabilidad depende, en gran parte, de los subsidios al transporte público que regula el ministro de Transporte Guillermo Dietrich y que capitalizará políticamente Triaca. Otro contacto fluido, que la Rosada contabiliza como "propio", es el sindicato de taxistas, conducido por Omar Viviani, que también cultiva una relación fértil con Dietrich desde sus largas negociaciones en el Gobierno porteño, cuando el titular del ministerio de Transporte era un secretario comunal en la misma materia y el actual viceministro de Trabajo Ezequiel Sabor tenía en sus manos la subsecretaría de Trabajo capitalina, bajo la órbita del entonces titular del área de Desarrollo Económico Francisco Cabrera

 

Al menos en el área metropolitana, el peso de los contactos del Gobierno con la UTA y con el gremio de taxistas puede resultar clave para que una eventual medida nacional tenga un acatamiento moderado. El marco político de una iniciativa que impugne una huelga nacional lo aportaría el titular de los trabajadores rurales Gerónimo "Momo" Venegas, titular del partido Fe, que integra Cambiemos y máximo puntal del oficialismo contra el triunvirato unificador. 

 

Otra carta que ya comenzó a jugar tiene que ver con dos de los tres triunviros. Son los casos del jefe del gremio de Sanidad, Héctor Daer, y del estacionero Carlos Acuña, que además del vínculo con Triaca, ya reciben las voces sibilinas del jefe del Frente Renovador Sergio Massa, jefe del espacio político que los contiene, a pesar de las disidencias que agitan públicamente ambos dirigentes cegetistas. El silencio del tigrense sobre la relación con el sindicalismo, es directamente proporcional a la desazón que respiran algunos de sus mas estrechos colaboradores.

 

En el caso de la Unión Personal Civil de la Nación, encabezado por Andrés Rodríguez, existen puntos de coincidencia para evitar que una huelga paralice áreas del Estado Nacional, aunque las bases de ese gremio fueron algunas de las que hicieron tronar sus gritos para reclamar una fecha concreta de huelga, delante del escenario de la masiva movilización del martes pasado. Rodríguez, celebran una y otra vez en la Rosada, ya hizo un aporte excepcional "a la gobernabilidad", cuando aceptó el aumento paritario del 18% en cuatro cuotas con la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal. Con ese gesto, Rodríguez podría tener más margen que algunos otros colegas cegetistas para hablar del paro, e incluso para convocarlo. 

 

Otro puntal es Armando Cavallieri, titular del gremio de Comercio, que mantiene un diálogo con Triaca tan estrecho como el que Fernández admite con Dietrich. 

 

Con esa agenda por delante, el Gobierno espera llegar al martes con un poroteo eficiente para presentarle al Presidente, que antes de asumir el sillón de Rivadavia, les agradeció los aportes generosos que hicieron a su recaudación de campaña. El martes que viene, las dos Centrales de Trabajadores Argentinos, conducidas por Hugo Yasky y Pablo Micheli, decidirán una fecha de paro nacional. Para entonces, los sindicatos docentes habrán sumado una nueva medida de fuerza y el Gobierno cree que dispondrá de más elementos para elogiar a quienes no se plieguen. Los demás, posiblemente, comiencen a convivir con la acusación de desestabilizadores, un término en el que se escudan dirigentes cegetistas, como Daer, para no realizar el paro. 
 

 

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