Precios Transparentes: trastienda política del retorno de las cuotas sin interés
Obligado por el derrumbe de ventas en febrero, el Gobierno recalculó la política de fomento al consumo. La furia de Macri con los encargados de las áreas comerciales.
El Presidente Mauricio Macri está razonablemente disconforme con dos aspectos de la economía: la marcha de la industria y el derrumbe del consumo. En Cambiemos saben que, más allá de que la economía dé algunas señales aisladas de repunte, si el consumo doméstico no levanta no habrá sensación de mejora en el bolsillo. Y el temor es que ese malestar se traslade a las urnas en octubre.
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Así las cosas, en las últimas horas la Secretaría de Comercio volvió atrás con algunos aspectos del plan Precios Transparentes, autorizando a los comercios a no exhibir el Costo Financiero Total del pago en hasta 12 cuotas. Lo hizo tras analizar los datos de evolución del gasto de febrero en relación a enero, mes en el que se lanzó el programa oficial que buscaba beneficiar a aquellos que pagaran en efectivo. Lo que ocurrió, en contraposición, fue que cayeron las ventas en lugar de crecer. Y que aquellos que compraban en 12 o 18 cuotas pasaron a comprar en 2 o 3 cuotas por el susto que generó ver el costo de financiar tan largo. A raíz de esta situación, Nación empezó a analizar con tarjetas y bancos el regreso de las 3 y 6 cuotas si n interés, una medida savia desde lo político, en un país donde el 80% del PBI es consumo de las familias.
De todos modos, en los supermercados y cadenas de ventas esperan que esas cuotas sirvan para comprar productos no demasiado onerosos. Por caso, productos pequeños de electro. En los retails observan que será complejo que una persona compre en 3 o 6 cuotas una heladera, dado que la cuota a pagar mensual ascendería, como mínimo, a unos 2000 pesos mensuales. Por todo esto hay dudas si habrá impacto en el consumo.
Este escenario presenta otros dos inconvenientes: el primero, hay mucha gente endeudada en el consumo que usará los aumentos de salario para saldar los pasivos. Y el segundo inconveniente es que, a falta de una señal de gastos fijos para las familias, es probable que haya bastante cautela sobre la inversión con el pago del aguinaldo. Tanto es así que el Gobierno ya piensa en que sería bueno adelantar el pago del medio aguinaldo a los estatales.
“Si nos hubiesen llevado el apunte antes, esto no hubiese ocurrido”, se quejan en los grandes supermercados. Es que fueron ellos quienes advirtieron que había dos medidas que le iban a echar más leña al fuego de la caída del consumo. Una, el corte en la devolución del IVA por compras con débito. Y la segunda los Precios Transparentes, que además de contribuir a la contracción del gasto fomentó las compras en negro en locales sin factura. “El Presidente está enojado, y desconfía, porque hay gente que se debió ocupar del consumo y no lo hizo”, contó a Letra P un funcionario de una de las áreas económicas. En voz baja, algunos funcionarios del Gabinete tienen otra visión de responsabilidades. Refunfuñan de los resultados negativos que produce la dispersión ministerial. Una atomización en la toma de decisiones que tiene, por un lado, al Banco Central ocupándose de la inflación; la Producción al frente de Industria; y Comercio más preocupado por los acuerdos internacionales que por el mercado interno. Dos explicaciones válidas para un mismo fenómeno.