Ciudad: sectores de la izquierda debaten si se suman a un frente antimacrista
Con la unificación del peronismo todavía lejana, toman protagonismo las discusiones entre estos grupos. Alineamientos, afinidades y condiciones de cada uno.
Cuando, hace casi un año, Cristina Kirchner lanzaba en Comodoro Py la propuesta de conformar un “Frente Ciudadano”, el kirchnerismo abrió la puerta a la confluencia, todavía bastante indeterminada, con aquellos sectores que no participaron del Frente para la Victoria.
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En la Ciudad de Buenos Aires, algunos de los destinatarios de esa convocatoria fueron y siguen siendo las organizaciones de la izquierda no trotskista -izquierda independiente o nueva izquierda, según la definición propia- que acompañaron, algunas con más y otras con menos ímpetu, las peleas encabezadas por el kirchnerismo pero sin incorporarse al armado político.
Esta vez, la discusión va desde la periferia hacia el centro, dado que una eventual unificación del peronismo metropolitano se resolverá cuando la ex mandataria defina cuál será su papel en la elección de octubre.
Por esto, el peronismo que cultiva una visión crítica sobre la estrategia del kirchnerismo ya tiene definido jugar por fuera del FpV, detrás de la candidatura de Felipe Solá. La única chance de unidad, dicen, solo sería posible si Cristina no maneja la lapicera y se respetan las definiciones que tomen los protagonistas distritales, algo que recién se verá al final de camino.
Mientras tanto, la posibilidad de incorporar nuevos sectores a un frente político amplio y plural es motorizado principalmente por el presidente del PJ porteño, Víctor Santa María, que apuesta a la conformación de un armado antimacrista, algo que por el momento no es acompañado por las agrupaciones cristinistas.
Quienes vienen analizando seriamente la posibilidad de confluir allí son los integrantes del movimiento Patria Grande, que conduce el economista Itai Hagman y que hace unos días tuvieron un plenario nacional en el que definieron que, si Cristina se postula como senadora en la provincia de Buenos Aires, no presentarán candidaturas en esa categoría.
Durante el debate, que se extendió durante todo el último fin de semana en la Universidad de Lanús, hubo incluso sectores que pugnaron por que el movimiento con presencia en cinco provincias y en las ciudades más importantes del país saliera a pedir la candidatura de la ex presidenta.
Sin embargo, aclaran, la definición sólo corre para Cristina; la decisión final de jugar con el FpV dependerá de la relación y las posibilidades que existen en cada distrito.
En la Capital Federal, territorio donde Patria Grande se presenta como Ahora Buenos Aires en alianza con la agrupación Seamos Libres, de Jonathan Thea, la decisión parece más madurada que en otras ciudades como La Plata o Rosario, donde la agrupación de Hagman también tiene desarrollo.
"Dependerá de cómo se traduzca esa voluntad para armar un frente plural", insinúan sobre una futura discusión por candidaturas en una coyuntura en la que la confirmación de una lista peronista por fuera del FpV, como la que encabezaría Solá, va a reducir sustancialmente los cargos a repartir.
El diputado porteño Gustavo Vera maneja la franquicia del papa Bergoglio en la Ciudad.
En paralelo, el proceso de acercamiento entre el peronismo y Bien Común, la expresión política que conduce Gustavo Vera, tiene una historia inversa.
Enfrentado al kirchnerismo en el grueso de sus políticas, Vera es uno de los seguidores más leales de las directivas del papa Francisco y, en consecuencia, busca "tender puentes" entre las diferentes fuerzas políticas para construir un gran frente opositor al macrismo.
En el entorno de Vera, aclaran que una eventual incorporación a ese frente tiene condiciones: "Creemos que hay que confluir con todos los sectores que se opongan al neoliberalismo, pero esto no implica que vayamos a hacer borrón y cuenta nueva de lo que denunciamos durante los últimos años".
La advertencia no es casual. Desde La Alameda surgieron algunas de las denuncias más graves contra el kirchnerismo, entre ellas, la que vinculó a Eugenio Zaffaroni con una red de prostíbulos.
Más allá de estas diferencias, Vera ya expresó públicamente su voluntad de confluir en un armado amplio que, por ahora, se recuesta sobre el espacio que impulsa Santa María.
Claudio Lozano, economista de la CTA.
En los últimos días, Claudio Lozano se mostró en una cena en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, el cuartel general donde el presidente del Partido Justicialista porteño cocina lo que será la oferta electoral.
Pese a que al economista de la CTA lo presentaron como la última incorporación al espacio, la realidad es que Lozano no tomó aún ninguna definición, aunque participa de diferentes instancias de diálogo con el ecosistema político porteño.
Sin ir más lejos, la semana pasada se reunió en el Hotel Bauen con un grupo variopinto de movimientos sociales -entre ellos, el Movimiento Evita, la CCC y Barrios de Pie- con la intención de "de encontrar caminos que permitan alumbrar una nueva propuesta política electoral". Más allá de su histórica ligazón con los movimientos sindicales y populares, el ex diputado conserva -y reactivó recientemente- sus vasos comunicantes con figuras de peso del PJ local.
Hacia adelante, una de las hipótesis posibles es que los sectores no peronistas y de izquierda sinteticen una lista que se mida en las primarias con otras corrientes del Frente para la Victoria. Sin embargo, para llegar a esa instancia, primero deberán suceder dos cosas: por un lado, que el núcleo kirchnerista (La Cámpora y Nuevo Encuentro, principalmente) compita por fuera del esquema electoral que busca construir Santa María. La posibilidad de dos nóminas kirchneristas se agranda ante la insistencia del presidente de PJ de proyectar a Alberto Fernández como candidato.
El otro escollo a superar por estos sectores de izquierda tiene que ver con que la agenda de trabajo de ese sector político hoy es abarcada por el legislador kirchnerista Pablo Ferreyra.
Si bien en dos oportunidades Ferreyra compitió en una colectora y jugó como parte del interbloque de la Legislatura porteña, durante los últimos dos años se incorporó al bloque del FpV, desde donde desplegó iniciativas que perfectamente podrían haber impulsado las agrupaciones que hoy evalúan un acercamiento.
Además de estar plenamente incorporado el FvP porteño, Ferreyra tiene buena relación con el ex ministro Carlos Tomada, que preside la bancada kirchnerista, con quien incluso ya empezó a caminar diferentes barrios.
De todas maneras, todos los espacios tienen aún cartas por jugar: Hagman cuenta con la posibilidad de que las organizaciones que integran la CTEP, la potente central que agrupa a los movimientos sociales, le brinden su respaldo.
Lozano, por su parte, es un histórico de la CTA que, en su versión antikirchnerista, lo acogió como una de sus principales figuras. La futura unificación de las dos CTA lo volverá a tener entonces como una de sus figuras.
Finalmente, Vera es uno de los principales hombres del papa en el país, en una coyuntura en la que pareciera que muchos de los movimientos de algunos actores políticos, si no son digitados, son al menos consultados en el Vaticano.