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En Casa Rosada ratificaron la continuidad del ministro de Defensa pero irán por las cabezas de las tres armas. Incertidumbre y tensión en el Gobierno por la situación crítica.
Por 22/11/2017 20:18

A una semana del último contacto que tuvo el submarino ARA San Juan con la base de Mar del Plata, las únicas dos certezas que manejan los funcionarios de la Casa Rosada son la continuidad del flamante ministro de Defensa Oscar Aguad, a pesar de las versiones que circulan sobre su futuro, y el reemplazo de los jefes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada antes de fin de año, o cuando termine la operación de búsqueda y rescate que, según explicó en declaraciones radiales la jueza federal de Caleta Olivia Marta Yáñez, es “un secreto de Estado”.

“El Presidente no tiene previsto ningún cambio en la cartera, salvo los previstos en la jefatura de las tres fuerzas armadas para fin de año, pero cuando haya concluido esta situación, si es que hay un desenlace”, confió a Letra P un funcionario que reporta al jefe de Gabinete Marcos Peña. Según el funcionario consultado, Macri ya tenía en carpeta las remociones de los jefes del Ejército, general de Brigada Diego Suñer; de la Fuerza Aérea, brigadier Enrique Víctor Amrein y de la Armada, vicealmirante Marcelo Eduardo Hipólito Srur, el mismo que desde hace una semana afronta la situación más compleja de toda su carrera profesional.

 

 

“Es una situación difícil, porque realmente los marinos no saben dónde está la nave y así se lo informaron al Presidente y al ministro Aguad”, detalló otra fuente consultada de la Casa Rosada, que se animó a deslizar que, mientras sigue la búsqueda, los funcionarios más cercanos a Macri “se están preparando para lo peor”, en vista del séptimo día cumplido sin rastro alguno de la nave, dentro de una cuenta regresiva directamente proporcional a los cálculos de oxígeno que podría tener el ARA San Juan para abastecer a sus 44 tripulantes.

En términos comunicacionales, la incertidumbre ante la ausencia de novedades sobre el San Juan se incrementa gracias a un frente de consecuencias imprevisibles: la desesperación de los familiares de la tripulación, que son contenidos afectiva y psicológicamente por un protocolo de la Armada. “Son parte de la familia naval, ellos saben que esta situación es uno de los riesgos que pueden afrontar sus seres queridos en alta mar”, remató el funcionario para relativizar el impacto político que puede tener esa espera angustiante. 

 

 

FILTRACIONES DE FUEGO AMIGO. En la lectura del jefe del Estado, la mayor deficiencia de la Marina gira en torno a la imposibilidad de su estado mayor de aportarle alguna información certera sobre el paradero del submarino. Detrás de esa apreciación que deslizan en la Casa Rosada, late el malestar del ministro Aguad sobre las “desinteligencias” de la Marina, cuyos mandos fueron señalados por filtrar información a la prensa y no mantener actualizado al Ejecutivo. “Ellos dicen que actuaron en base al protocolo para este tipo de casos, pero sea como sea, no tienen idea donde está el San Juan”, se lamentó otro hombre de trato cotidiano con Macri.

La incertidumbre por la falta de información concreta dentro de las Fuerzas Armadas Argentinas, y en especial en la Marina, se incrementó desde que la operación de búsqueda y rescate sumó la ayuda internacional de una decena de países. Sin embargo, esa intervención también sumó incomodidades del Ejecutivo con la Armada, especialmente desde que la Marina de los Estados Unidos desplegó sus fuerzas en el Atlántico Sur y comenzó a “puentear” a sus colegas argentinos sobre posibles paraderos del submarino desaparecido.  Apenas el Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos comenzó a difundir la espectacularidad de su despliegue mediante su cuenta oficial de twitter, fuentes de la Marina nortamericana deslizaron a la cadena CNN en español la existencia de ruidos que podrían ser de la nave. La versión fue desmentida por la Armada Argentina, que luego tuvo que corregir una segunda versión sobre la presunta detección de una mancha “calórica” que sería del submarino.

 

 

La última presunción circuló este martes por la noche, pocas horas antes de que se cumplieran siete días sin ningún contacto concreto con la nave desaparecida. “Ahora dependemos de lo que podamos hacer, pero también de la ayuda que nos puedan aportar los países amigos. Cada fuerza extranjera, como es lógico, hace el mejor aporte posible, pero a la vez aprovecha esta situación para participar de un ejercicio de entrenamiento inesperado en el Atlántico Sur”, resumió la fuente, poco antes de que el presidente Macri se comunicara con su par ruso Vladimir Putin, para aceptar la ayuda que ofreció su gobierno.

LOS CRUCES CON LA MARINA. La sorprendente imagen de decenas de naves extranjeras que surcan el Mar Argentino para dar con el paradero del ARA San Juan, dejaron en segundo plano los ásperos cruces que mantuvieron Aguad y el Estado Mayor de la Armada desde el miércoles pasado por la tarde, cuando se filtró la primera información sobre la presunta desaparición del submarino. Para entonces Aguad estaba en Canadá, al frente de un viaje oficial y resolvió dejar la Ciudad de Vancouver en forma urgente para hacerse cargo de la crisis. En el medio, el ministro envió a la Base de Submarinos de Mar del Plata a la secretaria de Servicios Logísticos para la Defensa y Coordinación Militar en Emergencias, Graciela Villata, cuya presencia habría sido denostada desde los uniformados por su falta de experiencia y conocimiento sobre el tema.

 

 

La mujer es la funcionaria de mayor confianza de Aguad, pero no la más experimentada dentro de la cartera de Defensa, que durante la ausencia del ministro respondió al secretario de Asuntos Militares, Horacio Chighizola, considerado dentro de la Casa Rosada uno de los funcionarios más “capaces” para afrontar la situación. A pesar de los esfuerzos para evitar que la crisis interna escalara, Aguad resolvió la apertura de un sumario interno para deslindar responsabilidades que habría incomodado aún más a los mandos militares, absolutamente absorbidos por la crisis y por la agenda de la operación de búsqueda y rescate, que ahora implica coordinar la colaboración de una decena de fuerzas armadas extranjeras.

Submarino: Aguad sigue; los jefes de las fuerzas se van

En Casa Rosada ratificaron la continuidad del ministro de Defensa pero irán por las cabezas de las tres armas. Incertidumbre y tensión en el Gobierno por la situación crítica.

A una semana del último contacto que tuvo el submarino ARA San Juan con la base de Mar del Plata, las únicas dos certezas que manejan los funcionarios de la Casa Rosada son la continuidad del flamante ministro de Defensa Oscar Aguad, a pesar de las versiones que circulan sobre su futuro, y el reemplazo de los jefes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada antes de fin de año, o cuando termine la operación de búsqueda y rescate que, según explicó en declaraciones radiales la jueza federal de Caleta Olivia Marta Yáñez, es “un secreto de Estado”.

“El Presidente no tiene previsto ningún cambio en la cartera, salvo los previstos en la jefatura de las tres fuerzas armadas para fin de año, pero cuando haya concluido esta situación, si es que hay un desenlace”, confió a Letra P un funcionario que reporta al jefe de Gabinete Marcos Peña. Según el funcionario consultado, Macri ya tenía en carpeta las remociones de los jefes del Ejército, general de Brigada Diego Suñer; de la Fuerza Aérea, brigadier Enrique Víctor Amrein y de la Armada, vicealmirante Marcelo Eduardo Hipólito Srur, el mismo que desde hace una semana afronta la situación más compleja de toda su carrera profesional.

 

 

“Es una situación difícil, porque realmente los marinos no saben dónde está la nave y así se lo informaron al Presidente y al ministro Aguad”, detalló otra fuente consultada de la Casa Rosada, que se animó a deslizar que, mientras sigue la búsqueda, los funcionarios más cercanos a Macri “se están preparando para lo peor”, en vista del séptimo día cumplido sin rastro alguno de la nave, dentro de una cuenta regresiva directamente proporcional a los cálculos de oxígeno que podría tener el ARA San Juan para abastecer a sus 44 tripulantes.

En términos comunicacionales, la incertidumbre ante la ausencia de novedades sobre el San Juan se incrementa gracias a un frente de consecuencias imprevisibles: la desesperación de los familiares de la tripulación, que son contenidos afectiva y psicológicamente por un protocolo de la Armada. “Son parte de la familia naval, ellos saben que esta situación es uno de los riesgos que pueden afrontar sus seres queridos en alta mar”, remató el funcionario para relativizar el impacto político que puede tener esa espera angustiante. 

 

 

FILTRACIONES DE FUEGO AMIGO. En la lectura del jefe del Estado, la mayor deficiencia de la Marina gira en torno a la imposibilidad de su estado mayor de aportarle alguna información certera sobre el paradero del submarino. Detrás de esa apreciación que deslizan en la Casa Rosada, late el malestar del ministro Aguad sobre las “desinteligencias” de la Marina, cuyos mandos fueron señalados por filtrar información a la prensa y no mantener actualizado al Ejecutivo. “Ellos dicen que actuaron en base al protocolo para este tipo de casos, pero sea como sea, no tienen idea donde está el San Juan”, se lamentó otro hombre de trato cotidiano con Macri.

La incertidumbre por la falta de información concreta dentro de las Fuerzas Armadas Argentinas, y en especial en la Marina, se incrementó desde que la operación de búsqueda y rescate sumó la ayuda internacional de una decena de países. Sin embargo, esa intervención también sumó incomodidades del Ejecutivo con la Armada, especialmente desde que la Marina de los Estados Unidos desplegó sus fuerzas en el Atlántico Sur y comenzó a “puentear” a sus colegas argentinos sobre posibles paraderos del submarino desaparecido.  Apenas el Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos comenzó a difundir la espectacularidad de su despliegue mediante su cuenta oficial de twitter, fuentes de la Marina nortamericana deslizaron a la cadena CNN en español la existencia de ruidos que podrían ser de la nave. La versión fue desmentida por la Armada Argentina, que luego tuvo que corregir una segunda versión sobre la presunta detección de una mancha “calórica” que sería del submarino.

 

 

La última presunción circuló este martes por la noche, pocas horas antes de que se cumplieran siete días sin ningún contacto concreto con la nave desaparecida. “Ahora dependemos de lo que podamos hacer, pero también de la ayuda que nos puedan aportar los países amigos. Cada fuerza extranjera, como es lógico, hace el mejor aporte posible, pero a la vez aprovecha esta situación para participar de un ejercicio de entrenamiento inesperado en el Atlántico Sur”, resumió la fuente, poco antes de que el presidente Macri se comunicara con su par ruso Vladimir Putin, para aceptar la ayuda que ofreció su gobierno.

LOS CRUCES CON LA MARINA. La sorprendente imagen de decenas de naves extranjeras que surcan el Mar Argentino para dar con el paradero del ARA San Juan, dejaron en segundo plano los ásperos cruces que mantuvieron Aguad y el Estado Mayor de la Armada desde el miércoles pasado por la tarde, cuando se filtró la primera información sobre la presunta desaparición del submarino. Para entonces Aguad estaba en Canadá, al frente de un viaje oficial y resolvió dejar la Ciudad de Vancouver en forma urgente para hacerse cargo de la crisis. En el medio, el ministro envió a la Base de Submarinos de Mar del Plata a la secretaria de Servicios Logísticos para la Defensa y Coordinación Militar en Emergencias, Graciela Villata, cuya presencia habría sido denostada desde los uniformados por su falta de experiencia y conocimiento sobre el tema.

 

 

La mujer es la funcionaria de mayor confianza de Aguad, pero no la más experimentada dentro de la cartera de Defensa, que durante la ausencia del ministro respondió al secretario de Asuntos Militares, Horacio Chighizola, considerado dentro de la Casa Rosada uno de los funcionarios más “capaces” para afrontar la situación. A pesar de los esfuerzos para evitar que la crisis interna escalara, Aguad resolvió la apertura de un sumario interno para deslindar responsabilidades que habría incomodado aún más a los mandos militares, absolutamente absorbidos por la crisis y por la agenda de la operación de búsqueda y rescate, que ahora implica coordinar la colaboración de una decena de fuerzas armadas extranjeras.