Mientras el oficialismo se muestra ignífugo ante crisis con repercusión internacional, como la generada por la desaparición de Santiago Maldonado, y al mismo tiempo da golpes de efecto de alto rendimiento, como la detención del sindicalista platense Juan Pablo “Pata” Medina, el peronismo de la provincia de Buenos Aires se revuelve en su crisis interna, que no parece poder esperar, para estallar, hasta después de las urnas del 22 de octubre. El escenario se advierte en las encuestas, que muestran a Cambiemos dándole vuelta el partido de las PASO a la ex presidenta Cristina Fernández.
A las fugas de dirigentes de peso de los espacios de raíz peronista que quedaron fuera de combate polarización mediante –los que lideran Sergio Massa y Florencio Randazzo- se sumó este miércoles una foto que hizo temblar las estanterías de Unidad Ciudadana, el frente que armó CFK para competir en este turno electoral: dos intendentes k del conurbano, Gustavo Menéndez (Merlo) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), y un tercero del interior cercano, Santiago Maggiotti (Navarro), todos del ex Grupo Fénix, promocionaron en redes sociales una selfie con el más entusiasta armador del peronismo sin Cristina, el jefe de los senadores nacionales del PJ, Miguel Pichetto.
En el entorno de uno de los jefes comunales que participaron de esa reunión negaron que la imagen haya sido un aviso de ruptura con el espacio conducido por la ex mandataria. Primero casetearon con excusas institucionales y después fueron por la épica de la unidad: le dijeron a Letra P que buscan “generar acercamientos de las partes que alguna vez estuvieron juntas y, por diferentes situaciones, hoy están lejos”.
O sea: los alcaldes se constituyeron en facilitadores de la reunificación del peronismo, una idea que, como viene informando Letra P, no está en la cabeza del rionegrino Pichetto. O sí, pero la que no está en sus planes de reconstrucción del movimiento nacional es Cristina, de quien ha dicho públicamente que debería tomar el beneficio de la jubilación.
La foto causó un cimbronazo porque jugadas de ese voltaje no estaban en las especulaciones de nadie dentro de Unidad Ciudadana a menos de tres semanas de las urnas, mientras CFK rema una campaña de alta intensidad para evitar que se cumpla la profecía de los encuestadores. De hecho, la ex presidenta, más que perder soldados, estaba sumando a los que escapaban de la catástrofe randazzista, por ejemplo.
Para muestra, un botón de este mismo jueves: la reunión –con foto posterior en redes sociales oficiales de UC- con el intendente de Hurlingham, Juanchi Zabaleta, integrante hasta hace muy poco del grupo duro de caciques territoriales que habían puesto sus huevos en la canasta de la renovación propuesta por el ex ministro del Interior. Aunque, en este escenario de noticias en tiempo de video clip, la imagen nació sepia.
Mientras tanto, como informó este jueves Letra P, el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, que se siente cómodo en el puesto de líbero y maneja bien el arte de la caña de pescar en los ríos revueltos, salta por encima de la grieta y, con la mira en 2019 y en el palacio platense de la Gobernación, mostró su cultura bipartidista republicana con unas fotos llenas de sonrisas con su vecino el alcalde de Lanús y barón PRO más próspero Néstor Grindetti.