La designación de Carlos Vergara como interventor de la seccional platense de la UOCRA era un “voto cantado”. Su nombre fue el primero que apareció en los diálogos iniciales que la conducción nacional del gremio mantuvo con el Gobierno tras la detención de Juan Pablo Medina. Hombre de confianza de Gerardo Martínez, ha sido designado en otras ocasiones como dirigente de salvataje en seccionales con gestiones irregulares. En sus primeras horas en La Plata, destacó el rol del Gobierno en el avance judicial contra su ex compañero sindical.
La llegada a la sede de la avenida 44 de Vergara había sido informada por la conducción nacional de la UOCRA, a cargo de Martínez, horas después de que Medina fuera detenido en su casa de Punta Lara. Su arribo se concretó este miércoles luego de que la semana pasada se revocara el mandato a toda la comisión directiva de la seccional platense.
Dirigente de extrema confianza de Martínez, Vergara fue asumiendo a lo largo de su trabajo gremial el rol de bombero entre la dirigencia de la UOCRA, haciéndose cargo del desafío de normalizar la estructura de distintas seccionales golpeadas por gestiones irregulares.
EL INTERVENTOR. En diciembre de 2016 fue reelegido por cuatro años más al frente de secretaría general de la seccional de Rosario, a donde había sido enviado en 2013 como interventor, para terminar con “irregularidades y desmanejos” arrastrados desde 2010.
En el mismo año, se lo asignó como mediador de la seccional San Lorenzo, distrito santafesino donde actualmente es titular de la CGT y en el que las disputas internas en el gremio habían terminado con la renuncia de los miembros de toda la junta, después de denuncias y protestas.
La última elección se desarrolló con un nuevo escenario jurisdiccional en la UOCRA. Un mes antes, en noviembre, la conducción nacional había hecho una nueva demostración de confianza a la gestión de Vergara. Mediante una resolución, Martínez unificó las seccionales de Rosario con San Lorenzo, convirtiendo a esta última en una delegación que, como Cañada de Gómez y Trebol, quedaría bajo su control.
Con ese escenario como nueva plataforma de organización, las elecciones fueron claves para materializar el respaldo de los trabajadores de la construcción de la región a la conducción del ahora jefe interno de la delegación La Plata.
Pero no fue en territorio santafesino la única actuación como interventor que tuvo Vergara. En 2008 ya había hecho un breve ensayo al ser enviado a la sede de Quilmes, luego de que los liderados por Juan "El Lagarto" Olmedo se cruzaran a tiros con sus pares de Lomas de Zamora en el marco de las disputas por la conducción de la seccional lomense.
En aquella ocasión, Vergara fue designado hasta el 11 de diciembre cuando asumiera el nuevo titular electo. Antes, tuvo que garantizar la transparencia del proceso electoral del sindicato.
SIN HINCHADA. Vergara no fue bien recibido por la tropa del Pata. Los alineados al ex titular de la UOCRA platense todavía no le perdonan a la conducción nacional no sólo que revocara los mandatos del Consejo Directivo, sino que le soltara la mano a Medina y saludara el accionar judicial y político en su contra.
Horas después de la detención, la Comisión Directiva cristalizó con un comunicado las diferencias entre Martínez y Medina. "Ratificamos nuestro repudio a cualquier práctica que desacredite la función gremial apartándose del cumplimiento de la ley, además de rechazar enfáticamente todo hecho de violencia que afecte el normal y correcto desarrollo de la atención gremial de los afiliados de esa jurisdicción y la paz social", expresó el documento de la comisión central del gremio.
La posición respaldó la avanzada judicial y política sobre el sindicalista platense, resaltada en las primeras horas de conducción por Vergara, autodefinido como el “normalizador”.
Finalmente, los esfuerzos del presidente Mauricio Macri y de la gobernadora María Eugenia Vidal por capitalizar, en medio de la campaña electoral, el impacto público que provocó la detención de Medina, tuvieron resultados. En uno de sus primeras entrevistas como interventor de la seccional La Plata de la UOCRA, Vergara consideró que incidió “bastante” el cambio de signo político en el Gobierno para que la justicia pusiera la lupa sobre la conducción de Medina.
“No puedo ser mentiroso. Mucho tiene que ver. La política hace que en este sentido haya un cambio, la Justicia actúa de otra manera. No sé si perseguir, pero sí creo que lo que hace es observar ciertos comportamientos. Yo no lo puedo controlar al Presidente pero el Presidente me controla a mí”, evaluó al ser consultado por el diario Clarín.
Las primeras horas de Vergara en La Plata fueron tensas ya que circulaban por el lugar referentes de Medina. Por esa razón debió completar parte de la tarea inicial en la sede del Ministerio de Trabajo de la Provincia. Aún cuando el currículum lo habilita y tiene el crédito de Martínez, reemplazar al ex titular del a UOCRA de La Plata no se anticipa como una empresa sencilla de resolver.