ELECCIONES 2017

Recargado, el Gobierno mide su poderío ante una diezmada liga de gobernadores

Buscan reeditar la foto con los mandatarios provinciales aunque, ahora, será con un Macri victorioso y muchos caciques peronistas derrotados. Reforma tributaria y fondo del conurbano, en la agenda.

Cuando ya tenía algunas bocas de urna en el bolsillo, el gobernador cordobés Juan Schiretti blanqueó parte de la agenda que la Casa Rosada tiene previsto tratar con los gobernadores, en una nueva “foto de familia” que prepara Cambiemos, como la que compartieron en la residencia de Olivos el 12 de diciembre, cuando Mauricio Macri llevaba dos días como Presidente. “Después, cuando terminen las elecciones, ya sabemos que nadie va a tener mayoría y esto exige que ante el proceso que se abre haya dialogo, consenso y que encontremos los caminos posibles. Nosotros hemos hecho votos para que haya más federalismo. Creo que es el momento de aprovechar esta reorganización que va a tener el país para que haya más federalismo. No es más sostenible que se viole la Ley de coparticipación federal, que dice que el 58% de los recursos son para las provincias y el 42 para la nación y en el presupuesto nacional esté exactamente al revés. Estos son los temas que también formaran parte de la agenda que queremos construir entre todos”, anticipó el mandatario cordobés, poco antes de ver en el escrutinio definitivo que su fuerza quedaba en segundo lugar, 18 puntos debajo de Cambiemos en su propia provincia.

 

Las palabras de Schiaretti no son una novedad para el Gobierno, especialmente por la renegociación que tienen en carpeta para redefinir la coparticipación federal y encontrarle una salida a la necesidad, virtualmente estratégica, de recuperar el fondo del conurbano para que la administración de María Eugenia Vidal transite con mayor comodidad financiera los dos años que le quedan de mandato. Se trata de una disputa de 50.000 millones de pesos que la provincia de Buenos Aires pretende recuperar y que varias provincias no quieren resignar.

 

Entre el anticipo de Schiaretti y la agenda de renegociación que prepara Cambiemos luego de los comicios del domingo, en la Casa Rosada sostienen que la próxima foto de familia en Olivos podría realizarse el lunes próximo, en una agenda que tendrá como punto principal la reforma tributaria que promociona el Gobierno desde el año pasado.

 

Ante las consultas de Letra P, un alto funcionario del Gabinete de Vidal confirmó que la cita esta prevista para el lunes, aunque inicialmente la fecha original era el viernes 27. En Santa Fe, por ejemplo, fuentes del mandatario Miguel Lifschitz explicaron que hasta este lunes no habían recibido la invitación formal, pero no descartaron que “llegará en los próximos días”.

 

En el Ministerio del Interior, que conduce Rogelio Frigerio, confirmaron que este martes darán precisiones sobre la reunión con los gobernadores, pero también la agendaron para el lunes próximo y explicaron que “entre todos los temas, la reforma tributaria es lo más urgente a consensuar”. Ese proceso, que el Gobierno diseñó para bajar los costos fiscales de algunas provincias, será el plato de entrada de la discusión más fuerte vinculada a la coparticipación, en un contexto donde muchos gobernadores ya anticiparon su repudio al oficialismo, y especialmente a Vidal, por llevar la discusión de la coparticipación a la Corte Suprema, que posiblemente falle sobre el tema antes de fin de año.

 

En Balcarce 50 apuntan a llegar a un acuerdo que permita reencauzar la discusión antes de enfrentar una resolución judicial que complique la relación que pretenden relanzar con los gobernadores.

 

Luego del espaldarazo de las urnas, el poroteo que baraja el oficialismo cuenta con una escudería de mandatarios propios que tienen más poder que en la primera foto de familia del 12 de diciembre. De aquella imagen fundacional, también existe un pelotón de gobernadores peronistas que quedaron seriamente debilitados después de las legislativas del domingo, y que eran puntales clave en la estrategia del oficialismo. Uno de ellos es el salteño Juan Manuel Urtubey, que fue derrotado el domingo, y el otro es el propio Schiaretti, que sufrió el mismo revés. Ambos habrían pagado un alto costo en las urnas por mantener un acercamiento tan estrecho con el Gobierno, un desgaste que Schiaretti trató de revetir en medio de la campaña cuando subió el tono de la discusión por la coparticipación que luego controló, hasta la advertencia que lanzó el domingo antes del escrutinio.

 

 

 

Con la serie de daños que suman los mandatarios peronistas, la lista de interlocutores “fuertes” que la Casa Rosada dibujaba para la foto de familia, se ha visto reducida al sanjuanino Sergio Uñac y al tucumano Juan Manzur, en un elenco acotado donde también aparece la catamarqueña Lucía Corpacci, el formoseño Gildo Insfran, el misionero Hugo Pasalaqua, la santiagueña Claudia Ledesma, consorte de su antecesor Gerardo Zamora, y el pampeano Carlos Verna, que logró derrotar, por margen -ajustadísimo- al macrismo, que se había impuesto en las PASO.

 

En ese panorama diezmado, y de caciques añejos, Uñac aparece como uno de los aliados potables, dentro de una agenda de renegociación fiscal que, ante la debilidad de los interlocutores, podría generarle nuevos dolores de cabeza al Ejecutivo. Cerca del presidente Macri, anticiparon que parte de los ejes ya fueron planteados y aseguraron que los detalles de la agenda serán comunicados durante esta semana, cuando se haya confirmado el lunes para la nueva foto en Olivos.

 

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