Elecciones 2017

El ajedrez político del futuro Congreso, bajo la lupa de la prensa especializada

Las perspectivas para la agenda legislativa de Cambiemos, la relación oficialismo-oposición y el factor CFK, según la opinión de seis periodistas parlamentarios consultados por Letra P.

Un frente Cambiemos fortalecido numéricamente, un peronismo renacentista que se topa con el desembarco de Cristina Kirchner y un protagonismo creciente de los gobernadores. Con esas tres claves habrá que leer la elección de este domingo, según la visión de los periodistas que de lunes a viernes transitan los pasillos del Congreso y conocen los pormenores de la vida parlamentaria.

 

En la previa de los comicios donde se renovará la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado, Letra P consultó a seis cronistas especializados de diarios y agencias de noticias sobre el ajedrez político del futuro Congreso, donde las piezas se moverán estratégicamente con el objetivo de ganar la partida en 2019.

 

Diego Guglielmone (Télam), Pablo Sieira (Noticias Argentinas) y Sebastián Abrevaya (Página/12) proyectaron el panorama en el Senado bajo una realidad irrefutable: Cambiemos tiene todo para ganar -pasaría de 15 a 23 integrantes-, dado que expone sólo tres bancas. Con esa ventaja, sostienen, el oficialismo quedará en una posición de ventaja para negociar con un bloque del PJ despojado de Cristina. Cuesta imaginar una convivencia entre el jefe de la bancada, Miguel Pichetto, y la ex presidenta.

 

Sobre la próxima Cámara de Diputados respondieron Gabriel Sued (La Nación), Noelia Barral Grigera (El Cronista) y Gustavo Berón (DyN). Con algunos matices, consideraron que también allí el oficialismo se verá fortalecido, frente a un peronismo que apuesta a sus gobernadores como verdaderos interlocutores. La fragmentación de la oposición es un destino anunciado para los entrevistados, aunque opinan que Cambiemos necesitará articular consensos como hasta el día de hoy.

 

 

¿Cómo será el próximo Senado? ¿Qué escenario le espera a Cambiemos de cara a la agenda parlamentaria que viene?

 

DG: El futuro Senado va a ser más favorable al oficialismo de lo que fue el que termina el 10 de diciembre de 2017, si es que los resultados de las PASO se replican en las generales y Cambiemos triunfa en la provincia de Buenos Aires. Eso abrirá para el oficialismo la posibilidad de discutir más lugares en las comisiones que hasta ahora estaban copadas por la amplia mayoría del peronismo. También reclamarán la presidencia de comisiones importantes, como Asuntos Constitucionales o Presupuesto y Hacienda, que estaban encabezadas por el Frente para la Victoria. De todos modos, necesitarán de cerrar acuerdos con el peronismo no kirchnerista y, seguramente, con los representantes de partidos provinciales para obtener el aval en cuestiones como la reforma tributaria, cualquier tipo de reforma laboral, ajuste fiscal, etcétera, de la misma manera en que hicieron durante estos dos años.

 

Sebastián Abrevaya (Página/12): “Una fractura del peronismo en el Senado podría determinar un escenario de mayor fragmentación opositora” 

PS: Sin tener en cuenta la imprevisibilidad típica de la política argentina (donde manda, sin excepciones, la conveniencia) todo indica que a partir del 10 de diciembre en el Senado nadie tendrá mayoría y el bloque PJ-FpV se dividirá. Si bien el bloque de Cambiemos sólo puede crecer tras esta elección (porque arriesga muy pocas bancas) seguirá  dependiendo del apoyo del PJ para aprobar, por ejemplo, las reformas que impulsará el Gobierno. En ese contexto, será fundamental para la Casa Rosada alcanzar acuerdos con los gobernadores, cuya influencia en el Senado es importante.

 

SA: Más allá de la composición de la Cámara, que siempre es dinámica, el año próximo será un año con fuerte actividad legislativa en la que será clave la relación entre el Gobierno nacional y el sector más “dialoguista” del peronismo, que ya mostró sus intenciones de aislar a CFK y reagruparse buscando unir distintas expresiones políticas, que van desde el Frente Renovador de Sergio Massa hasta peronismos provinciales enfrentados o distanciados de la ex presidenta. Con un buen resultado electoral el domingo, 2018 será un año de fortalecimiento y avance legislativo de Cambiemos, en complicidad con el peronismo encabezado por Pichetto. Sin embargo, a medida que se acerquen las elecciones presidenciales de 2019, habrá nuevamente un distanciamiento y mayor confrontación entre oficialismo y “oposición amigable”.

 

 

 

¿Qué será de la convivencia entre Cristina y el resto del bloque peronista? ¿Será posible la unidad? ¿Cuáles serían las consecuencias de una ruptura?

 

DG: El peronismo deberá definir su identidad, una vez más. Aceptar a Cristina Fernández en el bloque o cerrarle la puerta ya no es una opción. La duda es saber cuántos senadores se irán con la ex presidenta y cuántos se quedarán en lo que pasará a llamarse Bloque Justicialista. Claramente, Miguel Pichetto y Fernández de Kirchner no podrán convivir en el mismo bloque. El peronismo, en su relación con el gobierno, tiene dos caminos: oponerse a todo, poner muchas dificultades o negociar desde una posición más conciliadora. Si toma cualquiera de las dos primeras opciones quedará pegado al kirchnerismo y seguirá recibiendo críticas por “poner palos en la rueda”. Si toma la segunda, será vilipendiado en las sesiones por la ex presidenta y sus acólitos.

 

PS: Cristina Kirchner quedaría con un bloque propio que, en principio, sería muy chico. Por otro lado, habría una bancada PJ encabezada por Miguel Pichetto, apadrinada por los gobernadores peronistas. Nadie imagina por ahora una convivencia entre Cristina y Pichetto. Lo único que podría cambiar este panorama sería que Cristina llegue al Senado como ganadora de la elección. En ese caso, habría que ver qué deciden hacer los gobernadores que discuten internamente no solo la relación con el Gobierno para los próximos dos años, sino también la reorganización del peronismo.

 

SA: El próximo Senado va a estar marcado por la presencia de la figura de Cristina Kirchner y la división de lo que hasta ahora era la bancada del PJ-FpV con 36 miembros propios más aliados. Si bien es probable que Miguel Pichetto mantenga la conducción del bloque peronista, que seguiría siendo el bloque mayoritario, no tendría quórum propio como hasta ahora. Esa fractura con el kirchnerismo va a determinar un escenario de mayor fragmentación opositora en la Cámara alta, lo que le va a facilitar de alguna manera la negociación y aprobación de iniciativas al oficialismo. Al mismo tiempo, Cambiemos va a tener un crecimiento de su número de senadores, de 15 bancas a 24 aproximadamente, fortaleciendo la posición oficial, sobre todo del PRO y en detrimento de la UCR.

 

 

¿Qué panorama se avecina en la Cámara de Diputados? ¿Cómo será la relación de fuerzas y qué posibilidades tendrá el oficialismo de tejer consensos?

 

NBG: No creo que la Cámara de Diputados sea muy diferente con respecto a la actual, principalmente porque la relación de fuerzas no va a cambiar demasiado, pero además porque la oposición va a seguir fragmentada. No tanto por la cercanía de algunos bloques con el Gobierno -como hasta ahora lo fue el Frente Renovador, o el bloque Justicialista en menor medida-, sino porque la fragmentación de la oposición va a llegar a partir de la pelea hacia 2019 en el peronismo. La necesidad de articular consensos va a seguir parecida a lo que es ahora, con un oficialismo en minoría y una oposición fragmentada. En 2016 Cambiemos logró la sanción de casi todas las leyes que se propuso. En cambio 2017 no fue tan productivo para el Gobierno. Por eso habrá que imaginarse un 2018 y un 2019 más parecidos a lo que fue este año.

 

Gabriel Sued (La Nación): “Un buen resultado de Cambiemos facilitaría el apoyo de los llamados ‘amigos del calor’”

GS: La relación de fuerzas en la Cámara de Diputados a partir del 10 de diciembre depende en buena medida de las elecciones en la provincia de Buenos Aires. No porque el resultado vaya a modificar de manera sustancial las mayorías en el recinto. Sino porque un triunfo o una derrota de Cristina Kirchner impactará de lleno en la interna peronista. En el otro extremo del recinto, el interbloque oficialista se verá fortalecido, más allá de cuántas bancas logre sumar. Seguirá sin quórum propio, pero un buen resultado facilitaría el apoyo de los llamados “amigos del calor”, según la definición que da en privado el jefe del bloque de PRO, Nicolás Massot. Asegurado el respaldo de ese sector, cada vez más numeroso, el Gobierno podrá apostar a poner en debate reformas de fondo.

 

GB: Cambiemos tiene todo para festejar el domingo porque sumaría una docena de senadores y superará el centenar de representantes en la Cámara de Diputados, pero lo más importante es que ganará poder de negociación. Eso ya lo sabe el Gobierno, que anticipó su jugada al convocar a los gobernadores (ansiosos de emanciparse de la ex presidenta) para el viernes post elección con la intención de discutir un paquete de leyes y medidas económicas que aguardan en el Congreso. Quizás la mirada principal estará puesta en aquellos legisladores que ingresen al Congreso y que en la previa tenían aspiraciones ejecutivas, ya sea presidenciales o provinciales, pero, en principio, la lectura indica que al Gobierno se le abre la puerta para clausurar las chances del kirchnerismo de cara a las presidenciales de 2019.

 

 

 

¿Cuál será el futuro de un peronismo hoy dispersado en distintos bloques? ¿Cómo jugará el factor CFK? ¿Cuál será el rol de los gobernadores?

 

Noelia Barral Grigera (El Cronista): “El FpV va a ser parte de las conversaciones del peronismo de la Cámara de Diputados”

NBG: Para la mayoría de los analistas, incluso de los dirigentes políticos del peronismo, la ruptura del FpV-PJ es casi un hecho, pero yo me reservo una ventana de duda, por varios motivos. Sí creo que va a haber un tironeo y una puja por llevarse diputados entre el Frente para la Victoria y el bloque Justicialista, pero creo también que el peronismo va a terminar incluyendo al FpV en la eventual charla de formar un interbloque entre todos los bloques peronistas. El FpV va a ser parte de esas conversaciones, primero porque Sergio Massa, que es el principal límite para incluir al kirchnerismo, va a salir de la elección muy debilitado y ni siquiera va a seguir con una banca en el Congreso. Segundo, porque -si como anticipan las encuestas- Cristina termina perdiendo en la provincia de Buenos Aires, una Cristina no tan poderosa también va a facilitar ese tipo de conversaciones entre todos los sectores peronistas. Y tercero, porque un interbloque de esas características podría llegar a aspirar a tener el quórum propio. Sería raro que el peronismo no intente articular una mayoría a partir de esas conversaciones.

 

GS: Una victoria de la ex presidenta le permitiría mantener bajo su ala a un sector de los gobernadores. En cambio, una derrota dejaría aislados a los diputados que le responden. Sin un liderazgo claro, la fragmentación podría extenderse hasta 2019.

 

GB: Están los que ya saborean un FpV fracturado en Diputados, con legisladores que saltarán a un presunto interbloque justicialista “oficial” que llegaría a unos 50 escaños, y germinaría casi al mismo tiempo una bancada con la marca Unidad Ciudadana con otros tantos. El massismo perderá a su principal referente, Sergio Massa, y en este mapa de situación dependerá de la estrategia que aplique para ver si se mantiene por fuera del PJ o si decide integrarse al proyectado interbloque peronista.

 

Maximiliano Pullaro a los abrazos, aquí y allá. 
Paoltroni, en la negociación por la ley ómnibus

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