X

El armador de camisa celeste al que Vidal le confió la provincia profunda

De funcionario de Monzó a vidalista puro. El presidente de la Cámara de Diputados recorre el interior ordenando la estrategia 2017. Lupa sobre uno de los pocos PRO bonaerenses.
Por 28/01/2017 10:09

Ángel Manuel Mosca camina buscando algún baño en la planta baja de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. No conoce el edificio. Es diciembre del 2015 y Cambiemos -la alianza electoral que juntó al PRO con la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica de Elisa Carrió, el partido FE del Momo Venegas y Unión por la Libertad, de la hoy ministra de Seguridad, Patricia Bullrich- empieza a desembarcar en los puestos de gobierno a los que llegó por ganarle las elecciones a nivel nacional y provincial al Frente para la Victoria. Hace algunos días que María Eugenia Vidal es gobernadora y su primer objetivo político es conseguir los votos para aprobar el Presupuesto 2016. Mosca sale de una reunión en la que se discute el proyecto con ministros y legisladores. Le pregunta a este cronista dónde está el baño. Todavía le cuesta ubicarse por los pasillos y, encima, sus convivientes de la Cámara que no se la hacen fácil. El Presupuesto se iba a terminar votando a mediados de enero en medio de una crisis post derrota del kirchnerismo que terminó con los bloques peronistas partidos. Mosca empieza a acostumbrarse al despacho del vicepresidente de la Cámara. Es el mismo que, durante algunos años, había ocupado el por entonces primera línea de La Cámpora José Ottavis, cuando tenía poder de lapicera y caja dentro del peronsimo. Ahora, todo se dio vuelta.

Manuel Mosca: 34 años. Presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires. Oriundo de Bolívar. Estudió abogacía y periodismo deportivo. Ex arquero del Club Alem de esa ciudad y actual maratonista aficionado. Casado con la interventora del ACUMAR, Gladys González. Vive en Avellaneda. Trabajó durante años bajo el mando de Emilio Monzó en el Ministerio de Gobierno porteño. Es el encargado de coordinar las mesas seccionales de Cambiemos para las elecciones 2017 en el interior bonaerense. Fue el elegido de Vidal para cerrar los acuerdos legislativos con la oposición. 

A Mosca se lo conoce como el hombre de Vidal en la Legislatura. Fue el designado por la gobernadora para encargarse de que los proyectos que manda el Ejecutivo terminen convirtiéndose en ley. Vidal eligió a un hombre que durante años prestó servicios con Emilio Monzó en el Ministerio de Gobierno porteño. Hoy uno preside la Cámara de Diputados nacional y el otro, la bonaerense. Pero, días atrás, Mosca prefirió al ministro de Seguridad, Cristian Ritondo. “Es mi ídolo”, dijo sobre el jefe político de la Policía bonaerense. 

En esa ocasión, también dijo que los peronistas “a veces son indomables”. Y que ahí es cuando piensa en Ritondo. “Siempre que tengo algún problema en la Cámara digo ‘qué haría Cristian en mi lugar”, recordando el pasado del dirigente PRO como vicepresidente de la Legislatura porteña. Ritondo está en la misma mesa que él en un salón del Hotel Howard Jhonson de San Pedro, a la vera del río Paraná. También está el vicegobernador Daniel Salvador, además de diputados y senadores bonaerenses.  

Luego del primer año legislativo, Mosca puede ufanarse de haber aprobado dos presupuestos provinciales, emergencias en Seguridad, Infraestructura y Administrativa, esta última con un alto rechazo de los gremios estatales que incluyó algunos disturbios el día mismo de la sesión. Pero, para todo eso, tuvo que tener el apoyo del Frente Renovador y de un sector del peronsimo. 

Un diputado massista le resta mérito y aclara: “les tuvimos que juntar los votos durante todo el año”. Aunque la alianza que Vidal y Sergio Massa tejieron legislativamente les dio dividendos a ambos sectores. Coucheado, Mosca se encarga en público de remarcar que todo se hace “con diálogo y alcanzando los consensos necesarios”, siempre explicando que es una cámara con minorías. Lo dice en los medios y se los dice a quienes impulsan, por ejemplo, la autonomía de la localidad de Lima, partido de Zárate, cuando le preguntan durante una recorrida que hizo con otros diputados de la Segunda sección electoral, cuáles son las chances verdaderas de que sea un distrito autónomo. Mosca sabe que el proyecto perdió estado parlamentario y que su compañera de bloque Sandra París volvió a presentarlo. “Estamos dispuestos a dar ese debate”, les responde. En esa recorrida, Mosca también visitó dos clubes, uno en Lima y otro en Zárate, y pronunció las mismas palabras: “Desde la Cámara vamos a aportar nuestro granito de arena”. Le pedían materiales, acelerar trámites de escrituración y de jubilación a los bomberos voluntarios. 

Abogado y periodista, recuerda sus prácticas en Radio Rivadavia a donde a veces le tocaba cubrir partidos del ascenso. Nacido en Bolívar, fue uno de los primeros en el armado de la juventud del PRO en la séptima sección electoral; de aquellos días hay en internet algunos registros fotográficos. Se ve a un Mosca joven, pelo más largo, chomba y haciendo de anfitrión en una visita de Federico Pinedo y Gabriela Michetti.

Hoy tiene 34 años y está casado con la interventora de la Autoridad Cuenca Matanza Riachuelo, Gladys González. Es, desde fines del año pasado, el nuevo presidente de la Cámara de Diputados provincial.

 Durante la primera sesión como presidente de Cámara (Foto: AG La Plata)

 

PURO. Responde al prototipo del ideario PRO, desde su discurso hasta su vestimenta. Para salir a recorrer barrios y entidades calza zapatillas, jeans y remera lisa o camisa celeste. Para las sesiones, saco, pantalón de vestir o jeans, zapatos y camisa casi siempre celeste. Nunca -salvo excepciones- con corbata. 

“Es hiperactivo, ambicioso, exigente. Tiene mucha confianza en sí mismo, sabe a dónde quiere ir y trabaja incansablemente para eso”, describe una colaboradora suya que prefiere reservar su identidad y agrega que, “pese a su histrionismo a la hora de expresarse, también sabe escuchar”. 

Es un miércoles de enero. Tras encabezar la mesa de Cambiemos en la Segunda sección electoral y luego de visitar algunas entidades en Zárate, Mosca vuelve por Ruta 9 y pide ver todas las fotos que le sacaron. Antes, había supervisado el comunicado que estaba por salir a los medios sobre el encuentro político que mantuvo. Pide corregir palabras y sentencia: “Esto no me gusta”. 

ARMADOR. Ahora, el presidente de la Cámara de Diputados, que llegó a ese sillón en el marco del acuerdo entre Vidal y Massa, es, además, el encargado de coordinar las mesas de Cambiemos en el interior bonaerense para las elecciones 2017, un trabajo que se ganó –según cree él mismo- “por conocer la Provincia”. En público, él lo define como “el ámbito donde todos compartimos información de la gestión y de lo que va a ser la campaña” y les explica a los intendentes, concejales y militantes que la elección legislativa que afrontará Cambiemos como primera prueba de gestión es “trascendental”. Es que, de la suerte de la provincia de Buenos Aires, se desprenderá buena parte de la aprobación o no al presidente Mauricio Macri, ya pensando en 2019. Mosca lo sabe y pide a todos “estar juntos”. 

“Caminen, dale, caminen mucho, eh”, les dice a la diputada París y a Julián Vuelgenzú, los dos competidores de lo que fue la interna de Cambiemos en Zárate por la intendencia en 2015. Ella por la UCR, él por el PRO. Los arrima y aclara: “Siempre juntos”. Y se sube al auto para emprender la vuelta de una gira que empezó a las 9 de la mañana y terminó casi a las 8 de la noche con malestar estomacal y cansancio incluidos. 

De la hiperactividad del diputado también opina –esta vez, con nombre y apellido- Fernando Rovello, actual secretario ejecutivo del Instituto de Lotería y  Casinos de la Provincia. “¿Cuándo viste una autoridad de cámara que en enero vaya a La Plata? Y él está ahí. Ahora estamos acá recorriendo y no para”. 

La gestión y su distrito –Bolívar- lo llevaron a entablar una aceitada relación con el jefe comunal, Eduardo “Bali” Bucca (se iniciaron juntos en política hasta que Mosca empezó a militar y trabajar con su actual esposa) y ya logró la foto que busca más de un político: posar con el hijo pródigo de la ciudad, Marcelo Tinelli. En el distrito a Mosca lo conocen y algunos lo recuerdan por sus partidos de tenis y sus días de arqueros defendiendo los colores del Club Alem de Bolívar, el padre del radicalismo, esa fuerza política con la que hoy comparte Cambiemos. Desde Bolívar, un colaborador suyo tuvo que mudarse a La Plata para seguirle el minuto a minuto. Si los vientos y el humor social acompañan, algunos integrantes de Cambiemos le ven al diputado futuro ministerial más que asentándose como candidato a intendente. Son varios los y las bolivarenses que desembarcaron en la Legislatura detrás de Mosca. 

"Delega, le gusta el trabajo en equipo, da líneas generales y después deja que cada uno haga con su propia impronta y es de enojarse cuando las cosas no salen de diez", dice un amigo suyo que además trabaja con él. Y agrega que "se divierte mucho con sus amigos, a veces hasta los llama para que vayan a visitarlo cuando tiene un hueco". 

Hoy es el responsable de contener para que no haya enojos en el armado de las listas legislativas bonaerense, que deberán conformarse bajo algunos parámetros. A la multiplicidad de partidos que integran Cambiemos se le suma también la paridad de género. 

El segundo de Lotería, que trabajó con él durante seis años bajo las órdenes de Monzó, dice -sin sonrojarse- que Mosca, “con Florencio (Randazzo), Emilio (Monzó) y Sergio (Massa), debe ser el dirigente que más conoce la Provincia. Y de su generación no hay nadie que la conozca tanto como él”. 

El presidente de la Cámara le dice a Letra P, cuando se lo consulta por qué Vidal lo puso a armar las mesas seccionales y coordinar parte de la campaña bonaerense: “La verdad, no sé. Debe ser porque conozco la Provincia”. 

Un peronista relata que “hay algunos que no lo quieren en su bloque”. En los días previos a las sesiones, Mosca camina junto a diputados por el corredor legislativo que va desde el palacio legislativo al anexo de la Cámara, por calle 53, varias veces al día. Son más de cien metros, una especie de pasarela del poder político provincial en la que es más frecuente verlo caminando con un opositor que con algún compañero o compañera de bloque. 

De no conocer las instalaciones a recibir a intendentes, legisladores nacionales y a la propia Vidal en su despacho de Presidencia, pasó poco más de un año. En este verano, la agenda de Mosca incluye recorridas todas las semanas a distintos puntos de la Provincia. Dice que va a llevar la Cámara a la calle, algo que sus propios colaboradores asienten gastando kilometraje. Ya hay muchas camisas celestes preparadas.

El armador de camisa celeste al que Vidal le confió la provincia profunda

De funcionario de Monzó a vidalista puro. El presidente de la Cámara de Diputados recorre el interior ordenando la estrategia 2017. Lupa sobre uno de los pocos PRO bonaerenses.

Ángel Manuel Mosca camina buscando algún baño en la planta baja de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. No conoce el edificio. Es diciembre del 2015 y Cambiemos -la alianza electoral que juntó al PRO con la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica de Elisa Carrió, el partido FE del Momo Venegas y Unión por la Libertad, de la hoy ministra de Seguridad, Patricia Bullrich- empieza a desembarcar en los puestos de gobierno a los que llegó por ganarle las elecciones a nivel nacional y provincial al Frente para la Victoria. Hace algunos días que María Eugenia Vidal es gobernadora y su primer objetivo político es conseguir los votos para aprobar el Presupuesto 2016. Mosca sale de una reunión en la que se discute el proyecto con ministros y legisladores. Le pregunta a este cronista dónde está el baño. Todavía le cuesta ubicarse por los pasillos y, encima, sus convivientes de la Cámara que no se la hacen fácil. El Presupuesto se iba a terminar votando a mediados de enero en medio de una crisis post derrota del kirchnerismo que terminó con los bloques peronistas partidos. Mosca empieza a acostumbrarse al despacho del vicepresidente de la Cámara. Es el mismo que, durante algunos años, había ocupado el por entonces primera línea de La Cámpora José Ottavis, cuando tenía poder de lapicera y caja dentro del peronsimo. Ahora, todo se dio vuelta.

Manuel Mosca: 34 años. Presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires. Oriundo de Bolívar. Estudió abogacía y periodismo deportivo. Ex arquero del Club Alem de esa ciudad y actual maratonista aficionado. Casado con la interventora del ACUMAR, Gladys González. Vive en Avellaneda. Trabajó durante años bajo el mando de Emilio Monzó en el Ministerio de Gobierno porteño. Es el encargado de coordinar las mesas seccionales de Cambiemos para las elecciones 2017 en el interior bonaerense. Fue el elegido de Vidal para cerrar los acuerdos legislativos con la oposición. 

A Mosca se lo conoce como el hombre de Vidal en la Legislatura. Fue el designado por la gobernadora para encargarse de que los proyectos que manda el Ejecutivo terminen convirtiéndose en ley. Vidal eligió a un hombre que durante años prestó servicios con Emilio Monzó en el Ministerio de Gobierno porteño. Hoy uno preside la Cámara de Diputados nacional y el otro, la bonaerense. Pero, días atrás, Mosca prefirió al ministro de Seguridad, Cristian Ritondo. “Es mi ídolo”, dijo sobre el jefe político de la Policía bonaerense. 

En esa ocasión, también dijo que los peronistas “a veces son indomables”. Y que ahí es cuando piensa en Ritondo. “Siempre que tengo algún problema en la Cámara digo ‘qué haría Cristian en mi lugar”, recordando el pasado del dirigente PRO como vicepresidente de la Legislatura porteña. Ritondo está en la misma mesa que él en un salón del Hotel Howard Jhonson de San Pedro, a la vera del río Paraná. También está el vicegobernador Daniel Salvador, además de diputados y senadores bonaerenses.  

Luego del primer año legislativo, Mosca puede ufanarse de haber aprobado dos presupuestos provinciales, emergencias en Seguridad, Infraestructura y Administrativa, esta última con un alto rechazo de los gremios estatales que incluyó algunos disturbios el día mismo de la sesión. Pero, para todo eso, tuvo que tener el apoyo del Frente Renovador y de un sector del peronsimo. 

Un diputado massista le resta mérito y aclara: “les tuvimos que juntar los votos durante todo el año”. Aunque la alianza que Vidal y Sergio Massa tejieron legislativamente les dio dividendos a ambos sectores. Coucheado, Mosca se encarga en público de remarcar que todo se hace “con diálogo y alcanzando los consensos necesarios”, siempre explicando que es una cámara con minorías. Lo dice en los medios y se los dice a quienes impulsan, por ejemplo, la autonomía de la localidad de Lima, partido de Zárate, cuando le preguntan durante una recorrida que hizo con otros diputados de la Segunda sección electoral, cuáles son las chances verdaderas de que sea un distrito autónomo. Mosca sabe que el proyecto perdió estado parlamentario y que su compañera de bloque Sandra París volvió a presentarlo. “Estamos dispuestos a dar ese debate”, les responde. En esa recorrida, Mosca también visitó dos clubes, uno en Lima y otro en Zárate, y pronunció las mismas palabras: “Desde la Cámara vamos a aportar nuestro granito de arena”. Le pedían materiales, acelerar trámites de escrituración y de jubilación a los bomberos voluntarios. 

Abogado y periodista, recuerda sus prácticas en Radio Rivadavia a donde a veces le tocaba cubrir partidos del ascenso. Nacido en Bolívar, fue uno de los primeros en el armado de la juventud del PRO en la séptima sección electoral; de aquellos días hay en internet algunos registros fotográficos. Se ve a un Mosca joven, pelo más largo, chomba y haciendo de anfitrión en una visita de Federico Pinedo y Gabriela Michetti.

Hoy tiene 34 años y está casado con la interventora de la Autoridad Cuenca Matanza Riachuelo, Gladys González. Es, desde fines del año pasado, el nuevo presidente de la Cámara de Diputados provincial.

 Durante la primera sesión como presidente de Cámara (Foto: AG La Plata)

 

PURO. Responde al prototipo del ideario PRO, desde su discurso hasta su vestimenta. Para salir a recorrer barrios y entidades calza zapatillas, jeans y remera lisa o camisa celeste. Para las sesiones, saco, pantalón de vestir o jeans, zapatos y camisa casi siempre celeste. Nunca -salvo excepciones- con corbata. 

“Es hiperactivo, ambicioso, exigente. Tiene mucha confianza en sí mismo, sabe a dónde quiere ir y trabaja incansablemente para eso”, describe una colaboradora suya que prefiere reservar su identidad y agrega que, “pese a su histrionismo a la hora de expresarse, también sabe escuchar”. 

Es un miércoles de enero. Tras encabezar la mesa de Cambiemos en la Segunda sección electoral y luego de visitar algunas entidades en Zárate, Mosca vuelve por Ruta 9 y pide ver todas las fotos que le sacaron. Antes, había supervisado el comunicado que estaba por salir a los medios sobre el encuentro político que mantuvo. Pide corregir palabras y sentencia: “Esto no me gusta”. 

ARMADOR. Ahora, el presidente de la Cámara de Diputados, que llegó a ese sillón en el marco del acuerdo entre Vidal y Massa, es, además, el encargado de coordinar las mesas de Cambiemos en el interior bonaerense para las elecciones 2017, un trabajo que se ganó –según cree él mismo- “por conocer la Provincia”. En público, él lo define como “el ámbito donde todos compartimos información de la gestión y de lo que va a ser la campaña” y les explica a los intendentes, concejales y militantes que la elección legislativa que afrontará Cambiemos como primera prueba de gestión es “trascendental”. Es que, de la suerte de la provincia de Buenos Aires, se desprenderá buena parte de la aprobación o no al presidente Mauricio Macri, ya pensando en 2019. Mosca lo sabe y pide a todos “estar juntos”. 

“Caminen, dale, caminen mucho, eh”, les dice a la diputada París y a Julián Vuelgenzú, los dos competidores de lo que fue la interna de Cambiemos en Zárate por la intendencia en 2015. Ella por la UCR, él por el PRO. Los arrima y aclara: “Siempre juntos”. Y se sube al auto para emprender la vuelta de una gira que empezó a las 9 de la mañana y terminó casi a las 8 de la noche con malestar estomacal y cansancio incluidos. 

De la hiperactividad del diputado también opina –esta vez, con nombre y apellido- Fernando Rovello, actual secretario ejecutivo del Instituto de Lotería y  Casinos de la Provincia. “¿Cuándo viste una autoridad de cámara que en enero vaya a La Plata? Y él está ahí. Ahora estamos acá recorriendo y no para”. 

La gestión y su distrito –Bolívar- lo llevaron a entablar una aceitada relación con el jefe comunal, Eduardo “Bali” Bucca (se iniciaron juntos en política hasta que Mosca empezó a militar y trabajar con su actual esposa) y ya logró la foto que busca más de un político: posar con el hijo pródigo de la ciudad, Marcelo Tinelli. En el distrito a Mosca lo conocen y algunos lo recuerdan por sus partidos de tenis y sus días de arqueros defendiendo los colores del Club Alem de Bolívar, el padre del radicalismo, esa fuerza política con la que hoy comparte Cambiemos. Desde Bolívar, un colaborador suyo tuvo que mudarse a La Plata para seguirle el minuto a minuto. Si los vientos y el humor social acompañan, algunos integrantes de Cambiemos le ven al diputado futuro ministerial más que asentándose como candidato a intendente. Son varios los y las bolivarenses que desembarcaron en la Legislatura detrás de Mosca. 

"Delega, le gusta el trabajo en equipo, da líneas generales y después deja que cada uno haga con su propia impronta y es de enojarse cuando las cosas no salen de diez", dice un amigo suyo que además trabaja con él. Y agrega que "se divierte mucho con sus amigos, a veces hasta los llama para que vayan a visitarlo cuando tiene un hueco". 

Hoy es el responsable de contener para que no haya enojos en el armado de las listas legislativas bonaerense, que deberán conformarse bajo algunos parámetros. A la multiplicidad de partidos que integran Cambiemos se le suma también la paridad de género. 

El segundo de Lotería, que trabajó con él durante seis años bajo las órdenes de Monzó, dice -sin sonrojarse- que Mosca, “con Florencio (Randazzo), Emilio (Monzó) y Sergio (Massa), debe ser el dirigente que más conoce la Provincia. Y de su generación no hay nadie que la conozca tanto como él”. 

El presidente de la Cámara le dice a Letra P, cuando se lo consulta por qué Vidal lo puso a armar las mesas seccionales y coordinar parte de la campaña bonaerense: “La verdad, no sé. Debe ser porque conozco la Provincia”. 

Un peronista relata que “hay algunos que no lo quieren en su bloque”. En los días previos a las sesiones, Mosca camina junto a diputados por el corredor legislativo que va desde el palacio legislativo al anexo de la Cámara, por calle 53, varias veces al día. Son más de cien metros, una especie de pasarela del poder político provincial en la que es más frecuente verlo caminando con un opositor que con algún compañero o compañera de bloque. 

De no conocer las instalaciones a recibir a intendentes, legisladores nacionales y a la propia Vidal en su despacho de Presidencia, pasó poco más de un año. En este verano, la agenda de Mosca incluye recorridas todas las semanas a distintos puntos de la Provincia. Dice que va a llevar la Cámara a la calle, algo que sus propios colaboradores asienten gastando kilometraje. Ya hay muchas camisas celestes preparadas.