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Presentó un convenio para la explotación de gas no convencional en el yacimiento, con aval de la provincia de Neuquén y las empresas, pero no aun de los gremios del sector.
Redacción 10/01/2017 10:27

El presidente Mauricio Macri volvió de sus vacaciones en el sur con un anuncio de gestión que dejó al desnudo un acuerdo trunco. En un acto en el Salón Blanco de Casa Rosada, el primer mandatario presentó un convenio para reactivar el yacimiento neuquino de Vaca Muerta, suscrito por el gobierno de la provincia, en manos de Omar Gutiérrez, y empresas del sector. Pero faltó una pata: la del sindicalismo local, liderado por Guillermo Pereyra, quien a pesar de las negociaciones todavía no firmó ningún pacto. 

En un guiño a la provincia gobernada por el Movimiento Popular Neuquino, Macri prometió una “verdadera revolución del trabajo para Neuquén y todo el país”, y denunció que con el gobierno anterior se “instaló la mentira, la corrupción, la no inversión y el derroche”, por lo cual “nos transformamos en un país que importa energía”. Lo escuchaban en primera fila el ministro del área, Juan José Aranguren, el gobernador Gutiérrez y el propio Pereyra.  

El acuerdo establece que el Estado Nacional garantizará hasta 2020 un precio mínimo a los productores de gas, extendiendo el Plan Gas. Por su parte, Neuquén se compromete a no aumentar los impuestos y a mejorar la infraestructura vial en la región, mientras que las empresas que participarán de la extracción de gas en Vaca Muerta (YPF, Total, Pan American Energy, Chevron, Shell y Dow) encararán planes de inversión por 5.000 millones de dólares en 2017, que esperan duplicar el año próximo. 

“Hoy es un día que abre la etapa de futuro para la energía de nuestro país. Argentina tiene la posibilidad de abastecer no sólo su necesidad, sino la del mundo entero”, afirmó Macri, al destacar que “Vaca Muerta representa la segunda reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional”.

El Presidente buscó dejar atrás el acuerdo firmado en julio de 2013 entre las empresas YPF y Chevron para la explotación del yacimiento, un convenio que incluso contenía cláusulas secretas que la Corte Suprema de Justicia ordenó revelar.