Por la vereda del sol

Mientras el 70% de los platenses corren riesgo de inundarse, Bruera pasea por la ciudad

A esa conclusión llegaron la Universidad local y el Conicet. El dirigente peronista comandaba el municipio cuando al menos 89 personas murieron ahogadas en la tragedia de 2013.

Horas después de que la Universidad Nacional de La Plata y el Conicet advirtieran que casi el 70% de los platenses corre alto riesgo de inundarse y que ese escenario es resultado de “la imprevisión política” y “la desmedida explosión inmobiliaria”, el ex intendente Pablo Bruera, responsable del gobierno de la capital provincial durante la trágica inundación del 2 de abril de 2013, que produjo la muerte de al menos 89 personas, se dejó ver en una caminata en soledad por el centro de la ciudad: aprovechó el primer día de sol después de una semana en la que numerosos barrios volvieron a quedar anegados por las intensas y constantes lluvias caídas en la región.  

 

Bruera fue fotografiado por la agencia AG La Plata cuando recorría la cuadra de avenida 7 entre 51 y 53, donde se encuentra ubicada la Legislatura bonaerense. El ex jefe comunal cobró (mala) fama nacional por haber dicho que estaba asistiendo a los afectados por la catástrofe (y haber falseado una foto en Twitter para eso) mientras que, en rigor, se encontraba de vacaciones en Brasil.

 

 

En el mediodía de este miércoles, se mostró relajado. De hecho, saludó y sonrió para la cámara.

 

El riesgo que siguen corriendo los platenses a más de tres años de aquel desastre humanitario es acaso el dato central que surge del informe difundido este martes, que es, a su vez, resultado de una investigación interdisciplinaria realizada a partir de la peor inundación de la historia de la región capital bonaerense.

 

Según informó el portal Infoplatense, el informe subraya que la población y la gestión política local enfrentan la amenaza con improvisación y total desprotección.

 

Concretamente, el 67,88% de los pobladores de La Plata enfrenta un nivel muy alto o alto de riesgo de inundarse. De un total de población de 778.924 habitantes, existen 480.518 personas (67,88%) en nivel muy alto o alto de riesgo; 148.428 habitantes (19,06%) en nivel medio y sólo 101.286 habitantes (13,06%) con bajo nivel de riesgo a inundarse.

 

Las razones de la inundación de 2013 pueden distinguirse en dos grandes grupos: la natural y la humana. El cambio climático y la cantidad de agua caída, la primera; la imprevisión política y la desmedida explosión inmobiliaria, en el segundo rubro, detalló el sitio.

 

La última referencia golpea directamente a Bruera: su reforma del Código de Ordenamiento Urbano –la norma que establece los usos del suelo en cada zona del territorio- les dio a los desarrolladores inmobiliarios amplias libertades para promover, al calor de la bonanza económica de aquellos años, la construcción de una impresionante cantidad de edificios que aumentaron sensiblemente la densidad de población en el casco fundacional y colapsaron el sistema hidráulico. A ello se sumó la falta de mantenimiento de los arroyos que conducen los excedentes pluviales hacia el Río de La Plata y la ausencia absoluta de un plan de inversión en infraestructura de desagües.

 

“La población y gestión de La Plata (a diferencia de la de Berisso y Ensenada, explican) enfrentan la amenaza con improvisación y total desprotección a pesar de que los sucesos de 2002, 2008 y 2013 fueron cada vez más catastróficos”, se indica en el documento y se advierte que “nunca fueron tenidos en cuenta” los estudios previos a la inundación del 2 de abril, que alertaban sobre una posible catástrofe de esa magnitud y que tampoco fueron escuchadas las demandas de asambleas de inundados, apuntó Infoplatense.

 

MÁS PROBLEMAS PARA BRUERA. El informe indica una diferencia sustancial entre el distrito de La Plata y los dos costeros. “Nunca se llegó a plantear un Plan Director o Plan Urbano Territorial que orientara el crecimiento por extensión / densificación y/o consolidación hacia lugares ambientalmente seguros, lo cual se visualiza en: la escasa restricción a la ocupación de las planicies de inundación de los arroyos, o al proceso sistemático de entubamiento de los mismos; la ausencia de gestión y/o control del incremento de las superficies impermeables de la construcción de la ciudad; la falta de previsiones de la cíclica ocurrencia de estos fenómenos, que en muchos barrios han sido recurrentes; la falta de gestión y seguimiento de la ocupación de la zona rural por invernaderos que aumentaron exponencialmente en las últimas décadas”.

 

El estudio también aborda la situación por la que atraviesan las asociaciones de vecinos organizados tras la tragedia de 2013 y la relación de éstas con el poder político y judicial. “Se detecta un bajo nivel de respuesta estatal a las demandas de la Unión de Asambleas Barriales”, se lee en el documento. Y enumeran: “Esclarecimiento total del número de víctimas fatales”, “subsidios para las familias afectadas”, “obras que brinden a futuro el grado de protección necesario”, “revisión del Código de Ordenamiento Urbano”, “plan de contingencia ante posibles situaciones extraordinarias”, “atención y contención profesional a las personas afectadas” y “justicia y castigo a los responsables de la catástrofe”.

 

karina milei tiene sello en buenos aires: quien quiera venir que venga
Daniela Ortíz, directora de Seguridad Vial en el gobierno de Javier Milei

También te puede interesar