Política

Crecimiento con justicia social, desafío de la Alianza del Pacifico

Los presidentes de los países miembros del bloque marcaron la inclusión como el principal objetivo. También saludaron la incorporación de Argentina como estado observador.

La reunión de los presidentes en el marco de la XI Cumbre de la Alianza del Pacifico se inició este viernes en el Hotel Patagónico de Puerto Varas con una coincidencia generaliza: el desafío es que el crecimiento económico -ítem cumplido con creces por la Alianza en estos años- sea con inclusión o, como dijo la anfitriona, Michelle Bachelet -curiosamente en el aniversario del fallecimiento de Juan Perón- con "justicia social".

 

La mandataria abrió, poco después de las 10 (hora local), el encuentro de los jefes de Estado. La cumbre se realiza en Chile porque justamente el país trasandino es el que recibe la presidencia pro tempore del organismo de manos de Perú, mandato que mantendrá durante un año.

 

La presidenta negó que el Brexit vaya a frenar la tendencia del mundo a organizarse en bloques regionales y, en ese sentido, abogó por la continuidad de la Alianza (creada hace cinco años) que, dijo, "nos permitiría hacer crecer uno o dos puntos el PBI de nuestros países en los próximos años".

 

Pero, en lo que fue una constante en los discursos de los presidentes, Bachelet dijo que el crecimiento económico tiene que ser más inclusivo, con justicia social y con controles ambientales porque, de lo contrario, "se generan tensiones sociales que terminan poniendo en peligro el propio crecimiento".

 

La presidenta también hizo mención indirecta a la gran dependencia económica que tiene Chile del cobre -hoy a la baja, como casi todas las materias primas americanas- y pidió trabajar para no depender solo de la exportación de esas mercancías. En esa línea, abogó por bienes y servicios con valor agregado y por la promoción de la educación y el equilibrio entre capital y trabajo.

 

Como luego harían sus pares, Bachelet saludó la incorporación de Argentina como estado observador a la AP e hizo una mención a la historia de la región -la única escuchada hasta ahora en la Cumbre- acerca del sueño de los padres fundadores de la integración que, dijo, "durante un siglo fue solo un eslogan pero hoy, en un mundo globalizado, es una realidad palpable". Finalmente, como también haría el resto de los mandatarios, saludó el acuerdo de paz en Colombia entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC.

 

El turno siguiente fue para el peruano Ollanta Humala, que culminó su presidencia pro tempore e hizo un detallado repaso de las gestiones llevadas adelante en su gestión. Entre otros puntos, explicó que se pasó de 32 a 49 estados observadores y pidió avanzar con la marca Alianza del Pacífico como "certificación de calidad".

 

Juan Manuel Santos, de Colombia, disfrutó de los elogios generalizados por lo que probablemente lo deje en la historia de su país: el acuerdo con las FARC que, según dijo, está casi finalizado. También Santos habló una "integración incluyente" y planteó que "el desafío del mundo que cree en el libre comercio es convencer a la gente que" - dijo poniendo al Brexit como ejemplo- "no se siente parte y cree que lo perjudica".

 

"Ya está probado que el libre comercio genera bienestar, señaló el colombiano, pero tenemos que trabajar en "vender" que en la Alianza también somos líderes en inclusión social  y no solo en el libre comercio". Finalmente, Santos calificó a la Argentina como "un jugador importante en la región", saludando su participación en la AP.

 

Por último, Enrique Peña Nieto, presidente mexicano, también apeló al tópico de la inclusión social, afirmando que el crecimiento y la integración de nueva generación tienen que ser incluyentes. "Que no se deje atrás a la gente ni a las personas", concluyó el mexicano, que también destacó la importancia de la paz en Colombia. 

 

Manuel Calvo, ministro de Gobierno de Córdoba.
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