Relato

Las manos en el tiempo

A partir de una iniciativa parlamentaria que pide reactivar la investigación de uno de los grandes misterios nacionales, el autor se sumerge en la "fantasmal mitologia de mutilaciones" del peronismo.

El tiempo pasa inexorable. Lo que era actualidad vibrante ayer hoy es apenas una nostalgia de pocos. Y cuanto más pasa, más ilegible se torna el texto histórico. Se descompone el acontecimiento hasta la ceniza, igual que un cadáver.

 

Digo esto porque para un nacido en 1964, como quien esto escribe, los acontecimientos fusiladores de 1955 se asemejaban más, como imaginario, a las odiseas de Ulises que a un punto cúlmine de la política argentina. Las sirenas que encantaban al marino eran parecidas a las de los patrulleros que impusieron una dictadura; sus sonidos, iguales al zumbar de los aviones que bombardearon la Plaza.

 

Y el tiempo pasa inexorable. Para los jóvenes, Juan Domingo Perón huele a mármol o a bronce; es decir, a nada humano.

 

La aparición de esta noticia acerca del pedido de los senadores justicialistas de aplicar la ley Antiterrorista a los mutiladores de Perón es traer las cosas desde el tiempo. Y el tiempo pasado siempre merece una mínima explicación. Espero ser menos académico que gráfico.

 

Para tener una idea de la significación afectiva de las manos de Perón, de su simbólica presencia, creo que bastarán dos ejemplos. En una Plaza de Mayo colmada como nunca, el viejo elevaba las manos a la altura de las orejas, apenas por delante de su cabeza, con las palmas hacia dentro y las movía con una intermitencia eléctrica. Bastaba ese saludo para que los cabezas negras explotaran de júbilo. Era el previo ritual a la voz del Primer Trabajador, El General, quien con los años se convirtió en un león herbívoro, aunque no tan domesticado. Las manos de Perón fueron al peronismo, lo que las de Mozart a la música. Sólo un personaje se animó a fingirlo: Alberto Castillo, cantor popular si los hubo. El de él es el segundo ejemplo. Sólo a la magnífica performance tanguera de Castillo –médico devenido en cantante- la masa peronista le permitió fingir hacer el ademán “igual que El General”.

 

Una madrugada (presumiblemente) las manos de Perón desaparecieron. En el peronismo hay una fantasmal mitología de mutilaciones. En el peronismo, los íconos son más importantes que las ideas. Perón, el mismo que contempló con hipnótica devoción el cuerpo de Eva, la abanderada de los humildes, con los rasgos tiesos y brillosos y la anatomía vejada en todos los sentidos. Pero esto de las manos superó todas las supersticiones y aún el cinismo.

 

Juan Domingo Perón –tres veces presidente argentino- había muerto el 1 de julio de 1974. Su cuerpo, embalsamado y enterrado en un ataúd en la tumba familiar, descansaba en la Chacarita.

 

En julio de 1987, 13 años después de su muerte, el Partido Justicialista “recibió una carta anónima, que afirmaba que las manos de Perón habían sido robadas de su tumba, junto con su gorra militar y su espada. La misiva exigía también que el partido pagase 8 millones de dólares en rescate por su restitución”, según cuentan las fuentes. Rápidamente se constató que las manos y los otros objetos –entre los que no se mencionaba un poema dedicado a Isabel, su tercera esposa- habían desaparecido.

 

Los forenses examinaron los cortes y se animaron a afirmar que habían sido “quirúrgicos”, es decir, producidos por profesionales. Otros opinaron que los profanadores habían usado una sierra eléctrica.

 

El Partido Justicialista se negó a pagar el rescate. “Se inició una investigación criminal bajo la dirección del juez Jaime Far Suau. Aunque seis hombres fueron arrestados y cinco procesados, ninguno fue acusado formalmente en relación con el incidente”, señalan las investigaciones.

 

En el libro Perón, la otra muerte (1997), de Nabot y Cox, se sugiere una cadena de asesinatos entroncados por la pesquisa. Servicios, logias, siniestras organizaciones y siniestros propósitos completaron el enigma que todavía no consiguió una respuesta. Y el tiempo pasa.

 

El autor es periodista.

 

Toto Caputo pone en marcha la Fase 2
La Libertad Avanza en Río Negro. Se trabaja para la oficialización del partido de Javier Milei en Río Negro.

También te puede interesar