EL NÚMERO DE LA BESTIA

Bergoglio rechazó la donación de Macri para la ONG Schollas Ocurrentes

El Papa se negó a recibir los 16.666.000 pesos que el Presidente había decidido obsequiarle a la fundación con sede en Roma. Vuelve a congelarse una relación que la Casa Rosada intentaba relanzar.

El jueves pasado, el presidente Mauricio Macri pudo constatar en carne propia que el camino para descongelar la tirante relación que mantiene con el papa Francisco tendrá más espinas que las esperadas. Tal como anticipó Letra P (ver aparte "El número de la Bestia..."), la donación que ordenó el jefe del Estado para la Fundación Pontificia Scholas Occurrentes por 16.666.000 pesos le cayó muy mal a Jorge Mario Bergoglio y, apenas supo del monto y la decisión, ordenó devolver el dinero del obsequio. La información fue dada a conocer este sábado por La Nación. Según la periodista Elisabetta Piqué, corresponsal en el Vaticano, el jefe de la Iglesia les mandó una nota a los titulares de la fundación, donde les dijo que "el Gobierno argentino tiene que acudir a tantas necesidades del pueblo, que no tienen derecho a pedirle un centavo".

 

El mensaje, como es habitual en Bergoglio, encierra en pocas palabras parte de la crítica que el pontífice argentino ha hecho circular en distintos entornos sobre el gobierno de Cambiemos. A los ojos del ex arzobispo porteño, son "tantas las necesidades del pueblo" que es innecesario que el presidente Macri utilice un subsidio y una donación para reconstruir el vínculo institucional.

 

La directiva de Bergoglio fue a parar a las manos de los dos directores de la fundación pontificia: José María del Corral y Enrique Palmeyro. Se trata de los dos encargados argentinos de la ONG y de las mismas personas que habrían sugerido al Gobierno nacional la realización de un gesto presidencial en forma de dinero para congraciarse con el Papa. El tiro, tal como les habían anticipado otros interlocutores pontificios, corría el riesgo de salirles por la culata, especialmente por la cifra que eligieron el mandatario Macri y su jefe de Gabinete, Marcos Peña: una donación de 16.666.000 pesos. Ante el rechazo bergogliano, del Corral tuvo que llamar a Peña para ponerlo en autos. El rastro del malestar está reflejado en la nota formal que le enviaron al jefe de los ministros el jueves pasado.

 

"Tenemos el agrado de dirigirnos a Ud. para transmitirle la alegría del Santo Padre por el decreto referido que le otorga a Scholas reconocimiento oficial, legalidad y estabilidad en la Argentina. Asimismo, queremos informarle que, teniendo en cuenta que hay quienes pretenden desvirtuar este gesto institucional realizado en el marco de la ley 26.985, con el fin de generar confusión y división entre los argentinos, y de acuerdo a los comentarios telefónicamente compartidos, convenimos en suspender el aporte económico no reintegrable de 16.666.000 destinado a sufragar los gastos de personal, infraestructura y equipamiento de la sede central de nuestro país. Procuraremos obtener este necesario aporte en lo inmediato a través de los organismos multilaterales de crédito y de la ayuda de privados", explicaron los dos titulares de las "Schollas".

 

Según había informado este portal, "el decreto 711/2016, publicado en el Boletín Oficial, dice en su artículo 1: ‘Otórguese a la Fundación Pía Autónoma de Derecho Pontificio Scholas Occurrentes  un aporte financiero no reintegrable con cargo de rendición de cuentas por un monto de pesos dieciséis millones seiscientos sesenta y seis mil ($ 16.666.000), destinados a sufragar los gastos de personal, equipamiento e infraestructura de la sede central en nuestro País durante el presente año’”.

 

La aparición del 666 en los aportes ordenados por el macrismo al programa social que más promociona el Papa fue el punto final de una jugada que arrancó torcida, pero empeoró en los días posteriores, cuando Peña decidió enviar al subsecretario de Culto, Alfredo Abriani. Había sido enviado para entregarle al Papa el decreto 711/2016, pero cuando llegó a Roma para participar del evento,  Abriani tomó el micrófono, tuvo un breve intercambio con la moderadora y se sinceró, entre risas nerviosas y ante la atenta mirada de Francisco: “No importa, no está el decreto, pero es un detalle”.

 

Algunos funcionarios dicen que el olvido de Albriani fue a propósito, porque ya sabía que la cifra y la donación iban a promover más malestares de parte de Francisco. La bronca, efectivamente, comenzó a incrementarse cuando el aparato de comunicación de la Casa Rosada quiso instalar que el Gobierno estaba recuperando la relación con Francisco con guita.

 

El primer mensaje bergogliano fue en boca de Juan Grabois, dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), que le contestó a Macri desde el matutino Página 12. “El que piensa que por darle plata, máxime fondos públicos, a una fundación, escuela, ONG, cooperativa o movimiento popular por el sólo hecho de estar directa o indirectamente vinculada al Papa está haciendo un ‘gesto a Francisco’ es realmente un pelotudo, además de un corrupto y un prevaricador”, disparó.

 

“Si el Estado financia una organización debe ser por su capacidad para mejorar la realidad del pueblo de la Nación. Schollas hace una tarea enorme en la Argentina y todo el mundo, es por eso que merece el acompañamiento del Estado. Pero presentarlo como un favor al Papa es una barbaridad y algo que de ninguna manera él aceptaría en esos términos. Se ve que no conocen a Francisco”, acotó el titular de la CTEP. Dos semanas después, Bergoglio selló esos dichos con un duro rechazo a la donación que, encima, llevaba el número de la Bestia.

 

El freno de la donación cayó mal en el entorno presidencial desde que Peña fue anoticiado por del Corral, el hombre del Papa que, dentro de la curia porteña, tuvo en sus manos la administración de los millonarios subsidios que aporta la comuna a los colegios católicos privados de la capital. A pesar de las gestiones del conocido de Peña, el rechazo a la donación se hizo efectiva de inmediato y se transformó en el primer aporte de dinero que envió el Presidente para apoyar las obras de caridad del Vaticano y que fue rechazado de plano, dentro de un novelón que, dentro de la Iglesia, es leído como "una campaña sucia del PRO contra el Papa", sostenida, entre otras figuras, por la referente barrial del macrismo Margarita Barrientos, que denunció tres años después que no había sido recibida por el Papa, cuando en realidad nunca había sido invitada, sino trasladada a Roma junto a el orfebre Juan Carlos Pallarols, cuya relación con Bergoglio está profundamente deteriorada.

 

Beltrán Benedit, diputado de La Libertad Avanza por Entre Ríos, en una visita a la exposición rural de Federal, en el norte de la provincia.

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