Acompañada por Scioli y el ex presidente brasileño Lula da Silva, la Presidenta salió con los tapones de punta tras la denuncia que salpica a la cúpula del macrismo.
La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, desembarcó en José C. Paz, junto al gobernador bonaerense y candidato presidencial del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, y el ex mandatario de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, en el marco de la inauguración de la decimoquinta Unidad de Pronta Atención 24hs.
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Durante su discurso, la jefa de Estado le pidió a Scioli “redoblar el esfuerzo” para continuar con “la transformación llevada a cabo durante estos doce años sin acceder a los mercados de capitales”.
Con cierto tono polémico, aprovechó su alocución para referirse al conflicto en Europa por el aluvión de inmigrantes y, en especial, a la imagen del niño sirio que murió ahogado y conmovió al mundo entero. "No quiero parecerme a los que dejan morir gente en bodegas de barcos", subrayó.
Acto seguido, regresó discursivamente a la campaña electoral, y cargó en duros términos contra la cúpula del Gobierno porteño, a raíz del escándalo que envuelve al candidato a diputado Fernando Niembro, al deslizar que “quienes nos insultaban y agraviaban, hoy tienen el choripán de 22 millones de pesos más caro de la historia”.
A su turno, el postulante presidencial del oficialismo remarcó la creación de los novedosos centros sanitarios, y envioó un guiño a la Preesidenta: “Como le gusta decir a usted, esto no es ni fue magia, sino un Estado presente".