ESCÁNDALO PRO

Triste y solitario final

Fernando Niembro enfrentará a la intemperie un proceso judicial pesado. Su problema personal ya no es problema del PRO. Por el contrario, el macrismo busca convertir la debilidad en fortaleza.

El PRO quiere dejar el escándalo atrás. La vinculación de un candidato de su espacio con maniobras ilegales lo puso en jaque ante la opinión pública, particularmente porque al partido amarillo se lo apuntaba por no cumplir con dos de sus lemas repetidos de campaña: la transparencia y la lucha contra la corrupción. Ahora, fuera de la lista, caído en desgracia, el periodista Fernando Niembro se quedó solo. Y así, a la intemperie, deberá enfrentar un proceso judicial en su contra que inició este viernes el fiscal federal Ramiro González, que lo imputó por el presunto delito de lavado de dinero por las contrataciones millonarias del Gobierno de la Ciudad con su empresa, La Usina Producciones.  

 

El final de Niembro es triste y solitario. Porque en el PRO avisan -según le dijeron a Letra P dirigentes de la mesa chica de Mauricio Macri- que el entuerto judicial del comentarista ya no es problema del PRO. Es más: en busca de salir del barro lo mejor posible -incluso sacando algún rédito favorable-, el macrismo intentará convertir la debilidad en fortaleza. "Frente a la corrupción, somos distintos y mejores que el kirchnerismo", es el mensaje.

 

La serie de contrataciones entre el periodista y el Gobierno porteño sacudió el tablero mediático y político. Durante días no se habló de otra cosa y, para colmo, desde el diario Tiempo Argentino, matutino que primero publicó las irregularidades comerciales, se hacían conocer nuevas contrataciones.

 

La presión fue tal que Niembro abandonó su candidatura y dejó de ser la cabeza de lista de diputados nacionales del PRO en la provincia de Buenos Aires. Nadie lo corrió de ese lugar. Él mismo tomó la decisión y, a regañadientes, Macri aceptó.

 

Como informó este medio, el candidato a presidente de Cambiemos lo sostuvo hasta último momento. Incluso lo respaldó enfáticamente ante sus ministros y operadores en la reunión de Gabinete del miércoles por la mañana en el Centro Cultural Recoleta, apenas unas horas antes de la declinación. Muchos de los integrantes del “dream team” de Macri pedían su cabeza desde hace días, pero el líder del espacio siempre batalló para que persistiera y mantuviera su candidatura.

 

El intento fue en vano.  Horas después, Niembro se comunicó con Macri para informarle que abandonaba la postulación. Luego, hizo lo propio con Gabriela Michetti y María Eugenia Vidal. Más tarde, recibió a Marcos Peña (secretario de Gobierno) y Miguel De Godoy (secretario de Medios) en su casa y les entregó una carta con la que hizo pública su dimisión.

 

Con la decisión tomada, en la mesa de campaña nacional y en la bonaerense sintieron una sensación de “alivio”. Ni Vidal ni los colaboradores que diseñan las actividades proselitistas querían que los principales candidatos del PRO tuvieran que seguir explicando ante la prensa su visión sobre el caso Niembro y soportar el desgaste de defenderlo.

 

Por otra parte, los legisladores porteños activaron un plan este jueves para salir del barro del escándalo por las contrataciones y contraatacar al oficialismo nacional. Les salió bien y el fallo que anuló las elecciones en la provincia de Tucumán colaboró con la idea de correr el eje de de la agenda.

 

Niembro dejó de ser un problema para el PRO, o al menos eso entienden y se proponen en el espacio amarillo. Como se hizo ayer en la Legislatura porteña, los candidatos macristas van a usar el caso Niembro como diferenciación del kirchnerismo.

 

En el PRO explican que si el ex candidato a diputado, en medio de sospechas de corrupción y lavado de dinero, se presentó ante los tribunales judiciales y aportó toda la recomendación pertinente, los funcionarios kirchneristas que atraviesan una situación similar deberían hacer lo mismo. Una “mojada de oreja” para correr el eje de la discusión y olvidar rápido el mal trago.

 

Mientras el kirchnerismo porteño pidió interpelar a Macri, Vidal y al jefe de Gabinete de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, el PRO respondió con un repudio a los dichos de Axel Kicillof sobre Victoria Donda, un pedido para que Aníbal Fernández se presente ante la Justicia y un beneplácito por el fallo de Tucumán. Todos temas que generan urticaria en el Gobierno nacional.

 

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