Patagonia

El Banco Patagonia se aferra a su negocio inmejorable con Río Negro

El presupuesto provincial pasa por sus bóvedas. Pero el contrato vence en 2016. El gobernador Weretilneck promueve un nuevo banco oficial, pero el botín podría seguir en esa entidad privada.

El Banco Patagonia, como herramienta financiera de la provincia de Río Negro, tiene en sus manos un negocio perfecto desde hace 20 años. Todo el dinero del presupuesto provincial (el que se destina a sueldos, viáticos, pagos a proveedores, etc.) pasa por esta entidad bancaria, lo que le representa un volumen incalculable de dinero girando permanentemente en la rueda financiera. Pero, como si esto fuera poco, recibe cada año un promedio de 29 millones de pesos por parte del gobierno provincial en concepto de pago por contener las cajas de ahorro donde se depositan los sueldos de los más de 55 mil empleados y funcionarios estatales.

 

El próximo año, el vínculo de la entidad bancaria con el estado rionegrino llega a su fin y la provincia deberá definir un nuevo agente financiero que se haga cargo de contener el dinero de todos los rionegrinos. Ante esta situación, y si bien aún no se han realizado negociaciones o conversaciones  oficiales, ya se pueden vislumbrar los primeros movimientos tendientes a definir la situación en los próximos meses.

 

Hasta el año 1995 la provincia de Río Negro, como tantas otras, contó con un banco propio que cumplía una doble función: ser un agente financiero y a su vez un banco de fomento para la producción. Pero, como toda entidad con un rasgo de soberanía por aquella década, desapareció para dar paso a empresas privadas que se erigieron rápidamente al abrigo del dinero estatal.

 

Más allá de coincidir con las políticas neoliberales que se pregonaban por aquella época, el Banco de Río Negro tiene historia propia en su derrumbe: un vaciamiento sistemático a través de préstamos millonarios a empresas insolventes. A partir de ahí, la debacle y el cierre.

 

El Banco Patagonia se crea en 1996, cuando el desconocido mayorista Banco Milde S.A. adquiere el 85% del capital social del Banco de Río Negro, y obtiene un contrato por una década. Su crecimiento siempre ha estado ligado al Estado provincial y, gracias a eso, ha logrado extenderse con sucursales en diferentes puntos del país. Al cumplirse el plazo de contratación, en el año 2006, luego de meses  de negociaciones la provincia llama a licitación de la cual participa, además, el Banco Nación.

 

Finalmente, con ofertas en mano, la comisión legislativa encargada de definir al mejor postor opta por renovar el acuerdo con Patagonia.

 

Aunque los contratos vencen en 2016, la puja y las demostraciones de fuerza ya comenzaron en la provincia. Los primeros movimientos estratégicos parecen querer demostrar que es el gobernador Alberto Weretilneck, quien tiene la sartén por el mango y quien pretende imponer todas las condiciones en el nuevo contrato, sea con ésta o con otra empresa.

 

La sartén por el mango

 

En plena campaña electoral, y de apuro, el candidato del Frente para la Victoria, Miguel Pichetto, salió a anunciar una de sus más ambiciosas propuestas: crear un banco propio, recuperar autonomía financiera y además buscar fomento a la producción. Por su parte, Weretilneck –quien finalmente ganó la compulsa electoral- declaró, ante pregunta expresa de la prensa, que ése era un proyecto inviable.

 

Pero nada en la realidad es lo que parece en campaña y hoy quien decide abrir la discusión por un banco propio es el mismo gobierno provincial. De hecho, la creación de una comisión legislativa para la reapertura de un banco provincial fue un proyecto presentado por el legislador de Unidos por Río Negro, Ricardo Ledo, a inicios de 2014, pero el mismo, luego de perder estatus legislativo, fue rescatado por el vicegobernador, Pedro Pesatti. Finalmente se constituyó la comisión y tuvo su primera reunión.

 

Durante el encuentro, los representantes del gobierno provincial dejaron muy en claro que la intención no es hacerle sombra al Banco Patagonia. Por el contrario, piensan en un banco de fomento pero no de financiación.

 

“Será un Banco de fomento (…) Es imposible que un banco provincial, como el que estamos pensando, sea un agente financiero”, declaró a la prensa el legislador elector por Juntos Somos Río Negro (JSRN) Rodolfo Cufré, apenas horas después de que se pusiera en funciones la comisión para la apertura de un banco provincial.

 

Cufré, que además es el titular de la Asociación Bancaria de Viedma y actual secretario legislativo, se convirtió en el vocero del gobierno provincial, que va abriendo paraguas ante este nuevo escenario.

 

Pero no es el único que opina que de acá al vencimiento de los contratos se pueda crear la propia quimera. “Me parece que puede ser un error pensar que este banco es el que va a asumir el rol de herramienta financiera de la provincia, creo que no nos van a dar los tiempos. Tampoco es posible pensar en un banco de 39 sucursales que se habían armado de forma simultánea”, expresó en consonancia el legislador Ledo.

 

“Creo que algunos se imaginan que la creación del banco significa mover automáticamente al agente financiero; creo que esto es imposible plantearlo hoy. No necesariamente tenés que pensar en un banco para atender ese servicio. Hay herramientas que hoy no están al alcance de la producción en Río Negro. Que no se transforme en un agente de financiamiento del Estado, sino que tienda a impulsar las actividades privadas. Yo creo que el Ejecutivo no tiene ninguna intención de cambiar al agente financiero por ahora”, remarcó el impulsor original del proyecto.

 

Los intereses de un negocio millonario

 

“Si hay intenciones es porque hay caja”, le contó un testigo accidental de las negociaciones a Letra P. “Crear un banco o marcarle la cancha a Banco Patagonia puede ser cualquiera de las dos, lo único que es claro en toda esta movida es que el beneficio que se busca es económico”.

 

Casi 10 mil millones de pesos conforman el presupuesto provincial de 2015 y se espera que para el próximo año aumente en por lo menos el 20 por ciento. Toda esa masa de dinero se destina en su mayoría para gastos corrientes, y más del 60 por ciento se utiliza para pagar sueldos a empleados y funcionarios.

 

El pago de sueldos, el pago a proveedores y la coparticipación a municipios, entre muchos otros movimientos, se realizan a través de los servicios del Patagonia. Un servicio, además, que luego de 20 años está más que aceitado. Bajo ese panorama, resulta difícil pensar en una transición pacífica, si la relación se interrumpiera.

 

De las corridas bancarias hasta Iron Mountain

 

Actualmente, el socio mayoritario del Banco Patagonia (58,96 por ciento de las acciones) es el Banco Do Brasil, y el socio minoritario es la provincia de Río Negro con el 3,1 por ciento del paquete.

 

En los últimos años, la entidad ha sido noticia en los medios nacionales por salpicaduras que han dejado grandes escándalos y tragedias, como el incendio -presumiblemente intencional- del mega archivo de Iron Mountain. Banco Patagonia era uno de los que utilizaban los servicios de la empresa.

 

En septiembre de 2014, la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, acusó a cuatro bancos de estar detrás del alza de la cotización del dólar ilegal para provocar desestabilizar al gobierno. Uno de ellos era precisamente, el Banco Patagonia.

 

Las armas del Patagonia

 

Hasta el momento el Banco Patagonia -que ya ha manifestado su intención de renovar los contratos- se viene mostrando como un corderito manso que se mueve con el rebaño. Sin embargo hay uñas  y dientes afilados atrás de esa apariencia tranquila.

 

El Banco Patagonia no ha tenido ningún reparo en violar leyes perjudicando a los trabajadores que tiene de clientes. En el año 2012 llovieron demandas luego de que ¡retuviera el sueldo de miles de empleados estatales nacionales antes de que estas pasaran a manos del Banco Nación, tal como lo establecía la Ley. Los montos retenidos de los sueldos eran para cubrir las deudas de cada uno de los agentes estatales en materia de préstamos personales y tarjetas de crédito.

 

La ley establece que esas retenciones no pueden superar el 20 por ciento del monto total de los ingresos. Patagonia retuvo el 100 por ciento. Un año después, volvió a hacer lo mismo con agentes de la Policía Federal.

 

En la provincia de Río Negro, el Banco Patagonia maneja las cuentas sueldo de 55 mil empleados estatales, a quienes les ofrece de manera automática préstamos personales y tarjetas de crédito. Además, por la red de sucursales que se han establecido en toda la provincia, y la falta de competencia, todos los servicios bancarios terminan monopolizándolos esta entidad. Bajo esa premisa, los rionegrinos se encuentran rehenes del Banco.

 

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