Luego del papelón

Soria busca aliados para desplazar a Pichetto del PJ

La derrota no es gratis para la estructura del peronismo rionegrino. Buscan un plazo para cambiar autoridades.

Miguel Ángel Pichetto sabe que para algunos sectores del Frente para la Victoria tiene los días contados en el Partido Justicialista de Río Negro. La derrota en manos del naciente espacio de Alberto Weretilneck Pedro Pesatti dejó expuestas las miserias de un armado que debe reorganizarse para volver a ser competitivo.

 

En el marco de la reestructuración, la presión de la familia Soria es un aditivo fundamental  para que la posta pase de Viedma a General Roca.

 

La compleja relación con Martín Soria, siempre tumultuosa, tendrá otro capítulo llamativo luego de las PASO cuando se ponga en juego las candidaturas a diputados nacionales de Martín Doñate y Silvia Horne, dos referentes cuestionados por donde se los mire desde el pichettismo que entiende esas postulaciones como el anticipo de una dolorosa derrota interna.

 

La orden de bajar a la lista de Javier Iud, de los intendentes más fieles que reclutó Pichetto y que estalló en los medios cuando se enteró que lo dejaban afuera de todo, demostró que los ánimos están caldeados y la sangría dirigencial puede tocarle hasta el propio senador que prefirió el silencio a las estruendosas palabras.

 

El principal impulsor del recambio es Soria, hoy vicepresidente del partido. Lo que se espera luego de agosto, si no hay un movimiento anticipado, para que se cobren los costos de la derrota provincial, es una reunión del Consejo partidario. “No podemos seguir cometiendo los errores que dejaron al Justicialismo en esta situación”, advirtió el roquense.

 

Algo de eso se escuchó el mismo 14 de junio, cuando muy cerca de General Roca, en Cipolletti, Weretilneck festejaba el histórico triunfo, aunque Pichetto trataba de despegarse de los errores en la campaña. “Soria, Maru Martini, mi hijo, son parte de una generación de dirigentes que son muy importantes. Iud, que hizo una gran elección en San Antonio Oeste son figuras que bordean los 40 años y forman parte de la renovación en el peronismo”, le comentaba Pichetto a Letra P entre el llanto de sus militantes.

 

Cada una de las definiciones, en la previa de que se impusiera desde Nación una lista ultrakirchnerista, son el exponente de la transición que se espera en el Alto Valle. “Debemos reconducir nuestro partido para ponerlo de pie y contagiarlo de aquellos sueños que los rionegrinos compartieron con mi padre cuatro años atrás”, comentaba el hijo de Carlos Soria, a horas del fracaso del FpV en todo Río Negro. 

 

Ante las advertencias de que irán por el máximo cargo, desde el peronismo capitalino preparan la resistencia, que parecía anticiparse en el rumor de un llamado urgente para esta semana aunque la alerta terminó diluyéndose. La falsa alarma movilizó a los allegados de la actual conducción para resistir cualquier situación de última hora.

 

Si lo quieren echar, se va a ir antes”, le comentó a este portal un allegado. “El esquema se corre con el orden actual”, advierten en Viedma, que anticipan la jugada de la otra línea que insiste con el pedido de “reconstrucción” que llegaría con el cambio de mando que pone a Soria al frente de la cruzada.

 

Pesatti, una incógnita

 

El vicegobernador Pedro Pesatti, uno de los dirigentes de peso en Río Negro que contribuyó a la victoria de Weretilneck por su militancia peronista, tomaría distancia y no jugaría en un partido fragmentado y a punto de otra interna feroz. Consultados por este portal, desde la Legislatura afirman que por ahora, lo más sano, es observar la pelea desde afuera.

 

Hoy, el futuro de su rol partidario es una incógnita. 

 

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