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El mayo caliente de Massa definirá el futuro propio y la diáspora en el Frente Renovador

Tras el acto en Vélez lanzó una fuerte instalación mediática. Para fines de mes esperan una encuesta que recoja los resultados y resuelva si se sigue a fondo en la campaña nacional o hay reclusión bonaerense. Crece el temor a más fugas hacia el paraguas sciolista y kirchnerista.

Desde su acto de lanzamiento en el día del trabajador, Sergio Massa arrancó el mes que definirá su futuro este año. En la última semana de mayo esperan los resultados de unas encuestas clave que, si bien queda descartado un abandono de la carrera presidencial, definirán el panorama de aquí hasta las PASO de agosto. Aunque el mayor temor es que, si los números siguen resultado esquivos, las internas distritales que hoy se contienen con diques de alta presión se disparen y se profundice la diáspora de dirigentes y candidatos del Frente Renovador (FR) al paraguas kirchnerista o sciolista.

 

La apuesta del massismo es clara. Tras el demorado acto de lanzamiento –se postergó más de cuatro veces–, lo que sigue es una fuerte campaña mediática. Massa pasó y pasará por las pantallas y las páginas más calientes de la prensa opositora desde la semana pasada hasta fines de la próxima. A eso le seguirá una medición que recoja los resultados de ese trajín, de la instalación de la candidatura con el acto en Vélez, de su discurso ya decidido a recorrer “la avenida del medio” y del slogan definitivo: “El cambio justo”.

 

Durante la tercera semana de mayo es cuando los encuestadores mejor pagos de la campaña saldrán a medir a Massa. Se esperan números divididos por provincias, por algunas ciudades clave y, en la provincia de Buenos Aires, por distrito. Y de esos resultados dependerán importantes maniobras posteriores.

 

La principal, será verificar si las encuestas revelan algún crecimiento del ex jefe de Gabinete que sirva de incentivo para que los armadores, militantes y dirigentes de cada distrito redoble esfuerzos –e inversiones proselitistas– y se ponga en marcha la maquinaria para conseguir que Massa entre al ballotage de octubre. Si, en cambio, lo que se revela es que el líder del FR sigue congelado en un cada vez más lejano tercer puesto, habrá que barajar y dar de nuevo.

 

En ese barajar, la clave sería fortalecer al massismo en la provincia de Buenos Aires y concentrar los esfuerzos y los fondos de la campaña en territorio bonaerense. La traducción: recluirse en el terreno más cómodo para Massa, el que ya le dio la victoria que lo disparó al escenario nacional, y contener a la tropa originaria que lo eligió para escindirse del FpV inicialmente y que, luego, se encargó de levantar heridos de toda la provincia y de todos los sellos: desde radicales enojados a ex menemistas y duhaldistas. Lo que hacia adentro se mira como un abrazo grande a ese primitivo Grupo de los Ocho, que convenció a Massa de armar su propia fuerza.

 

El adiós

 

Nadie esconde en el massismo el temor a que las pérdidas como las de Sandro Guzmán se sigan acrecentando. El miércoles se lo vio a Baldomero “Cacho” Álvarez de Olivera a los abrazos con las principales espadas del kirchnerismo en el acto de lanzamiento de Aníbal Fernández. Y una sombra de dudas encierra a Darío Giustozzi, quien mantiene parados los puentes tanto con el gobernador Daniel Scioli como con el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, los dos candidatos más potentes de la interna presidencial oficialista. Ya condenado a una derrota en la interna contra Francisco de Narváez, el ex intendente de Almirante Brown se entusiasmaba con su plan B: ser el próximo presidente de la Cámara de Diputados. Pero si Massa no gana ese y otros tantos cargos prometidos se convierten instantáneamente en humo.

 

Y las broncas hacia abajo del FR empiezan a replicarse. La estrategia de Massa de darle el OK a varios dirigentes por distrito para que se lancen como candidatos hoy se desmadró. A poco más de un mes para confirmar esas postulaciones, en algunos municipios Massa tiene a cuatro o cinco jugadores peleándose entre ellos mismos y nadie ordena la interna. Fuentes locales confirmaron a este medio que el ex intendente de Tigre cuando estuvo en La Plata la tuvo que caminar solo, porque no hubo forma de acordar con todas las distintas células que se adjudican la representación en la capital provincial. Y tuvo su contragolpe: los micros con tropas platenses que se esperaban en cancha de Vélez fueron muchos menos de los esperados.

 

Quien empieza a posicionarse como el ganador de esta trifulca es De Narváez. Muchos de los dirigentes locales que se lanzan a actos y encuestas con la promesa de Massa de que esos gastos vuelvan todavía están esperando los cheques. Y ese es el juego que el Colorado mejor juega: muchos de ellos terminan contactándose con el dos veces candidato a gobernador, quien les habilita la plata para pagarse encuestas serias en sus distritos, siempre y cuando también lo midan a él.

 

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