Política

EL PRO quiere aplicar el fallo Sabbatella para que varios candidatos a gobernador apoyen a Macri

Letra P.- La candidatura de Vidal sigue sin despegar y el macrismo quiere aprovechar las fugas del Frente Renovador y la caída de Massa en las encuestas para sumar apoyos a la boleta del jefe de Gobierno. Las sentencias de la Cámara Electoral y los contactos con Felipe Solá.

Con la candidatura de Sergio Massa en bajada  y una María Eugenia Vidal que, pese a su incansable recorrida por la provincia de Buenos Aires no logra trepar en las encuestas, el macrismo hurga en la ventana legal que le permita que cualquier dirigente que compita por la gobernación bonaerense pueda colgarse de la boleta presidencial de Mauricio Macri. Y la clave está en dos fallos de la Cámara Nacional Electoral, que flexibilizaron la prohibición establecida por la ley de primarias.

 

Aunque los operadores del macrismo están exultantes con los resultados que les exhiben las encuestas presidenciales, también se preocupan por la posibilidad de que Macri llegue a la Casa Rosada pero tenga que convivir con un gobernador que no le sea afín en la provincia de Buenos Aires. El modelo temido es lo que le sucedió a Fernando de la Rúa, mientras era presidente, con Carlos Ruckauf como gobernador. Y aunque el jefe de Gobierno mide bien en territorio bonaerense, el pretendido efecto arrastre de la boleta presidencial no sería suficiente para garantizar la gobernación.

 

Por eso en el PRO empezaron a pensar en la manera de que Macri, en caso de ganar la presidencia, tenga un aliado en La Plata. Y con la candidatura de Vidal estancada, evalúan la manera de que pueda llevar a otros candidatos a gobernador colgados de su boleta. Uno de los que mejor cotizan en ese rol es el ex gobernador Felipe Solá, hoy precandidato a gobernador por el Frente Renovador.

 

Si bien Solá ya les dejó en claro a sus allegados que no piensa mudarse del massismo a otro espacio, aun cuando su candidatura no despierta pasiones dentro del Frente Renovador, en las últimas semanas algunos de sus operadores habrían mantenido contactos con el PRO para pensar la ingeniería electoral que le permita colgar la boleta del ex gobernador de más de un candidato presidencial. Algo que en este escenario resultaría un buen negocio para las dos partes.

 

Solá ya fue socio de Macri en las elecciones 2009, cuando junto a Francisco de Narváez armaron el espacio Unión Pro. El ex gobernador, de buena imagen en la provincia, es bien visto por varios hombres del PRO, que operan para que el jefe de Gobierno acepte darle su boleta presidencial.

 

Aunque los operadores barajan esa estrategia, saben que existe un impedimento legal para que un candidato pueda adherir su boleta a dos presidenciables: la ley de PASO, que en su artículo 22 establece que “los precandidatos que se presenten en las elecciones primarias sólo pueden hacerlo en las de una sola agrupación política, y para una sola categoría de cargos electivos”.

 

Sin embargo, toda regla tiene su excepción. El mismo kirchnerismo logró la flexibilización de la prohibición contenida en la ley de primarias en el año 2011, cuando consiguió que la Cámara Nacional Electoral autorizara a Martín Sabbatella a ir colgado de la lista de Cristina Fernández de Kirchner con su partido, Nuevo Encuentro. La boleta oficial del Frente para la Victoria para la gobernación la llevó Daniel Scioli. La presentación, en ese entonces, estuvo a cargo del apoderado nacional del PJ, el diputado Jorge Landau. El mismo año hubo un fallo similar, en favor de Gustavo Llaver, apoderado del Partido Autonomista.

 

Tal como explicó Letra P a principios de enero, cualquiera de los candidatos a gobernador que pretenda adherir sus boletas a distintas presidenciables – o viceversa – deberá invocar ante la Justicia el fallo que benefició a Nuevo Encuentro. De acuerdo con la doctrina del tribunal electoral, se necesita demostrar un vínculo jurídico preexistente entre sus agrupaciones para poder pegar las boletas.

 

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