Furia interna

Tras la sangría renovadora, todas las miradas apuntan al cuñado de Massa

Todavía perdura la bronca en el massismo con Sebastián Galmarini, por haber jugado fuerte con dirigentes sin sentido de pertenencia, que terminaron mutando hacia el oficialismo en las últimas semanas.

Las fugas en el Frente Renovador desataron el malestar interno en el espacio comandado por Sergio Massa y el principal señalado es su propio cuñado, el senador provincial Sebastián Galmarini, quien oficiaba ser el referente de los dirigentes que en la última semana armaron la valija con destino hacia el Frente para la Victoria (FpV).

 

Es que Galmarini hijo encabezó el armado en paralelo a otras estructuras massistas en varios distritos bonaerenses, con la base de la “Perón Vive”, la agrupación que comparte con su padre, Fernando “Pato” Galmarini.

 

En el Frente Renovador se habla que Sebastián Galmarini “puso al desnudo  su debilidad” para oficiar como un contenedor en contrapartida a su rol de armadorLos dirigentes que pegaron el salto a las filas naranjas y que se referenciabas en Galmarini son Carlos Melzi en La Plata, Martín Torres en Chascomús y  Julio César Candia y Marcela “La Tigresa” Acuña por el distrito de Tres de Febrero.

 

Los ex massistas fueron bancados por el cuñado del líder Renovador a la hora de jugar en las internas, yendo incluso contra la voluntad de otros renovadores de peso en sus respectivos distritos.Según pudo saber Letra P, los cuestionamientos al legislador bonaerense están a la orden del día, después de que haya respaldado “a quienes nunca fueron realmente del espacio”. 

 

Los más memoriosos no se olvidan de los nexos de Melzi con el intendente de La Plata, Pablo Bruera, la nunca rota relación de La Tigresa con la Casa Rosada y el atributo que se dio Torres cuando selló su pase, al punto que llegó a elogiar a Néstor Kirchner y hasta se abrazó con el candidato oficialista en Chascomús, Guillermo Macci; integrante de La Cámpora.

 

De esta forma también se deinflan las chances de Galmarini de hacerse de la conducción del bloque +A en el senado provincial. Es que aquel ámbito presidido por el senador Jorge D'Onofrio siempre supo ser eje de una tirantez interna en la tropa renovadora. El cuñado de Massa recayó en la Cámara Alta con aires de elocuencia subido a la victoria de la pareja de su hermana en el 2013.

 

Rápido de reflejos, D'Onofrio abroqueló la presidencia. Pero con el paso del tiempo, la figura del presidente también se vio desgastada y tarde o temprano dejará la conducción. Sin poder intervenir en la fuga de legisladores, D'Onofrio fue testigo del desmembramiento de la bancada que preside.

 

Por eso Galmarini veía la chance segura de -al menos- quedarse con la presidencia luego de las elecciones. Pero él también fue víctima de la fuga de los suyos que mutaron el sentido de pertenencia a medida que se acerca el 25 de octubre. 

 

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