Política

Daniel el terrible

Por Martín Yeza*- El gobernador Scioli se ganó el mote de que “no le entran las balas”. Cuando se observa cualquier estudio prospectivo de encuestas, la imagen del ex motonauta se mantiene casi sin variaciones con un nivel alto de consideración positiva.

La estrategia política que empezó con Néstor Kirchner, se potenció cuando Felipe Solá dejó su cargo como Gobernador: puentear a Daniel Scioli. Néstor y los ministros nacionales entablaron diálogo directo con intendentes y concejales bonaerenses. Hoy, eso está totalmente naturalizado.

 

Frente a este contexto, lo que en principio era un debilitamiento de Scioli como gobernador, lo terminó convirtiendo -en apariencia- en una fortaleza. Así como los intendentes y concejales no le responden, tampoco se cree que sea responsable de alguna cosa: ni de la seguridad, ni de la salud, ni del estado de las rutas, ni de la inversión en obras hidráulicas, ni de la educación. Para el bonaerense medio, los principales responsables son el jefe comunal y la Presidenta, sin escalas.

 

Es por esto que a Scioli no le conviene romper con el Gobierno Nacional, porque desaparecerían los extremos y volvería a ser el responsable en el medio. Sin embargo, también tuvo la astucia de hacer parecer que es Nación quien necesita de él y “pobre Daniel, lo que se tiene que aguantar”, con una Casa Rosada que hizo todo lo humanamente posible para echarlo del espacio político que representan.

 

Cuando asumió lo primero que hizo fue devolverle el poder del control a la Policía Bonaerense. Desmanteló el presupuesto destinado a los Centros de Prevención de Adicciones, cuando en el Conurbano bonaerense se consumen cerca de 400.000 dosis diarias de paco, según datos de la propia Sedronar. En todas las áreas, todas las decisiones que tomó siempre empeoraron a la provincia de Buenos Aires, ni que hablar del déficit al que la llevó, que en el último año fue de 15 mil millones de pesos.

 

En esta última semana, y para el Día del Maestro, presentó una resolución a partir de la cual los alumnos de la Provincia ya no podrán ser aplazados por los maestros y solo repetirán si no muestran “progresos necesarios” a la vista de los docentes. Esta resolución, más la penalización por repitencia que se aplica a las partidas para las escuelas, dan como resultado no solo un empeoramiento de la posibilidad de medir la calidad educativa del 40% de los alumnos del país, sino que además dará como resultado una privatización de facto de la educación de los jóvenes.

 

Scioli es candidato a presidente. A veces, con cinismo, se suele decir “son todos lo mismo” porque se visten de traje, son tranquilos y parece que tienen intereses parecidos. Sin embargo, cuando se escarba se puede descubrir que una cosa es la apariencia y el discurso y otra es lo que se hace.

 

Se construyó en el imaginario popular que “Daniel Scioli es gobernabilidad” porque “el peronismo iría detrás suyo”, cuando no tiene casi ningún ministro relevante que haya mostrado una gestión exitosa en algún área en casi 8 años de gobernación y 27 años de la misma bandera. No tiene un solo intendente que esté “convencido de su proyecto” ni un gobernador que públicamente declare que “Scioli debería ser Presidente”. Tampoco tiene candidatos. Está solo, no tiene ideas y su gran virtud hasta aquí fue haber convertido sus debilidades en fortalezas tácticas, nunca estratégicas.

 

La provincia de Buenos Aires necesita alguien que la quiera y no que la use. María Eugenia Vidal decía hace un tiempo: “quien cambia la Provincia, cambia el país”. Daniel Scioli no solo no pudo cambiarla, sino que la empeoró. Y si lo hizo será difícil esperar que suceda algo distinto ante la hipótesis de una presidencia suya.

 

Un Gobernador bonaerense, candidato a Presidente, que se presenta como estadista, a quien no le parece que los estudiantes bonaerenses deban repetir si no saben y, peor aún, cree que en lugar de mejorar la calidad educativa hay que eliminar la repitencia, no parece ser muy distinto a los valores con los que gobernó el kirchnerismo, quienes combatieron la pobreza modificando los números del INDEC.

 

Daniel es terrible.

 

*Coordinador de la Dirección de Políticas de Juventud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

 

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