En diciembre pasado este portal deba cuenta de las investigaciones a las que estaba sometido Marín por parte del Estado español: una por presunto lavado de dinero colombiano en partidos benéficos con Lionel Messi y otra cuando –también por presunto lavado- se lo ligó a la investigación de los denominados “Café Messi”.
Guillermo Marín, es el empresario encargado de traer a Roger Federer a jugar un partido en Tigre, tierra que maneja el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, y promover una carrera entre el hombre más rápido del mundo, Usain Bolt, con el metrobus de Mauricio Macri.
Ayer se conoció que La unidad antiblanqueo de capitales de una sección de élite de la Guardia Civil (la UCO) investiga 5 transferencias bancarias por un importe de casi 1 millón de euros procedentes de los organizadores de los partidos benéficos –que Messi celebró durante los años 2012 y 2013 en 6 países americanos- que acabaron en una sociedad radicada en el paraíso fiscal de Curazao (en las Antillas Holandesas, al sudeste del Caribe).
Los organizadores a los que se refiere con empresas que pertencen en todo o en parte a Marín. Así lo publica el diario español el País donde se resalta que “los justificantes oficiales de esas transferencias contienen anotaciones manuscritas que sugieren que los destinatarios del dinero fueron “G. Marín-Messi”. Guillermo Marín es la persona a quien Messi encomendó la gestión de sus partidos benéficos, denominados Messi y sus amigos contra el resto del mundo”.
“Antes de tocar el billete de un narco, me pego un tiro”, reitera el empresario. Está convencido de que todo se va a aclarar: “Tengo todos los papeles para demostrar que no tengo nada que ver”, insiste ante la consulta de los medios argentinos.
En tanto, las noticias provenientes de España congelaron la relación de Marín con los referentes políticos locales, quienes ante la proximidad del tiempo electoral, prefieren mostrarse lejos de él.