Política

Por el reto de CFK, intendentes salen obligados a cuidar los precios

El sistema Precios Cuidados generó, en un principio, duras palabras de la Presidenta ante la inacción de varios dirigentes dentro del territorio nacional. El desencanto con los jefes comunales provocó la reacción de importantes espacios en el oficialismo contra los mandatarios, que debieron olvidarse de acuerdos locales.

Las últimas apariciones de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner reflejó la bronca con los intendentes oficialistas que no se habían enlistado en la política de Precios Cuidados, que comenzó en medio de un sacudón económico de disimiles causas, y una larga lista de situaciones que generaron cruces con la oposición.

 

Enojada con los empresarios, pero sobre todo con los integrantes del oficialismo, la Presidenta había planteado que en la tarea emprendida ella, el jefe de gabinete y el Ministro de Economía, no podían hacer todo. El claro mensaje, destinado a todo el arco oficial, provocó movimientos que encendieron alarmas en cada ámbito.

 

Con ese tema en vías de resolución, los actores que decidieron abandonar la patriada ultra K, son los históricos dirigentes del justicialismo. El caso más explícito es el de Raúl Othacehé.

 

Harto de la “obsecuencia” y de algunos “calienta oreja”, el vasco fue el primero de los Barones que no soportó las bases que impulsa la Nación: abandonó el FpV y dejó de “bancar” las políticas, como piden desde Balcarce 50. En la forma que lo explicara Letra P en los momentos previos que el mandatario de Merlo se alejara, el caudillo habló de la bronca de otros intendentes con mucha historia en el peronismo, que no están dispuestos a seguir con el mismo trato.

 

La diferencia expuesta, y con mérito incluido, se representó en Bariloche. María Eugenia Martini recorrió los supermercados más importantes de la ciudad rionegrina, caratulándola como un ejemplo a seguir. “Gracias a esta maravilla de la conectividad, ví a la intendenta de Bariloche recorriendo supermercados”, dijo Cristina, para utilizar un mensaje que reflejó la disputa con el resto de los representantes que no se acoplaron a la idea de defender el bolsillo de los argentinos.

 

Todos y cada uno de los intendentes de la República Argentina, cualquiera sea su partido político, ayuden a sus vecinos en esto de cuidar los precios”, afirmó la máxima dirigente política argentina. Sus palabras, con destino para el núcleo de los mandatarios que  tampoco se reunían para monitorear los costos en sectores como la construcción, el poder inmobiliario y comercial, que influyen en el normal funcionamiento del plan PROCREAR, pegó fuerte.

 

Las fotos obligadas

 

Uno de los que reaccionó primero fue el titular del ejecutivo matancero, Fernando Espinoza. El encargado de manejar el distrito más popular de la provincia de Buenos Aires, luego del reto, circuló en algunos comercios para finalizar en un reconocido supermercado en La Tablada, dejándolo expuesto: admitió que el 60 por ciento de los 194 productos acordados no se encontraban en las góndolas.

 

Para ejercer presión, otro de los encargados de enviar el mensaje fue el ministro de Planificación, Julio de Vido, quien buscó contener el efecto Othacehé y comprometió a varios representantes de la primera sección electoral para que controlen los comercios, aunque algunos resquemores siguen latententes.

 

Por La Plata, el cuestionado Pablo Bruera, a pesar de que figura en la lista negra de la Casa Rosada y mantiene un sólido pacto con el sciolismo, junto a Valeria Amendolara se sacaron fotos en un supermercado del centro.

 

Lo insólito fue que pasó justo cuando fue noticia la clausura por parte de la Provincia de un Hipermercado en la periferia de la ciudad. Por indicios de presencia de ratas, Nini quedó clausurado por acción del Ministerio de Salud, a pesar de que la comuna habilita el normal funcionamiento de ese tipo de comercios.

 

En este panorama, los mandatarios, rechinando los dientes, continúan buscando exposición de las recorridas con el objetivo de que la Presidenta, cada vez más distanciada de los sectores ortodoxos del PJ.

 

Axel Kicillof logró reunir en Rosario a las distintas tribus del peronismo, pero también a aliados extrapartidarios como Juan Monteverde.
Victoria Villarruel junto al gobernador y al obispo de San Luis

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