Política

2013: el año negro que puede sentenciar el futuro de Bruera

El año del intendente de La Plata es uno para el olvido. Del apogeo del 2011, cuando las añoranza de continuar en el poder gracias a las perspectivas de mantener una sólida elección de medio término lo envalentonaban a plantarse ante cualquier rival, al 2013 nefasto, donde se llegó a plantear (extraoficialmente) la destitución al escurridizo Pablo Oscar Bruera.

En la previa de la semana santa, desde un lujoso spa brasileño, el mandatario disfrutaba del sol cuando una furiosa tormenta se desataba en la ciudad que lo vio formarse como político. El agua comenzaba a arrasar todo en diferentes barrios mientras los vecinos observaban algo increíble.

 

El domingo 2 de abril, en el instante que los platenses se aterrorizaban por las calles inundadas, Bruera, desde el exclusivo espacio, se comunicaba con el equipo de prensa para dar la orden de tuitear que se encontraba trabajando, incansablemente, para mejorar la situación que ya no tenía vuelta atrás.

 

“Desde anoche recorriendo los centros de evacuados”, describía desde su cuenta oficial,(@pablobruera), mientras las primeras horas del día dejaban ver un desastre con muertos y pérdidas millonarias. Así, sin tapujos, el ex socio político de Julio Alak eligió una insólita explicación para describir su regreso a La Plata, que lo esperaba con la peor imagen de la historia.

 

Pero el Intendente había salido del país el 27 de marzo, a las 20:08:35, y la versión de su regreso heroico, terminó de desplomarse porque el principal responsable político se encontraba descansando tomando sol y disfrutando unas caipirinhas.

 

“Debido a un error de mi equipo de comunicación en uno de mis tuits, debo aclarar que llegué hoy a media mañana. Fue en ese momento que me puse a recorrer las zonas afectadas”, advertía el jefe comunal bonaerense, cuando las redes sociales estallaban en su contra, en el instante que entendió lo que sería el 2013.

 

Todo el oficialismo nacional destilaba bronca y el distanciamiento a su figura, con el bunker ultra K afianzado en la Facultad de Periodismo de la actual concejal y decana de esa entidad, Florencia Saintout.

 

Desde su sector, afianzado en el establishment platense, que a través de los medios locales buscaba reflejar la preocupación de los hermanos Bruera, se encargaban de blindar todo lo posible al intendente, que quedó en offside hasta con el gobernador Daniel Scioli (un socio político de su gestión), casi linchado cuando recorrió una de las zonas más afectadas junto a la Ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner.

 

Luego de la incertidumbre, continuó la ayuda de Nación, que de reojo observaba al repudiado funcionario y lo dejaba más expuesto cuando cientos de militantes acopiaban donaciones en el edificio Néstor Kirchner, donde múltiples personalidades del mundo político recibieron el Premio Rodolfo Walsh.

 

Lo máximo se vio cuando la presidenta Cristina Fernández fue a Periodismo y caminó Tolosa donde escuchó todo tipo de quejas, pero ni si quiera se acercó a la Municipalidad.

 

El cimbronazo pasó, pero el recuerdo no. Los habitantes, organizados en asambleas, iniciaron un sólido proyecto para hacerle sentir al Intendente que la tragedia no se olvidará nunca, y el apellido Bruera difícilmente vuelva a tener la posibilidad de ganar una elección.

 

Lo peor se observó en la sesión del Concejo Deliberante posterior a la inundación, cuando un grupo de “indignados” irrumpió en el recinto y generó un escándalo, donde un edil se cruzó a trompadas con vecinos furiosos por el abandono en medio de la inundación. Aunque el papelón no finalizó.

 

En la apertura formal de las sesiones ordinarias, acorralado por los medios, Bruera culpó a Dardo Rocha, el fundador de La Plata, por crear a la Ciudad Soñada en una zona “inundable”. Las críticas a sus dichos caían desde el cielo, justo cuando la campaña a las elecciones de medio término abordaba la agenda temática.

 

Una de las primeras víctimas “políticas” fue Gabriel Bruera, quien tenía puesto el número para renovar su banca pero tuvo que conformarse con ser el primero en la lista de concejales, confeccionando una suerte de truque con Valeria Amendolara, que terminó arribando a la cámara baja del cuerpo legislativo provincial.

 

Un amigo, MI derrota

 

“A Pablo y a Gabriel los conozco desde hace tiempo, militamos en el Peronismo pero sobre todo somos amigos”. Con esas palabras, cargadas de afecto y olvido, finalizó su discurso en el cierre de campaña antes de las PASO, el candidato a diputado nacional del Frente Para la Victoria, Martín Insaurralde.

 

El fuerte vínculo tiene orígenes remotos, sobre todo cuando ambos buscaban su destino en reuniones con Sergio Massa, a quien se lo caratula de “traidor” en diferentes sectores oficialistas. Pero ni siquiera el plus de MI (culpado por la dura caída de octubre) ayudó al ejecutivo platense, que recibió un cachetazo sin límites y lo dejó contra las cuerdas para octubre, donde todo se oficializó en la pobre performance final.

 

Visiblemente debilitado por la presión social, el volantazo de Javier Pacharotti, su ex presidente del Concejo, fue la clara imagen de lo que vendría en el espacio. Dos días antes de las primarias, en medio de la sorpresa de varios, y no tanta de otros, Pacha hizo el salto del Tigre y se pasó al Frente Renovador, donde lo esperaban los futuros ganadores de los comicios en la octava. Estirando la decisión final de su salida, el ahora massista resistió una sesión a las embestidas del bruerismo, que ni siquiera pudo abordar con seriedad el tratamiento del cambio de autoridades, que llegó en una deliberación que el edil no participó.

 

Abatido, rodeado y sin mayoría, a Pablo Bruera se le sumó el problema de la gobernabilidad. Con los renovadores cada vez más fuertes, no le quedó otra que negociar la titularidad del cuerpo deliberativo. Con una danza de nombres que pasaron desde los kirchneristas acérrimos a secretarios de funcionarios nacionales, Pedro Borgini, quien responde a Héctor Daer (un aliado gremial de Sergio Massa y diputado nacional del FR), es el que se quedó, en un acuerdo entre partes, con la titularidad del Concejo Deliberante.

 

Hoy, mientras los usuarios reclaman por la energía eléctrica y agua potable, intenta sostener lo poco que queda en la imagen de una ciudad colapsada por el exceso de construcción denunciado desde hace tiempo por la oposición y asambleístas. Sin dudas, el 2013 es un año para el olvido para la ciudad capital. Sin dudas, es el año en que el futuro político de los hermanos Bruera quedó dinamitado.

 

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