Feliz día del periodista precarizado

Hay noticias que la mayoría de los medios —o quizás todos— nunca te van a contar. Ni los medios oficialistas, ni los opositores, ni los demás. Hoy es el día del periodista y muchísimos periodistas, en distintas redacciones, trabajan en negro. Las empresas abusan de figuras tales como “colaborador” y “pasante” para tener profesionales haciendo el mismo trabajo que los demás, pero por mucho menos dinero, sin obra social, sin aportes jubilatorios, sin vacaciones pagas, sin aguinaldo, sin derechos gremiales y sin estabilidad laboral. Obvio: esa noticia no sale en los diarios. Ni en los oficialistas, ni en los opositores, ni los demás. Hay cosas en las que los dueños de casi todos los medios están de acuerdo.

La ley 12.908, más conocida como Estatuto del Periodista, promulgada por Perón en 1946, establece en su artículo 2º que “se consideran periodistas profesionales a los fines de la presente ley, las personas que realicen en forma regular, mediante retribución pecuniaria, las tareas que les son propias en publicaciones diarias, o periódicas, y agencias noticiosas. Tales el director, codirector, subdirector, jefe de redacción, secretario general, secretario de redacción, prosecretario de redacción, jefe de noticias, editorialista, corresponsal, redactor, cronista, reportero, dibujante, traductor, corrector de pruebas, reportero gráfico, archivero y colaborador permanente”, y más adelante, en el mismo artículo, aclara que “se entiende por colaborador permanente aquel que trabaja a destajo en diarios, periódicos, revistas, semanarios, anuarios y agencias noticiosas, por medio de artículos o notas, con firma o sin ella, retribuidos pecuniariamente por unidad o al centímetro, cuando alcance un mínimo de veinticuatro colaboraciones anuales”.

 

¿Qué significa eso de las veinticuatro colaboraciones anuales?

 

En todos los medios hay colaboradores ocasionales que realizan notas, entrevistas, columnas u otro tipo de trabajo de manera no permanente, por varias razones: puede tratarse de periodistas que trabajan de manera independiente para varios medios, sin tener vínculo fijo con ninguno, o inclusive profesionales de otras áreas que escriben con cierta periodicidad sobre el tema de su profesión, sin ser empleados del medio y sin que ese trabajo sea su principal fuente de ingreso. Sin embargo, la ley fijó un límite para eso: si en un período de un año, una persona escribió veinticuatro notas, debe ser incorporada a la planta como colaborador permanente. O sea, en blanco, con todos sus derechos garantizados. Se buscaba así evitar que pase lo que, violando la ley, pasa actualmente en casi todos los medios: un alto porcentaje del plantel periodístico está irregular, escondido tras la figura de “colaborador”. Según un fallo de la Cámara Nacional del Trabajo que ya tiene varias décadas, “la incorporación de un colaborador al régimen del periodista profesional se determina en forma objetiva por la intensidad de sus prestaciones, fijados legalmente en un mínimo de 24 colaboraciones por año; no obsta la concurrencia discontinua o el pago no sujeto al cumplimiento de horario determinado” (CNTr., 1 *, 10/2/72, 11 149-25).

 

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