El encuentro histórico entre el Papa y Fidel Castro
En un encuentro histórico, el Papa Benedicto XVI, concluyó su visita a la isla de Fidel Castro con un llamado a los cubanos a buscar, a través de la fe, una “auténtica libertad”. Además, conversó con el mandatario sobre la “ausencia de Dios en la humanidad”.
Benedicto XVI, terminó su recorrido por América latina de habla hispana, que lo llevó primero a México, con una multitudinaria misa en la emblemática Plaza de la Revolución. Unos 300.000 cubanos corearon “¡Be-ne-dicto, los jóvenes cubanos son de Cristo!” y el Papa pronunció un discurso fuerte, de claro contenido político.
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“Cuba y el mundo necesitan cambios”, sentenció. Antes de tomar el vuelo que lo llevó de regreso a Roma, condenó el embargo impuesto por Estados Unidos a la isla comunista en 1962. Además, tuvo palabras de apoyo para los disidentes políticos, con quienes, pese a los pedidos y a la oleada de arrestos y acoso de los últimos días, finalmente no se reunió.
El discurso oficial considera el embargo norteamericano la causa de todos los males de los 11 millones de cubanos, que viven mayoritariamente en la pobreza pese a las tibias reformas liberales puestas en marcha últimamente, y sin libertad de expresión ni movimiento.
“El cristianismo, al resaltar los valores que sustentan la ética, no impone, sino que propone la invitación de Cristo a conocer la verdad que hace libres”, destacó el Papa e hizo un reclamo para que haya más libertad religiosa.
“Es preciso seguir adelante, y deseo animar a las instancias gubernamentales a reforzar lo ya alcanzado y a avanzar por este camino de genuino servicio al bien común de toda la sociedad cubana”, dijo y pidió que el gobierno analizara decretar el Viernes Santo día festivo, como en su momento hizo y logró Juan Pablo II con la Navidad.
Perseguida a partir del triunfo de la revolución, en 1959, la Iglesia cubana recuperó su espacio en los últimos años y pretende tener libertad de acción, sobre todo en el campo de la educación.
Mientras tanto, Fidel Castro se reunió el último día con Benedicto XVI y le preguntó: “¿qué hace un papa?”. El líder de la Revolución cubana y el líder de la Iglesia Católica tuvieron un mano a mano.
En las imágenes difundidas después del encuentro, se pudo ver a un Castro algo desmejorado y envejecido. La última vez que se lo vio fue el 4 de febrero, durante la presentación de su autobiografía.
Fidel y el Papa conversaron también sobre los problemas que de la humanidad, como la crisis ecológica y cultural, y sobre la incapacidad de la ciencia para dar respuesta a todos los retos del futuro. El Sumo Pontífice le habló del drama de la ausencia de Dios, “fundamental para la lectura de la vida”.
El diálogo duró unos 30 minutos y lo primero que hablaron fue el tema de la edad: Benedicto XVI cumplirá 85 años el 16 de abril y Fidel, 86, el 13 de agosto.
“Sí, soy anciano, pero todavía puedo cumplir mi deber”, le dijo Benedicto XVI a Fidel, alejado del poder por una grave enfermedad intestinal desde 2006.