Política

Lanús, donde la Seguridad no termina de despegar

Por Daniel Bilotta.-

Presentado en mayo como una ofensiva contra el delito, el helicóptero que contrató el intendente Darío Díaz Pérez por 36 mil dólares mensuales estuvo sin volar en la pista del helipuerto de Almirante Brown entre septiembre y la primera semana de noviembre. El miedo de los pilotos a volar en ese distrito.

 

 El helicóptero marca Robínson 44 modelo Ráven II, matrícula LV- CVW que contrató en mayo el Municipio de Lanús como parte de un despliegue destinado a combatir la inseguridad y disminuir los altos índices delictivos en el distrito, permaneció sin volar entre septiembre y la primera semana de noviembre, cuando sus autoridades resolvieron trasladarlo del helipuerto que la comuna de Almirante Brown tiene en la localidad de Burzaco a un predio de la Fuerza Aérea ubicado en Quilmes.

 

El intendente Darío Díaz Pérez deberá desembolsar unos 80 mil dólares del presupuesto 2012 por el período que el aparato permaneció inactivo: a un costo de 1.200 dólares por hora de alquiler como confirmó el secretario de Protección Ciudadana, Mariano Amore, el contrato implica la erogación mensual de 36 mil unidades de la moneda estadounidense.

 

Además del cupo de horas establecido de antemano como costo total por la máquina, el combustible y el salario del piloto de la policía bonaerense, el contrato es estricto en una cláusula: debe ser abonado por el monto total sin importar que el helicóptero esté o no en uso.

 

El propio Amore relativizó los resultados obtenidos por la participación del helicóptero en la lucha contra el crimen: como admitió el funcionario, es bastante más efectiva su aplicación en los operativos de seguridad que se realizan en los alrededores del estadio de fútbol del Club Lanús y en los operativos y allanamientos que disponen las fiscalías de los Tribunales de Lomas de Zamora.

 

Concejal   electo el Frente para la Victoria  y parte de la diáspora que dirigentes del ARI protagonizaron en el 2011  con la crisis de liderazgo de Elisa Carrió, su figura más prominente, Amore no cuenta con antecedentes en el área de Seguridad y su incorporación a la gestión de Díaz Pérez en su segundo mandato como intendente, revela el grado de debilidad política en que viene transcurriendo.

 

 Además del pedir licencia al Departamento Legislativo, su llegada a la secretaría de Protección Ciudadana es parte de un acuerdo con Nuevo Encuentro que facilitó la llegada de quien lo sucedía en la lista a una banca, Vanesa Orbes, en sintonía con la aceitada relación política que Roxana Gradaschi, otra ex seguidora de Carrió conversa al oficialismo, mantiene con el jefe de ese partido y actual presidente de la Afsca, Martín Sabatella.

 

Aunque integra su bloque  en la Cámara de Diputados bonaerense, junto al presidente, Adrián Grana, y Marcelo Siaín, Gradaschi cultiva una relación política y personal con  su par del Frente para la Victoria, Karina Nazábal, esposa de Díaz Pérez, cuyo mandato vence en el 2013.

 

La contratación del helicóptero junto a la incorporación de policías retirados y la instalación de nuevas cámaras de seguridad fue el plan de acciones inmediatas que Amore presentó para ejecutar ni bien Díaz Pérez lo designó en el área a comienzos del mes de mayo, como secuela de uno de los tantos episodios violentos que, de forma cícilica, conmueven en ese distrito. En esa ocasión fue el de Alex Ayala, asesinado por motochorros que intentaban sustraerle su automóvil particular.

 

Tanto es así que la foto que ilustra la apertura de esta nota corresponde a una de las contadas oportunidades en que pudo verse en vivo y en directo volar a esa aeronave: fue el 17 de mayo cuando fue presentada en sociedad con cierto apuro y un llamativo grado de improvisación.

 

Aunque Amore no admitió el lapso en que la aeronave estuvo detenida sí aceptó una de las dificultades que no se previeron en su contratación y que ahora, según dijo, estarían procurando subsanar: la construcción de un helipuerto que facilite sus desplazamientos dentro del distrito.

 

No es un tema menor pese a que procuró minimizarlo: en la versión de Amore, el helicóptero demora apenas dos minutos en desplazarse de Burzaco a Lanús a menos que “vengan paseando.”

 

Pilotos que se desempeñan en el ámbito privado cuadruplicaron el tiempo que debe emplear para cubrir esa distancia a una velocidad promedio de 90 nudos, unos 180 kilómetros por hora y estimaron en la cuarta parte de ese lapso, el estimado para ponerlo en marcha  y maniobrar hasta alcanzar la altura de 600 metros. Perspectiva que volvería inútil su participación en la persecución de delincuentes.

 

Para marcar contrastes, la fuente consultada indicó: “En siete minutos el afectado al servicio en Almirante Brown cubre desde el aire todo el distrito”, con la ayuda que significa el hecho que un 35 por ciento de su superficie es zona rural, lo que deriva, a la vez, en una ventaja adicional que no tiene Lanús.

 

 “Al tratarse de una nave monomotor el riesgo de caída siempre es grande: en Almirante Brown siempre resulta más fácil elegir un lugar hacia el que dirigirse en una maniobra de emergencia. En un lugar rodeado de concreto no está esa posibilidad”, indicó la fuente quien atribuye a ese riesgo potencial el hecho que el helicóptero permaneciese sin volar unas nueve semanas: son pocos los pilotos que aceptan hacerlo.

 

“Fueron varios los que se abrieron”, subrayó para aludir a otro problema derivado de ese asunto: “Es `preciso un entrenamiento previo para ser avezado en el reconocimiento aéreo de un distrito”. Algo que la supuesta alta rotación de los conductores de la nave impediría.

 

La trágica desaparición de un Robinson 44 afectado al Operativo Sol de la Policía bonaerense el 3 de enero del 2011 es el antecedente que tendrían en cuenta varios de los que habrían rechazado cubrir ese servicio, que afecta a los responsables a cubrir turnos de 24 horas.

 

Amore explicó que el contratado por Lanús permanece en Burzaco, en el cruce de las rutas provinciales 210 y 4, al 4.000 de la avenida Tomás Espora que atraviesa esa localidad, solo por razones operativas y protegido por un hangar en el helipuerto del municipio de Almirante Brown.

 

Las otras dos fotos, tomadas el 2 y el 28 de octubre lo desmienten: la única instalación similar a la mencionada  tiene capacidad para albergar a una  sola nave y es ocupada por la  que presta servicios en Almirante Brown. Cubierto por lonas, el de Lanús permanece a la intemperie.

 

De forma curiosa, dejó de ser visible en esa pista el primer fin de semana de noviembre. Para Amore es algo normal: “como no tenemos helipuerto aquí, lo guardamos en Burzaco o un predio” que la Fuerza Aérea tiene en Quílmes, partido que limita con Lanús.

 

Tras destacar que tienen un permiso de carácter gratuito para permanecer en ese helipuerto, el único público a cargo de un municipio en todo el país, confirmó que el contrato caduca el 31 de diciembre y que su renovación dependerá de una “evaluación de carácter permanente que se efectúa sobre la eficacia de sus prestaciones.”Fuentes del universo aerocomercial se animaron a pronosticar la renovación del contrato por un año a partir del 2013.

 

Pese a que la decisión de contratar el helicóptero fue promovida por las autoridades municipales como parte de una ofensiva contra el delito, Amore se preocupó en subrayar que la modalidad de su utilización es una atribución de los funcionarios municipales.

 

Vale en ese sentido destacar que para paliar su inexperiencia en el área que le toca comandar y antes de la crisis que atravesó con Daniel Scioli después de revelar en público supuestos juicios negativos de la presidente Cristina Fernández de sus dotes como administrador, el gobernador resolvió el traslado Carlos Perillo, jefe de la Departamental de Almirante Brown a Lanús.

 

Perillo plantea un caso excepcional en la policía bonaerense: Rubén Darío Giustozzi lo confirmó apenas asumió la intendencia en una de las pocas decisiones en que coincidió con su antecesor, el duhaldista Manuel Rodríguez, y en un gesto de satisfacción hacia la labor cumplida por el comisario, respetado por todo el sistema político de ese distrito que incluye gremialistas, dirigentes políticos y empresarios.

 

La meritoria tarea le valió incluso el inusual elogio de funcionarios del ministerio de Seguridad, como Hernán Baloira. “El problema de ustedes es que no dieron con un comisario como Perillo” le confió el viceministro a un intendente del Conurbano.

 

Si una versión sirve como medida del estado de cosas, vale entonces la aportada por alguien que reivindicó ser uno de los contactos frecuentes del policía con el entorno favorable en que se había desempeñado antes de su actual destino_  “Está convencido que su traslado fue obra de una mano negra que quiere perjudicar su carrera en la fuerza”

 

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